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Patrón de los animales

Cerro Gordo celebra San Antón con una emotiva y novedosa bendición de animales en Badajoz

La parroquia San Juan Pablo II reunió a vecinos de distintos barrios en un acto familiar y novedoso en la capital pacense, celebrado en los terrenos de la futura iglesia

Manuel Fernández Rico bendice a dos perros en Cerro Gordo.

Manuel Fernández Rico bendice a dos perros en Cerro Gordo. / Jota Granado

Badajoz

Perros, gatos, tortugas, peces e incluso hurones se han dado cita este domingo con motivo de San Antón, patrón de los animales, en el barrio pacense de Cerro Gordo, donde se celebró una bendición de animales novedosa en la ciudad de Badajoz.

La iniciativa, impulsada por los párrocos Fran Tarriño y Manuel Fernández Rico, ha reunido a unas 40 personas en los terrenos donde se levantará la futura parroquia San Juan Pablo II, convirtiéndose en la primera actividad celebrada en este espacio.

Los sacerdotes organizadores del evento, Fran Tarriño y Manuel Fernández Rico.

Los sacerdotes organizadores del evento, Fran Tarriño y Manuel Fernández Rico. / R. P.

Una acción de gracias

El objetivo del acto ha sido "dar gracias por los animales y por las personas que los cuidan", recuperando una tradición muy arraigada en numerosos pueblos, pero escasamente visible en la capital pacense.

Además, esta bendición sirvió como gesto simbólico de comunidad en un barrio joven que espera desde hace años la construcción de su iglesia, que ya cuenta con concesión administrativa y se encuentra a la espera de los permisos definitivos.

Sergio y Trufa

Uno de los momentos más entrañables de la mañana lo ha protagonizado Sergio, un niño de 9 años, vecino de Cerro Gordo, que ha acudido con su gato Trufa. "Yo me llamo Sergio y tengo nueve años", explicaba con timidez. Trufa, un gato British azul de un año, no pasó desapercibido. "Es más o menos bueno", decía entre sonrisas. Sobre el motivo de su presencia, lo tenía claro: "Porque quería que le echara el agua bendita y que lo vieran mis vecinos".

Sergio ha llevado a su gato Trufa para que lo bendicieran.

Sergio ha llevado a su gato Trufa para que lo bendicieran. / Jota Granado

Su madre relataba cómo surgió la idea de participar. "Sergio va a hacer la comunión en la parroquia del barrio y cuando Manolo le contó que iba a bendecir a los animales él pensó en traer a Trufa”, explicaba, añadiendo que el pequeño "tiene más mascotas, bichos palo y una tortuga".

Copitos y Lola

También Ariadna, vecina del barrio, quiso vivir este día de una forma especial, ya que coincidía con su décimo cumpleaños. "Me llamo Ariadna, vivo en Cerro Gordo y vengo con mi padre", contaba mientras sujetaba a su gato Copitos. "Es un gato, se llama Copitos y lleva unos tres años con nosotros", explicaba. La elección no fue casual: "Mi otro gato es un miedica y es imposible llevarlo".

Ariadna con su gato Copitos.

Ariadna con su gato Copitos. / Jota Granado

Entre las mascotas más singulares estuvo Lola, una tortuga de seis años, llevada por las hermanas Sara y Carla. "Manolo nos dijo que había hoy una bendición aquí y nos apetecía mucho venir", explicaban. "Nunca hemos tenido la oportunidad de bendecir a la tortuga y, al tenerla aquí tan cerquita, hemos aprovechado", señalaban.

Carla y Sara con su tortuga Lola.

Carla y Sara con su tortuga Lola. / Jota Granado

Bendición en familia

La celebración también atrajo a vecinos de otros barrios de Badajoz, como San Roque. Desde allí acudió una familia formada por Javier, María Ángeles y Martín, acompañados de un perro y dos peces. "Venimos aquí a celebrar el santo de los animales para que los bendiga Manolo y muy contentos", afirmaban. Los peces, llamados "Sonic y Sado, de la película de Sonic", también recibieron su bendición. "El perrito es ya mayor y se ha portado fenomenal, es muy tranquilito", añadían.

Javier, María Ángeles y Martín con sus mascotas.

Javier, María Ángeles y Martín con sus mascotas. / Jota Granado

El sacerdote Manuel Fernández Rico, organizador del acto, ha valorado muy positivamente la jornada. "Hemos bendecido las mascotas, no sólo de los vecinos del Cerro Gordo, sino también de algunos que han venido de San Roque y del centro de la ciudad", explicaba. "Han venido unas 40 personas y hemos visto perros, gatos, tortugas y hurones", detallaba.

El sacerdote Manuel Fernández Rico bendice un hurón.

El sacerdote Manuel Fernández Rico bendice un hurón. / Jota Granado

Más allá del acto religioso, Fernández Rico subrayaba el mensaje de fondo. "Aquí, cerca del terreno donde se construirá la nueva parroquia San Juan Pablo II, hemos vivido un acto de familia, de cuidar la creación y de estar pendientes de los animales, a los que estamos tan agradecidos por tanto bien que hacen en las casas y a las personas que los cuidan", concluía.

Una bendición sencilla, cercana y cargada de simbolismo que convirtió por unas horas a Cerro Gordo en un punto de encuentro entre vecinos, mascotas y una tradición que empieza a abrirse paso también en la ciudad de Badajoz.

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