Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Veinticinco años cosiendo en el Carnaval

Juani Barroso, de Badajoz: “Las modistas somos la mano derecha de las comparsas”

En su taller recibe encargos de todo tipo y se enfrenta a los apuros de última hora, demostrando su dedicación por la fiesta: "A veces sigo cosiendo hasta las cinco de la madrugada, todo sea por el Carnaval", indica

Vídeo | Así trabajan las modistas del Carnaval de Badajoz

Santi García

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

En la galería de la calle Santo Domingo, cuando el bullicio aún no ha tomado las calles, hay un local donde la fiesta ya ha comenzado. Allí, entre telas metalizadas, patrones y máquinas de coser que no descansan, Juani Barroso da puntadas al carnaval de Badajoz desde hace veinticinco años. Empezó en casa, “cuando mis hijos tenían seis años y estaban en la comparsa de Los Desertores”. Lo que nació como una ayuda familiar acabó convirtiéndose en un oficio esencial para la fiesta. Hace quince años abrió su primer local; desde hace cuatro ocupa uno más amplio, aunque en febrero, nunca parece suficiente.

Coser cuando los demás duermen

La temporada fuerte arranca después de Reyes y termina, muchas veces, de madrugada. Literalmente. “La gente se empieza a agobiar quince días antes, ve que no le sale, que con el trabajo no tiene tiempo… y la Juani tiene que echar hasta las cuatro o cinco de la mañana”, dice entre risas. “Todo sea por una fiesta de Badajoz”.

En su taller conviven los grandes encargos de comparsas con los apuros de última hora: piezas que faltan, arreglos urgentes, niñas que llegan al borde del llanto porque necesitan el traje. “Aquí hacemos lo que podemos”, resume, con esa mezcla de oficio y humanidad que no se aprende en ningún ciclo formativo, aunque Juani lo tenga: grado superior en diseño creativo.

Los trajes de comparsa tienen “su aquel”. No siempre es fácil entender lo que se pide, pero ahí está el reto. “Cuanto más difícil es el traje, más me gusta”, confiesa. Cada año puede hacer completos dos trajes de comparsa -este año incluso uno de bebé- y decenas de complementos. El resto es imprevisible: “Esto es como un diario, no sabes si te va a entrar la bastilla de un pantalón o un traje de bautizo”, explica, y cuenta cómo ha notado que la declaración del Carnaval de Badajoz como Fiesta de Interés Turístico Internacional elevó durante un tiempo el listón de los trajes. “Las comparsas tiraron la casa por la ventana”, recuerda, aunque matiza que en el último año se percibe un regreso a lo tradicional.

"Con internet y las tiendas de los chinos ya no prima tanto lo artesanal"

Juani Barroso

— Modista

Ha vestido a formaciones como Moracantana, Wailuku, Los Desertores o Dekebais y también ha visto cómo el carnaval ha cambiado. Antes se hacían muchos trajes individuales, artesanales; ahora internet, las compras rápidas, los chinos y lo prefabricado han ganado terreno. “Ya no prima tanto lo artesanal”, lamenta. "Antes venían las típicas pandillas de niñas pidiendo los míticos disfraces de esquimales, de ositos... Pero eso ya se ha perdido", afirma.

Materiales y precios

El mantelé sigue siendo el rey del carnaval, aunque a Juani no le entusiasme. “Por dos euros más tienes una tela mejor”, apunta. Pero manda el presupuesto. Y en carnaval no hay tarifa plana: un traje puede costar 200, 300 o llegar a los 600 euros si es completo, “de punta a punta”. Todo depende de la dificultad, del diseño y de las horas, dice.

Horas que no se ven, como tampoco se ve el momento que ella más disfruta: cuando, una semana antes, los componentes se prueban el traje y este deja de ser un puzzle. “La cara de tranquilidad de decir ‘ya tengo el traje, ya voy a disfrutar el carnaval’, eso es lo que personalmente más me llena”.

La mano derecha

Para Juani las modistas son clave: “La mano derecha de las comparsas somos las modistas”, dice sin grandilocuencia, pero con convicción. Y no solo las profesionales. También las abuelas, las tías, las costureras anónimas que sostienen la fiesta desde las casas. "Somos muchas las que dedicamos mucho tiempo a esto, no todo se resume a los talleres, si hay que aplaudirlas, hay que aplaudirlas a todas". Porque sin modistas no hay carnaval. Y ella, puntada a puntada, lo demuestra cada febrero.

Tracking Pixel Contents