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Juicio visto para sentencia

El acusado de atracar a punta de escopeta un Carrefour Express en Olivenza (Badajoz): "No tengo nada que ver"

La fiscalía mantiene la petición de 5 años de prisión por robo con arma de fuego, mientras que la defensa sostiene que no hay pruebas, «solo meras sospechas»

Un agente de la Guardia Civil muestra el arma entregada por el hijo del acusado, que no fue la utilizada, este lunes durante el juicio.

Un agente de la Guardia Civil muestra el arma entregada por el hijo del acusado, que no fue la utilizada, este lunes durante el juicio. / LA CRÓNICA

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

Visto para sentencia. Así quedó este lunes en el Juzgado de lo Penal número 1 de Badajoz el juicio contra un vecino de Olivenza acusado de atracar enmascarado y a punta de escopeta un supermercado Carrefour Express de esta localidad pacense y apoderarse de 530 euros, tras amenazar al único empleado que había en ese momento en el establecimiento.

Los hechos enjuiciados sucedieron el pasado agosto, fecha desde la que el procesado se encuentra en prisión provisional. Durante la vista -declaró por videoconferencia desde la cárcel- negó los hechos que se le imputan. «No tengo nada que ver», dijo, al tiempo que aseguró que si lo hubiera hecho, «me hubiera declarado culpable desde el minuto uno». El acusado afirmó que no tenía problemas económicos y que ni ha usado las zapatillas de deporte por las que dicen haberle reconocido ni tampoco posee el arma que se usó en el atraco.

Una broma

Sin embargo, el empleado que fue amenazado aseguró que lo había reconocido de inmediato porque era un cliente habitual del supermercado -iba a comprar todos los días- y que, pese a que llevaba la cara oculta y simuló un acento extranjero al hablar, lo identificó por su forma de andar y por las deportivas. De hecho, contó que en un primer momento llegó a creer que se trataba de una «broma». «No le vi la cara, pero para mí estoy al 100% seguro de que era él».

También otro trabajador relató que lo reconoció en las imágenes de las cámaras de seguridad por la forma de caminar. «Me sabe fatal porque todos nos llevábamos bien con él, pero creo que no nos merecíamos lo que nos hizo».

En el juicio se mostró una escopeta de balines que entregó el hijo del acusado a la Guardia Civil. Los agentes coincidieron en que ese no fue el arma utilizada, sino otra que no fue localizada.

La fiscalía mantuvo la petición de 5 años de cárcel al entender que se ha probado que el procesado fue el autor del atraco y que concurren las agravantes de uso de disfraz y reincidencia.

Por su parte, la defensa, en manos de Fernando Cumbres, sostuvo que no hay pruebas contra su defendido, sino «meras sospechas» y cuestionó que la Guardia Civil hubiera descartado desde el principio otra línea de investigación.

«Si no estamos seguros, no se puede condenar a una persona a 5 años de prisión», defendió.

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