La sentencia sigue pendiente
La pareja de Belén Cortés: "Nosotros pasaremos la Navidad en el cementerio y ellos, en la calle"
Por primera vez rompe su silencio ante el temor de que los tres menores acusados del asesinato de la educadora en Badajoz hace 9 meses queden en libertad. "Son un peligro para la sociedad", advierte

El piso donde ocurrieron los terribles hechos el pasado 9 de marzo. / S. GARCÍA

Eligieron mantenerse en silencio, pese a sus profundos dolor y rabia. Lo hicieron por respeto a todo y a todos y porque "nada de lo que dijéramos podía mejorar lo que guardábamos". Hasta ahora. La familia de Belén Cortés, la educadora social asesinada en Badajoz el pasado 9 de marzo en el piso de cumplimiento de medidas judiciales de menores en el que trabajaba, se han visto obligados a hablar por primera vez. ¿Por qué? "Porque nos sentimos desamparados y desesperados", explica su pareja, que prefiere que su nombre y su imagen sigan manteniéndose en el anonimato en el que han querido refugiarse durante todo este tiempo. No son personas públicas, no quieren ningún tipo protagonismo, pero sí compartir su indignación por cómo se está desarrollando el procedimiento judicial. Hasta ahora, su abogado, Raúl Montaño, les había hecho de parapeto para protegerlos, pero consideran que ha llegado el momento de desahogarse tras meses de sufrimiento, presión e incluso de sentirse "acosados".
Lo hacen un mes después de que los tres menores acusados de su asesinato fueran enjuiciados y cuando uno de ellos, la adolescente de 17 años, está a punto de quedar en libertad vigilada - este miércoles- al haberse agotado la prórroga de la medida cautelar de internamiento sin que aún se haya dictado sentencia. Los otros dos menores seguirán, de momento, en el centro Marcelo Nessi por tener condenas por hechos previos. ¿Hasta cuándo? La familia teme que por poco tiempo.
"Yo no tengo nada que perder porque me han reventado la vida y a toda la familia también; no me da miedo que estén en la calle por mí, pero son un peligro para la sociedad"
Desde que ocurrieron los terribles hechos, han soportado los males de un sistema judicial que "ha protegido a los presuntos asesinos a costa de la salud y bienestar de la familia", pero esta ha sido la "gota" que ha colmado su paciencia y ha hecho que rompan el silencio que los ha acompañado en su duelo. "Yo no tengo nada que perder porque me han reventado la vida y a toda la familia también; no me da miedo que estén en la calle por mí, pero son un peligro para la sociedad", advierte el novio de la educadora.
"Nosotros pasaremos la Navidad en el cementerio y ellos, en la calle...", lamenta la pareja de Belén. "Lo que nos queda es rezar para no coincidir con ninguno en El Faro", ironiza ante la impotencia que le provoca pensar en esta situación.
"Llevamos 9 meses esperando una sentencia". Son los mismos que llevan sin Belén y sin entender por qué el juicio no se ha celebrado antes y por qué todavía no hay fallo, si los plazos corren y la Ley de Menor no permite ampliar más allá de 9 meses las medidas cautelares impuestas. "Desde el punto de vista profesional los retrasos pueden parecer lo normal, pero para toda la familia es una decepción".
La familia ya ha presentado una queja ante el Consejo General del Poder Judicial por el retraso en la sentencia y los perjuicios que les está ocasionando. No será la última.
El procedimiento judicial no va a terminar con el fallo del Juzgado de Menores, que se puede recurrir ante la Audiencia de Badajoz y, en siguiente instancia, ante el Tribunal Supremo. Al decaer la medida cautelar de internamiento, los plazos pueden alargarse y con ellos el sufrimiento de la familia. "Hasta ahora, solo la fiscalía, los tramitadores y los cuerpos de seguridad han hecho un trabajo impecable en cuanto a los tiempos y ha dotado de celeridad al procedimiento en todo lo que ha podido", reconoce la pareja de Belén. El resto ha sido un cúmulo de recursos y esperas que han dilatado una causa que, según la familia, tendría que haber sido enjuiciada meses antes.
La familia se ha sentido arropada por amigos, los compañeros de trabajo -"que han sido increíbles-" y muchos de los menores con los que había trabajado Belén en los pisos tutelados, que acudieron al tanatorio y al funeral para darle su último adiós.
"Hubiéramos renunciado a lo que hubiera hecho falta con tal de evitarles ese sufrimiento"
No ocurrió lo mismo con la Junta de Extremadura, que tras los hechos mostró su "total disponibilidad", pero con la que, pese a los intentos de su abogado, los familiares no lograron reunirse antes del juicio. La pareja de Belén asegura que su único interés era tratar de llegar a un acuerdo en cuanto a la responsabilidad civil, para evitar que los padres tuvieran que declarar. "Se negaron a atender a Raúl Montaño como portavoz y letrado, algo que entiendo porque son políticos, pero que no es comprensible desde el punto de vista humano. Hubiéramos renunciado a lo que hubiera hecho falta con tal de evitarles ese sufrimiento", asegura.
No tiene dudas de que la muerte de Belén se podría haber evitado. Ninguna. Ella era consciente del riesgo de su profesión y los asumía. Había enfrentado ya momentos muy difíciles: fue agredida con un cuchillo -un menor consiguió reducir al agresor y que las consecuencias del ataque no tuvieran peores consecuencias-, sufrió ataques de pánico y ansiedad y se sintió desprotegida, pero pudieron más su responsabilidad y compromiso. Su pareja llegó a dormir en el coche junto a uno de los pisos para estar cerca y poder auxiliarla si era necesario. El día del crimen, tras no responder a sus llamadas de teléfono, él se fue directamente a comisaría para alertar de que había sucedido algo. Allí se lo confirmaron. Sabía lo ocurrido los días previos: la fuga de los dos menores varones, los robos y atracos y su vuelta al piso tras ser detenidos por la Guardia Civil en Villafranca de los Barros. "Esta vez se unieron todos los fallos del sistema y explotó".
¿Ha cambiado algo desde entonces? La empresa para la que trabajaba Belén reforzó algunos turnos con más personal en los pisos y la Junta introdujo en los protocolos que al menos hubiese dos trabajadores en este tipo de recursos, pero la familia reclama cambios más profundos: que se revise la Ley del Menor, que data del año 2000. "¿Cuántas veces se han cambiado la ley de Tráfico o el Código Penal en estos 25 años? ¿Por qué no la Ley de Menor", se pregunta la pareja de Belén. Para ella ya es tarde, pero para otros no.
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