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Elecciones 21D

Los pueblos de Badajoz que siempre votan igual (y los que cambian en cada elección)

En los municipios pequeños, una diferencia de apenas unas decenas de votos puede cambiar por completo el partido más votado en las autonómicas

En los municipios pequeños los votos son decisivos.

En los municipios pequeños los votos son decisivos. / LCB

Claudia Goyeneche

Claudia Goyeneche

Badajoz

En los municipios pequeños, una diferencia de apenas unas decenas de votos cambia las reglas del juego. En cada cita con las urnas, el mapa electoral de la provincia de Badajoz deja una sensación curiosa. Hay localidades donde el resultado parece escrito de antemano y otros donde el color político cambia con sorprendente facilidad. No es solo una cuestión de partidos, sino de cómo vota cada pueblo, de si el electorado es fiel o si se mueve con el paso del tiempo.

Basta con mirar los resultados de las elecciones autonómicas de 2015, 2019 y 2023 para comprobarlo. Comparando esas tres convocatorias, aparecen con claridad dos realidades muy distintas dentro de la misma provincia.

Donde casi nunca hay sorpresa

En muchos pueblos de Badajoz, las autonómicas confirman una tendencia muy estable. Es el caso de Mérida, donde el PSOE fue la fuerza más votada en 2015, repitió en 2019 y volvió a imponerse en 2023. Eso sí, con un matiz importante: mientras que en 2019 superó con claridad el 45 por ciento de los votos, en 2023 la distancia con el PP se redujo de forma notable, reflejando un escenario mucho más competitivo.

Algo parecido ocurre en Villanueva de la Serena, uno de los ejemplos más claros de voto fiel en la provincia. En las autonómicas de 2015, 2019 y 2023 el PSOE se mantiene como primera fuerza, rondando o superando el 50 por ciento de los apoyos. Es uno de esos municipios donde, pase lo que pase a nivel regional, el resultado apenas se mueve.

En Olivenza, el patrón se repite. El PSOE gana con holgura en 2015 y 2019 y vuelve a ser el partido más votado en 2023. La diferencia con el PP se acorta en la última convocatoria, pero no lo suficiente como para cambiar el signo del resultado. Aquí el voto muestra continuidad, aunque también señales de desgaste.

Este comportamiento se observa también en pueblos más pequeños como Barcarrota o San Vicente de Alcántara, donde el PSOE encadena varias victorias autonómicas consecutivas con porcentajes elevados.

También existen ejemplos de estabilidad en el lado contrario. Azuaga es uno de los casos más claros, ya que el PP se impone como primera fuerza en las autonómicas de 2015, 2019 y 2023. No es habitual encontrar municipios que mantengan un apoyo tan constante al mismo partido durante varios ciclos electorales.

Que un partido gane en las autonómicas no implica que gobierne el ayuntamiento. Son elecciones distintas, con lógicas diferentes, y el voto puede cambiar según el ámbito.

Los pueblos donde el voto se mueve

Aunque el PSOE sigue siendo la fuerza más votada en muchos municipios de la provincia, el PP ha logrado concentrar apoyos decisivos en localidades clave, especialmente en los grandes núcleos urbanos, lo que explica su victoria autonómica en 2023 y su llegada al Gobierno regional.

Frente a estos ejemplos de continuidad, hay municipios donde cada elección es distinta. El caso más representativo es Badajoz capital, que resume bien los vaivenes del voto autonómico. En 2015 ganó el PP, en 2019 el PSOE fue la fuerza más votada y en 2023 el PP volvió a imponerse con claridad.

Un dato que ayuda a entender este comportamiento es que en la capital el reparto entre bloques suele ser muy ajustado. Pequeños cambios en la participación o el peso de terceras fuerzas pueden inclinar la balanza en una u otra dirección, algo que no ocurre en municipios con mayorías más consolidadas.

En Zafra, el cambio llega en 2023. Tras varias autonómicas con victoria socialista, el PP logra colocarse como primera fuerza, aunque por un margen mínimo. Es uno de esos municipios donde unos pocos votos deciden el resultado final.

Montijo ofrece otro ejemplo de giro reciente. Después de varias convocatorias lideradas por el PSOE, en 2023 es el PP quien encabeza el resultado. El cambio no es brusco, pero sí significativo, y refleja una evolución del voto que no se había producido en años anteriores.

Y si hay un municipio donde cada elección se decide al límite, ese es Don Benito. En 2019 el PSOE ganó con cierta holgura, pero en 2023 la diferencia entre PSOE y PP fue mínima, situándolo entre los pueblos más disputados de toda la provincia.

Cuando las terceras fuerzas alteran el mapa

Las autonómicas también muestran cómo la entrada de otras opciones puede cambiar el equilibrio incluso en municipios tradicionalmente estables. En 2023, el crecimiento de Vox y la presencia de candidaturas regionales como J.U.E.X. han tenido un impacto visible en varios pueblos.

Un ejemplo claro es Villafranca de los Barros, donde J.U.E.X. supera el 13 por ciento de los votos en las autonómicas de 2023. No gana el municipio, pero sí modifica el reparto y reduce la distancia entre los dos grandes partidos, algo que no ocurría en elecciones anteriores.

Un mapa que se repite, pero cada vez más ajustado

El análisis de las autonómicas de 2015, 2019 y 2023 deja una conclusión clara. En la provincia de Badajoz siguen existiendo pueblos donde el voto se mantiene muy estable y otros donde el resultado cambia con facilidad. Sin embargo, incluso en los municipios más fieles, las diferencias se han ido estrechando con el paso del tiempo.

El empate técnico entre PSOE y PP a nivel regional en 2023 se refleja también en muchos municipios, haciendo que cada vez haya más localidades donde el resultado depende de pequeños cambios en la participación o del peso de las terceras fuerzas.

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