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Llamamiento

La Asociación de Belenistas de Badajoz busca relevos

La mayoría de sus socios superan los 65 años y su presidenta, Soledad Ayuso, teme que el belén monumental y la exposición de dioramas desaparezcan en el futuro si no se incorporan nuevos miembros

Soledad Ayuso, presidenta de la Asociación de Belenistas de Badajoz, delante del belén monumental del Museo de la Ciudad Luis de Morales

Soledad Ayuso, presidenta de la Asociación de Belenistas de Badajoz, delante del belén monumental del Museo de la Ciudad Luis de Morales / Diego Rubio Paredes

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

El belén monumental y la exposición de dioramas que la Asociación de Belenistas de Badajoz expone cada Navidad en el Museo de la Ciudad Luis de Morales atrae a miles de visitantes (18.000 en 2024). Es parada obligatoria para familias, turistas y centros escolares, que admiran y elogian estas obras de arte.

Sin embargo, esta tradición corre el riesgo de desaparecer en el futuro si no se incorporan nuevos belenistas para dar el relevo a los veteranos. La mayoría de los socios actuales, según explica la presidenta de la asociación, Soledad Ayuso, superan los 65 años y se van retirando porque ya no les resulta fácil dedicarse a esta actividad. «Se necesitan muchas más manos», reconoce. De lo contrario, teme que llegue un momento en el que los que queden no puedan trabajar al ritmo que requiere crear cada año un gran belén.

Por eso, la Asociación de Belenistas hace un llamamiento a las personas que estén interesadas en formar parte de su equipo. Solo se necesitan «ganas y un poco de tiempo».

Su presidenta asegura que no se requieren conocimientos previos ni ser un as con las manualidades -ni siquiera habilidades «excesivas»- porque las técnicas que se utilizan son «muy sencillas», pero con resultados muy «llamativos». El colectivo imparte cursos de formación todos los años en abril y todos los lunes abre su sede, en la calle Francisco Crespo Marchirant, para que quien lo desee se acerque a conocer su trabajo y a aprender. «Mi primer diorama lo hice en un curso y no sabía lo que era el poliespán», cuenta Soledad Ayuso.

Uno de los dioramas que se expone en el Museo de la Ciudad, con puerta de Palmas como pesebre.

Uno de los dioramas que se expone en el Museo de la Ciudad, con puerta de Palmas como pesebre. / Diego Rubio Paredes

Al trabajar con herramientas como el cúter, en la asociación no recomiendan esta actividad para niños pequeños, sino a partir de los 13 años. Ahora no hay socios ni de esa edad ni tampoco jóvenes. «Excepto cuatro o cinco de mediana edad, el resto somos todos jubilados». Para asociarse, lo único que hay que hacer es rellenar un formulario y abonar una cuota simbólica de 15 euros al año.

Quienes se animen, además de contribuir a mantener la tradición, tendrán como recompensa «una gran satisfacción personal». Cada belenista elabora de forma individual en sus dioramas y el diseño del belén monumental -que este año tiene como protagonista al ‘cuarto Rey Mago'- se decide en unas jornadas, pero solo tres personas trabajan en él. «Necesitamos más manos, muchas más», insiste Ayuso.

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