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Obituario

Fallece el aficionado taurino de Badajoz Ricardo de la Gala, conocido por lanzar gallos tras grandes faenas

Expertos de este mundo señalan que le dio personalidad a las plazas pacense y de Olivenza

Fallece Ricardo de la Gala, aficionado taurino conocido por lanzar gallos al ruedo.

Fallece Ricardo de la Gala, aficionado taurino conocido por lanzar gallos al ruedo. / La Crónica

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

La tauromaquia extremeña ha perdido estos días a uno de sus personajes más singulares y reconocibles: Ricardo de la Gala. Este aficionado, habitual durante décadas en los festejos taurinos de Badajoz, Olivenza y otras muchas plazas, ha fallecido dejando un vacío difícil de llenar en los tendidos.

Su figura, inseparable de "su sombrero cordobés de copa alta" y de la jaula de madera con la que acudía a los toros, formaba parte del paisaje emocional de la afición extremeña. Era conocido por una costumbre tan peculiar como entrañable: lanzar gallos vivos al ruedo como brindis a los toreros, un gesto que se convirtió en seña de identidad y que despertaba la ovación del público. Esa imagen, repetida durante años, lo hizo imprescindible en cualquier tarde importante, especialmente cuando toreaban diestros extremeños.

Un personaje pintoresco

"Lo que definía a Ricardo era su entrega por los toreros extremeños, en concreto por Alejandro Talavante", define Fernando Valbuena, crítico taurino y columnista de este diario. Según reconoce, "era parte de la historia de plazas como la de Badajoz o de Olivenza. No se entienden los festejos sin el gallo de Ricardo". De la Gala era uno de los personajes más pintorescos de los cosos extremeños y se le reconocía a lo lejos: "Siempre llevaba el sombrero cordobés de copa alta, que no se ven desde hace más 40 años y con su jaula de madera con el gallo".

Para Valbuena, formaba parte del espectáculo: "Tiraba el gallo a la plaza y se montaba el tinglado porque revoloteaba y los banderilleros intentaban echarle mano". No siempre echaba a este animal, solo si cortaban orejas y con una especial predilección hacia Talavante. Tanto es así que el crítico taurino guarda alguna anécdota vivida con Ricardo de la Gala y con el propio torero: "Una vez en la finca de Talavante me dijo: 'Mira, esos son los gallos de Ricardo'. Allí había al menos 30 gallos", recuerda.

Su afición le hacía viajar a lo largo de Extremadura, pero también a Madrid, todo por seguir al diestro pacense: "Se montaba en el tren en Azuaga con su sombrero y la jaula con el gallo". Según recuerda Valbuena, en una ocasión en la capital madrileña le preguntó si no se cansaba de hacerlo a lo que el fallecido le respondió: "No, lo fastidiado es que Talavante no corte orejas y me tenga que volver con el gallo al pueblo".

Numerosas muestras de pesar

El fallecimiento De la Gala, natural de Azuaga, se ha dado a conocer a través de varias publicaciones en redes sociales. Estas se han llenado rápidamente de comentarios y mensajes de pesar. "Silencio. Ya no volarán los gallos por encima de las tablas. Se han quedado mudos los perdigones en su jaula de madera. La barrera de Olivenza o Badajoz tendrá un poco menos de clase cuando se pierde un señor con todas letras. Cum laude en la vida y simpatía. Hasta siempre Ricardo. Hasta pronto amigo mío", compartía Luis Cabazo en Facebook.

Las reacciones no se han hecho esperar. Fernando Masedo, crítico taurino, lo definía como "excelente persona y embajador taurino de Extremadura", mientras que Raúl Rosado Rodríguez, uno de los personajes más relevantes de la plaza de toros de Badajoz, resumía el sentir general con un sencillo: "Lo siento mucho Ricardo, DEP". Otros muchos nombres del mundo taurino han reflejado su carácter cercano y pintoresco. Noelia López Fernández recordaba que era "siempre tan simpático y pintoresco con su caja llena de gallos a las plazas. Lo recuerdo con cariño".

Su afición no conocía fronteras. Bartolomé Montero Silva lo evocaba como "íntimo amigo de todos los conductores que lo llevamos a Madrid, con su gallo", y Lombardero Lombardero subrayaba su constancia: "Inconfundible con su sombrero, cuanta afición, cuantos viajes a Madrid con la ilusión de arrojar un gallo y ver el triunfo de los toreros extremeños".

Con su marcha, las plazas de Badajoz y Olivenza pierden algo más que a un espectador fiel. Se va un personaje que daba color, identidad y emoción a la fiesta. Ya no volarán los gallos sobre el ruedo, pero el recuerdo de Ricardo de la Gala seguirá presente en la memoria colectiva de la afición taurina extremeña.

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