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Pasarán consulta hasta el día 24

Los elfos de Santa revolucionan el Materno Infantil de Badajoz

Se han instalado en el Hospital de Día y cada mañana sorprenden a los niños con nuevas travesuras

Ainhoa observa una de las trastadas de los elfos.

Ainhoa observa una de las trastadas de los elfos. / Santi García

Claudia Goyeneche

Claudia Goyeneche

Badajoz

Dicen que cada 1 de diciembre los elfos traviesos de Papá Noel llegan a las casas para vigilar si los niños se portan bien. Durante el día no se mueven. Por la noche cobran vida. Hacen trastadas, cambian cosas de sitio y dejan pistas de su paso. Su misión es observar. Pero este año, al menos en Badajoz, han decidido ampliar territorio.

Desde hace unos días, dos de estos pequeños ayudantes de Papá Noel se han instalado en el Hospital de Día del Materno Infantil. No han venido a curarse. Han venido a revolucionar la planta. Cada mañana aparecen en un lugar distinto y con una nueva fechoría, y es que no hay nada que se les resista.

La escena se repite a primera hora. Los niños entran, miran alrededor y buscan el mismo objetivo. Algunos ya saben lo que toca. Otros se sorprenden al encontrarlos colgados de una venda, atados a la pared, celebrando una boda o haciéndose pasar por pacientes con suero incluido. El hospital ha pasado a ser este mes de diciembre un lugar mágico.

Un espacio de ilusión

La idea surgió dentro del propio equipo. «Aquí todas somos madres», explica Macarena Movilla, supervisora del Hospital de Día del Materno Infantil. «Sabemos que muchos niños llegan muy asustados. Por esta razón queríamos que, al entrar, vieran algo distinto a lo que imaginan cuando piensan en un hospital».

En esta unidad se atiende a pequeños pacientes que vienen solo durante el día. En total hay 11 boxes. Algunos acuden de forma periódica para recibir tratamientos. Otros llegan para una intervención quirúrgica y regresan a casa esa misma tarde. Para muchos, es su primer contacto con un hospital. Para otros es un sitio de rutina. Y el impacto que tienen al llegar, a las sanitarias, les importa. «Se nota muchísimo la diferencia de cómo entran», señala Movilla. «Los que conocen la tradición de los elfos vienen directos a buscarlos. Y los que no, se relajan y sorprenden al verlos», añade.

Las trastadas las preparan los dos pequeños siempre cuando la unidad cierra por la tarde. Por la mañana, los pacientes y las facultativas ya se encuentran las fechorías.

Nada más entrar, los niños preguntan ya qué han hecho hoy los elfos. Son parte del ambiente. Cabe resaltar que, como ha aclarado la supervisora, «no interfieren en nada. Solo forman parte del ambiente. Están aquí hasta el día 24, como manda la tradición».

Las sanitarias de la planta se encargan de supervisar las fechorías de los elfos.

Las sanitarias de la planta se encargan de supervisar las fechorías de los elfos. / Santi García

De casa al hospital

Ainhoa Mejía tiene nueve años y ha venido desde Jerez de los Caballeros. Ha llegado este lunes al Hospital de Día y lo primero que ha visto al entrar no ha sido una cama ni una enfermera. Ha sido uno de los elfos haciendo caca debido a la indigestión de la cena de la noche anterior. «Son muy traviesos», dice la niña.

La escena, como asegura, ya es familiar. En su casa los ayudantes de Santa Claus han estado también. «Se han bebido mi botella de agua, se han metido en los pañuelos y han tirado los cuadros», cuenta entre risas. Por eso, encontrarlos en el hospital no le ha pillado del todo por sorpresa.

Mientras habla, Ainhoa no pierde de vista a los pequeños protagonistas de la sala. Los busca, los señala y vuelve a sonreír. Dice que le gustan porque «son divertidos» y porque, al final, están ahí para que los niños se porten bien. También para que el hospital se parezca un poco menos a lo que da miedo y un poco más a lo que se recuerda.

Hasta el 24 de diciembre, los elfos seguirán apareciendo cada mañana con una nueva trastada. No recetan medicación ni pasan consulta. Pero consiguen algo igual de importante: que los niños entren al hospital con menos nervios y alguna risa más.

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