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Piezas únicas

El boom de los bebés reborn impulsa una oleada de talleres artesanos en Badajoz

La pacense Marifí, con once premios, lidera la creación de muñecos hiperrealistas, un arte que combina dibujo, costura y manualidades

Una joven universitaria en San Fernando se une al fenómeno reborn, sorprendida por la demanda de estos artículos de lujo

Beatriz, una artesana de Cerro Gordo asegura que el precio no es un impedimento para los coleccionistas

Marifí en su taller de San Roque decora la cabeza de un bebé reborn.

Marifí en su taller de San Roque decora la cabeza de un bebé reborn. / Jota Granado

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Los muñecos hiperrealistas que imitan con precisión a recién nacidos viven un auge sin precedentes en Badajoz. El fenómeno ha dado lugar a una pequeña red de talleres artesanos -liderados casi en exclusiva por mujeres- que han transformado un hobby en una forma de arte reconocida internacionalmente. Entre ellas, la pacense Marifí, vecina de San Roque, que atesora once premios y se ha convertido en referencia dentro y fuera del país.

La historia de esta artista arranca hace siete años, cuando decidió hacer un muñeco hiperrealista para su hija, sabiendo que era la excusa perfecta para lanzarse a un mundo que siempre le había llamado la atención. Lo suyo venía de lejos: de pequeña alternaba muñecas, dibujo, costura y manualidades y pronto descubrió que el arte reborn reunía todas esas pasiones.

Los tutoriales españoles se le quedaron cortos y empezó a formarse de manera autodidacta con vídeos estadounidenses, más orientados al hiperrealismo que buscaba. Hoy, ese sello es su marca: domina tanto bebés caucásicos como étnicos y con ambos ha sido premiada.

Marifí en la exposición de bebés reborn que tiene en su vivienda de San Roque (Badajoz).

Marifí en la exposición de bebés reborn que tiene en su vivienda de San Roque (Badajoz). / Jota Granado

Su salto profesional llegó tras dejar la peluquería para dedicarse a sus hijos y a su afición. “Mi entorno siempre valoró mi parte artística”, explica. “Ahora saben que esto es un arte y un tipo de coleccionismo más, como puede ser Lego, Playmobil o las maquetas automovilísticas que muchos adultos recopilan”.

Sus piezas, cuyos precios parten de los 400 euros, van destinadas a vitrinas, eventos de coleccionistas o terapias en centros de mayores para personas con Alzheimer y asociaciones infantiles oncológicas. En más de una ocasión, las niñas que reciben uno de sus bebés no pueden contener las lágrimas: “Ahí se nota la emoción real que sienten cuando lo ven por primera vez”.

El trabajo: extenso y minucioso

De todo el proceso, lo que más disfruta Marifí es el injerto de cabello: introducir pelo a pelo de mohair (una especie de cabra del Himalaya), un material casi idéntico al cabello de un recién nacido, siguiendo un mapa de dirección que evita el temido efecto “kiwi”. Es un trabajo minucioso que ella suele realizar de noche, cuando hay más silencio; un trabajo que puede extenderse durante horas pero que describe como “relajante”.

Bebés reborn de la exposición que Marifí tiene en su vivienda de San Roque (Badajoz).

Bebés reborn de la exposición que Marifí tiene en su vivienda de San Roque (Badajoz). / Jota Granado

Cada kit llega en blanco, compuesto por cabeza y extremidades de vinilo. Después arrancan las capas de pintura, los barnices termosellados, las horas de horno halógeno y el montaje final del cuerpo de tela. Realizar un reborn exige más de veinte días de elaboración. A ello se suma el vestuario, el atrezzo y la sesión fotográfica, indispensables para presentar cada pieza al público.

Copias baratas

El consejo que le daría a alguien que está pensando en adentrarse en este mundo es que “si de verdad le gusta este hobby, que se inicie en el arte original para que nuestras escultoras puedan seguir creando nuevos kits”, ya que, asegura que como en otros artículos “existen por desgracia falsificaciones que se venden en plataformas chinas a un precio bajo y, a veces, las personas que trabajan estas copias no suelen comunicarlo al comprador final”.

Detalle de otros muñecos creados por Marifí desde su taller de San Roque en Badajoz.

Detalle de otros muñecos creados por Marifí desde su taller de San Roque en Badajoz. / Jota Granado

El proyecto más especial que ha realizado fue, precisamente, un prototipo destinado a servir de modelo para la venta internacional del kit ideado por una escultora. “Es una responsabilidad enorme”, admite. Sus fotografías serían la carta de presentación de la escultura, visible en páginas oficiales de todo el mundo.

Una comunidad creciente

En la urbanización de Cerro Gordo, Beatriz comenzó en diciembre de 2024 casi por casualidad. Su hija adoraba los reborn y, con el tiempo, ella también se dejó seducir por el realismo de estos muñecos. Hoy considera este hobby “una forma de transmitir paz, dulzura y sentimientos”.

Su bebé más especial fue uno creado expresamente para su hija, un gesto que cambió su forma de ver este arte: “Es un sentimiento de gratitud y felicidad”. En su caso, lo más valioso es la comunidad que ha encontrado alrededor: amistades que comparten la misma pasión y que dan sentido al trabajo paciente y artesanal. “No todos entienden que es un arte”, afirma, “pero lo es: realismo y ternura a la vez”.

Detalle de un reborn creado por Beatriz desde su taller de Cerro Gordo en Badajoz.

Detalle de un reborn creado por Beatriz desde su taller de Cerro Gordo en Badajoz. / Cedida

La artesana mantiene abierta en Facebook la página ‘Los reborn de Beatriz’, una pequeña ventana a su taller desde la que muchos clientes descubren sus piezas y le realizan pedidos. En estas fechas navideñas, reconoce, “la demanda aumenta notablemente y el precio no es un impedimento para muchas personas".

Detalle de una muñeca reborn de Beatriz.

Detalle de una muñeca reborn de Beatriz. / Cedida

El fenómeno también atrae a nuevas generaciones. En San Fernando, Lidia, una joven universitaria ha montado su primer taller en su habitación. Aún no vende sus piezas, pero se entrena a diario para mejorar. Le sorprende la demanda y el alcance del coleccionismo reborn, un sector donde muchos compradores no miran el precio cuando buscan una pieza única: “Se convierten en artículos de lujo por el trabajo que llevan detrás”.

Kits de muñecos reborn para decorar.

Kits de muñecos reborn para decorar. / Jota Granado

Badajoz se perfila así como uno de los puntos fuertes del fenómeno reborn, con estudios improvisados que crecen y talleres que se profesionalizan a medida que aumenta la demanda.

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