La localidad extremeña donde más veces ha caído el Gordo
Ganadores de la Lotería de Navidad en Badajoz: «No nos hizo ricos, pero dejó una alegría en el barrio»
Desde el bar Los Amigos de San Roque hasta la carnicería José y Carlos Gil, el sorteo navideño ha dejado «pellizquitos» y también grandes premios en distintas zonas de la ciudad a lo largo de los años

Miriam Gómez, del bar Los Amigos, asegura que espera ser afortunada un año más. / LCB

Era 22 de diciembre de 2014. Miriam Gómez estaba embarazada de ocho meses y desayunaba en su bar del barrio de San Roque, Los Amigos, cuando la mañana cambió de golpe. Antes de que llegara el mayor regalo de su vida, el nacimiento de su hija, llegó un quinto premio de la Lotería de Navidad. Un número cantado en televisión que puso patas arriba el barrio con decenas de décimos repartidos entre vecinos y clientes.
El 91.363 llegó de sorpresa. «Era la primera vez que jugábamos a la Lotería de Navidad en el bar», recuerda Miriam. No esperaban que tocara y, aunque el número no fue una elección totalmente aleatoria, nadie imaginó el desenlace. Fue su hija, Diana, la que acabó decidiendo desde la barriga. «La niña reaccionó mientras me citaban las distintas numeraciones por teléfono. Al final dijimos: ese», cuenta.
El quinto premio estaba dotado con 6.000 euros por décimo, una cantidad que, repartida, se convirtió en una alegría compartida en todo el barrio. Miriam obtuvo dos décimos. Parte del premio lo destinó a su hija, que nació poco después. El resto sirvió para ayudar a familiares cercanos y para que muchos vecinos pudieran afrontar las fiestas con un alivio inesperado. «Ver la felicidad de la gente es lo que más recuerdas. No nos hizo ricos, pero dejó una alegría en el barrio», añade.
Aquel quinto premio no cambió la vida de Miriam, pero sí dejó una huella que todavía hoy se recuerda en San Roque. Cada 22 de diciembre, el número vuelve a la conversación y la escena se repite en la memoria colectiva del barrio, como tantas otras historias que han ido dando forma a la afortunada relación de Badajoz con la Lotería de Navidad.
De vender carne a repartir miles de euros
A pocos metros del bar Los Amigos, en la avenida Ricardo Carapeto, otros comercios guardan recuerdos similares ligados al 22 de diciembre. En 2022, el premio volvió a llegar al barrio a través de la carnicería de José y Carlos Gil, un negocio familiar con más de cuatro décadas de trayectoria en la avenida. Aquel año repartieron un quinto premio en participaciones, vendido casi en su totalidad entre vecinos y clientes habituales. «Fue muy repartido y se vivió con mucha alegría», recuerda José Gil, al frente del establecimiento junto a su hermano.

José Gil y su hermano Carlos llevan décadas jugando al mismo décimo. / LCB
El número premiado fue el 24.492, un número al que llevan abonados desde hace 28 años. «Empezamos a jugarlo porque en los primeros años nos dio premio y ya nunca lo hemos dejado», explica. Desde entonces, muchos clientes repiten cada Navidad el mismo ritual, manteniendo una tradición que ha pasado de generación en generación. «Hay gente que lleva toda la vida jugando ese número con nosotros», señala.
Como ocurrió en el bar de Miriam, el premio no supuso un cambio radical, pero sí dejó un «pellizquito» en el barrio. «No haces maravillas pero ayuda, por supuesto», dice Miriam. Participaciones de pocos euros que permitieron a muchos vecinos cerrar el año con una alegría inesperada. «Lo mejor es repartirlo entre gente conocida, clientes de toda la vida», afirma José.
En todos los barrios
Esa sensación de cercanía con la suerte no se limita a un solo barrio. A lo largo de los años, la Lotería de Navidad ha ido dejando premios en distintos puntos de la ciudad, en lugares muy diferentes entre sí, reforzando la idea de que cualquier calle puede convertirse, por unas horas, en el centro de la celebración.
En 2012, el Gordo llegó a la avenida María Auxiliadora, en el estanco y administración de loterías El Duende. Seis años después, en 2018, volvió a repetirse la escena en la avenida de Santa Marina, donde se vendieron décimos del primer premio.
Entre uno y otro, y también después, han sido muchos los premios menores repartidos por la ciudad. Quintos, cuartos y pedreas que no siempre acaparan titulares, pero que sí dejan huella en los barrios y se suman a ese mapa de recuerdos que cada 22 de diciembre vuelve a las conversaciones.
Así, de San Roque a Santa Marina o María Auxiliadora, la Lotería de Navidad ha ido construyendo en Badajoz una relación marcada por la fortuna. Historias que, como las de Miriam o los hermanos Gil, explican por qué el sorteo forma parte de la memoria colectiva de la ciudad, y hacen ver que la suerte puede llegar al sitio que uno menos espera.
La ciudad del primer premio
La capital pacense tiene fama de suertuda. Badajoz es la ciudad de Extremadura que más veces ha sido agraciada con el Gordo de la Lotería de Navidad, un primer premio que ha caído hasta en cinco ocasiones a lo largo de su historia y en distintos puntos de la ciudad. La fortuna llegó por primera vez en 1837, volvió a repetirse en 1856 y 1880, y tras más de un siglo de espera regresó en 2012 y 2018. Dos premios que devolvieron a Badajoz al foco del sorteo y reforzaron su vínculo con la tradición.
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