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Carnaval

Los Camballotas esperan que el Concurso de Murgas de Badajoz "recupere el peso que tuvo no hace tanto tiempo"

Los oliventinos volverán a subirse al escenario del López de Ayala con un nuevo tipo, pero con las mismas ganas y la misma actitud irreverente que la han convertido en una de las agrupaciones más reconocibles del certamen

Miembros de la murga Los Camballotas, de Olivenza, durante un ensayo este año.

Miembros de la murga Los Camballotas, de Olivenza, durante un ensayo este año. / Cedida

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

La murga Los Camballotas, procendente de Olivenza, volverá a subirse este Carnaval al escenario del Teatro López de Ayala con un nuevo tipo (Los garabatos) pero con las mismas ganas y la misma actitud irreverente que la han convertido en una de las agrupaciones más reconocibles del Concurso Oficial de Murgas de Badajoz. La cita será a partir del 3 de febrero en las sesiones de preliminares de un certamen que, un año más, reunirá a una veintena de grupos dispuestos a defender su repertorio ante el público y el jurado.

“El tipo es nuevo, pero las ganas son las de siempre”, resumen desde la agrupación, que mantiene intacto el bloque humano respecto al pasado Carnaval. No hay cambios en el grupo, una continuidad que se refleja tanto en el sonido como en el ambiente interno. “Seguimos siendo los mismos”, explican, una circunstancia que refuerza la compenetración y el estilo propio que han ido consolidando a lo largo de los años.

Fieles a su forma de entender el Carnaval, Los Camballotas prefieren mantener en secreto la temática hasta el momento en que se levante el telón en preliminares. Una decisión que alimenta la expectación y que encaja con una murga que siempre ha apostado por el impacto directo desde el primer minuto sobre el escenario.

Los Camballotas durante una actuación en el López de Ayala cuando fueron de monjas.

Los Camballotas durante una actuación en el López de Ayala cuando fueron de monjas. / Andrés Rodríguez

El objetivo con el que afrontan esta nueva edición del concurso tampoco cambia. “Disfrutar nosotros para hacer disfrutar a la gente que venga a vernos”, aseguran. Una filosofía que sitúa al público en el centro de la actuación y que conecta con el carácter cercano y desenfadado que la murga ha mostrado desde su debut.

Cuando sube el telón

Actuar en el Teatro López de Ayala sigue siendo uno de los momentos más especiales. Para Los Camballotas, lo mejor llega justo antes de empezar. “Los nervios previos, cuando se presenta a la agrupación ya en el escenario y se sube el telón”, explican. Lejos de ver complicaciones en cantar en el teatro, hablan de ilusión y responsabilidad por representar su repertorio de la mejor manera posible ante un público exigente y entregado.

Desde dentro del concurso, la murga oliventina no oculta su deseo de que el certamen recupere el peso que tuvo no hace tanto tiempo. “Hay que darle la importancia que se merece para que salgan más murgas y vuelva a ser lo que era”, apuntan, en una reflexión compartida por buena parte del colectivo carnavalero.

Sin pelos en la lengua

En cuanto a las posibles injusticias del concurso, Los Camballotas ponen el foco en el respeto al trabajo de las agrupaciones. “Nos gustaría que toda aquella persona que compra una entrada para ver una sesión, ya sea de preliminares, semifinal o final, aguantase de principio a fin”, reclaman, como muestra de consideración hacia quienes se suben al escenario.

A la afición murguera que llena el López y a quienes siguen el concurso desde casa les lanzan un aviso: “Volvemos al López valientes, canallas, sin pelos en la lengua y sin callarnos nada si consideramos que algo merece ser cantado en Carnaval. No dejaremos indiferente a nadie cuando nos vean en preliminares”, prometen.

Los Camballotas debutaron en el Teatro López de Ayala en 2008 y nacieron como un grupo de amigos de Olivenza unidos por la pasión por el Carnaval. A lo largo de su trayectoria han logrado pasar en varias ocasiones a la final del concurso, destacando especialmente el segundo premio obtenido en 2024 -representando un convento de monjas-, uno de los mayores hitos de la agrupación.

Los Camballotas, de alcohólicos, en una de sus últimas actuaciones en el López de Ayala de Badajoz.

Los Camballotas, de alcohólicos, en una de sus últimas actuaciones en el López de Ayala de Badajoz. / Andrés Rodríguez

Crítica, doble sentido y risa son las señas de identidad de una murga que vuelve a Badajoz dispuesta a decir lo que piensa y a defender, una vez más, su particular forma de entender el Carnaval.

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