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Años de abandono

Con 24 gatos, sin luz ni agua: así vivían una madre y su hijo en un piso del Casco Antiguo de Badajoz

Este viernes han sido desalojados por el estado de ruina e insalubridad de la vivienda

Ha intervenido Servicios Sociales y la familia ha sido trasladada provisionalmente a un hotel

Trabajadores de Servicios Sociales, policías locales y operarios del ayuntamiento tapiando las puertas, esta mañana.

Trabajadores de Servicios Sociales, policías locales y operarios del ayuntamiento tapiando las puertas, esta mañana. / A. M. R.

Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

Ella tiene 63 años y, su hijo, 36. Ambos ha sido desalojados este viernes al mediodía de su vivienda en Badajoz por el estado de ruina que presenta y las condiciones insalubres en las que vivían. No tenía electricidad ni agua corriente. Del piso, situado en el número 12 de la calle Trinidad, en el Casco Antiguo, han sacado 24 gatos, con los que la familia convivía.

Los vecinos (que no quieren dar su nombre) habían llegado a denunciar de manera anónima ante el ayuntamiento la situación en la que se encontraban desde hace mucho tiempo, pero se negaban a marcharse, según cuentan. Hoy ha intervenido Servicios Sociales, con el apoyo de Cruz Roja, para el traslado de la mujer y del joven, además de la Policía Local y de la empresa que gestiona el Centro de Protección Animal para recoger a los animales.

En cuanto desalojaron a la mujer y a su hijo y sacaron a todos los animales, trabajadores del ayuntamiento procedieron a tapiar las tres puertas de la vivienda. Según explicó la Policía Local, el desalojo se produjo «por seguridad».

Un edificio inhabitable

La casa tiene bajo y dos plantas y esta familia ocupaba la última, de su propiedad. El bajo y el primero tienen otro dueño, pero está inhabitable. Todo el edificio lo está. Tanto los agentes como los trabajadores del Centro de Protección Ambiental tuvieron que entrar con mascarillas. Les costó poder atrapar a todos los gatos. En los contenedores de la calle Calados han quedado depositadas numerosas bolsas de basura y un colchón mugriento.

En la calle, el hijo, tranquilo, comentaba que vivían en esta casa desde 2005. 20 años. Llevaban sin agua dos años y sin luz «mucho tiempo». Cuenta que se les reventó una tubería. A la situación de ruina de la vivienda han llegado «por dejadez, no teníamos dinero y no la podíamos reparar». Según explicó, reciben ayuda de la familia materna, que procede de Valverde de Leganés. Hace casi tres años (en 2022), se les hundió el techo de la cocina y fue este percance el que dio la voz de alarma al ayuntamiento sobre la situación del inmueble. Los iban a realojar el fin de semana en un hotel cercano «provisionalmente». ¿Y después? «No lo sabemos», dice el joven resignado.

Los vecinos explican que los problemas vienen de lejos, de hace más de diez años. Hace cuatro meses enviaron correos a distintos servicios del ayuntamiento para pedir que interviniesen. Hasta ayer no lograron convencer a la mujer. Tras el desalojo, sus vecinos no sienten alivio, sino «pena», porque no se hayan dejado ayudar antes.

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