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Hasta mañana sábado

El Hospital Centro Vivo de Badajoz acoge el rastrillo solidario en el que 'siempre toca'

Prodean destina lo recaudado en la tómbola y el 20% de las ventas de los puestos a un proyecto con mujeres en Perú

Laly Muñoz, en el rastrillo solidario de Prodean.

Laly Muñoz, en el rastrillo solidario de Prodean. / A. M. R.

Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

El nervio de abrir el papelito doblado, descubrir el número y comprobar que ¡siempre toca!. Prodean recupera la tradición de la tómbola en el mercadillo solidario que ha vuelto a organizar en Badajoz cuando se acerca la Navidad y que cumple ya 24 ediciones.

De nuevo repite en el Hospital Centro Vivo, en el patio de los pozos, donde se han instalado puestos de dulces conventuales, panetones italianos, ropa, pijamas de la India, bisutería, quesos y mucha artesanía para comprar y para regalar. El 20% de las ventas de los puestos se destina a esta organización sin ánimo de lucro, así como todo lo recaudado en la tómbola donde tres papeletas valen solo 5 euros. También expone el colegio Nuestra Señora de la Luz.

Laly Muñoz es voluntaria de Prodean y explica que cada año enfocan esta iniciativa hacia un proyecto, en esta ocasión en Perú, donde ayudarán a 150 mujeres que se formarán y capacitarán para trabajar y sacar adelante sus familias.

Los puestos están colocados en el patio de los Pozos.

Los puestos están colocados en el patio de los Pozos. / A. M. R.

Durante todo el año, Prodean realiza labores de artesanía que ahora se exponen en el mercadillo para su venta, desde ropa a calzado, bufandas y adornos navideños. Además, están las tiendas que colocan sus puestos y la tómbola "que es famosísima", con sus "famosísimas migas". El día anterior a Laly (que echa todos los días) le tocó un lomo. Incluye cenas de restaurantes.

Como novedad, entre los expositores funciona uno que vende panetone, de una familia extremeña de ascendencia italiana, que en verano prepara helados y en invierno panetones.

La organización se marca un objetivo de recaudación. El año pasado consiguió 17.000 euros. "Nos gustaría superarlo". De momento, las ventas van muy bien. Tradicionalmente, este rastrillo se celebraba en el hotel Zurbarán, pero les va mejor en el Hospital Centro Vivo, que además de estar más céntrico es un lugar de paso. "Antes al Zurbarán iba gente que nos conocía y nos buscaba, pero aquí viene todo tipo de público, que pasa, ve, entra, ahora mismo hemos tenido un colegio y han comprado cosas los niños", cuenta emocionada esta voluntaria. No solo han cambiado de ubicación, también de contenido. Antes ofrecían más artesanía de bebés, "y hemos evolucionado, hay que ir con los tiempos"

El horario del rastrillo solidario es desde las 10.00 hasta las 22.00 horas, sin interrupción. "Hay mucho tiempo para poderse escapar y venir a vernos".

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