Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

40 años de historia

La Buhardilla, donde el Carnaval de Badajoz nunca se apaga

Pedro Noriega, el propietario del local cuenta que durante décadas ha sido un refugio para murgueros, comparseros y aficionados a la fiesta

Vídeo | Así es la Buhardilla, el local que ha sido un refugio para murgueros, comparseros y aficionados a la fiesta

Santi García

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Cuando las luces del López de Ayala se apagan y el telón baja, el carnaval de Badajoz no termina. Cambia de escenario. Se desplaza a pocos metros y se instala, desde hace cuatro décadas, en La Buhardilla.

“Llevamos unos 40 carnavales”, cuenta Pedro Noriega, propietario del local. Cuarenta años viendo entrar a murgueros con el maquillaje corrido, comparseros con el disfraz a medio quitar y aficionados con ganas de seguir cantando cuando el concurso ya es pasado.

La Buhardilla fue durante años "un refugio" para miles de personas. “Terminaban de ensayar y venían a tomarse algo. Cantaban canciones que todavía no habían llevado al concurso”, recuerda Pedro. Era un intercambio natural: “Yo saco hoy esto, te lo canto a ti y tú me cantas lo tuyo”. Esa costumbre desapareció. “Ahora las letras se guardan. Ya no se comparten así”. El carnaval, como todo, se ha profesionalizado. Los grupos tienen locales propios, horarios más ajustados y menos margen para alargar la noche.

Pedro en La Buhardilla durante unos carnavales.

Pedro en La Buhardilla durante unos carnavales. / Cedida

Pero la tradición de venir después de actuar, esa, resiste. “De momento se sigue”, dice Pedro, que cuenta que lo que más lástima le produce es que se pierda la esencia de la fiesta: “Todo ha evolucionado a una velocidad muy grande, murgas, comparsas… pero no me gustaría que se perdieran las tradiciones”.

Echa de menos una imagen: la plaza de Santa María llena de gente disfrazada. “Ahora hay una imagen de botellón”. Cree que habría que reorganizar espacios, recuperar la calle, la fiesta repartida por la ciudad y no concentrada en grandes puntos de consumo de alcohol. “En carnaval no se pueden prohibir las cosas, pero sí sentarse después y hablar. Mejorar lo bueno y arreglar lo que falla”. Reivindica diálogo y reflexión, algo que, asegura, rara vez se hace tras la fiesta.

El otro escenario del Carnaval

Por La Buhardilla han pasado nombres que ya son historia del concurso: Ad Libitum, Los Agüitas, El nombre da igual, Jarana… y decenas de murgas que hicieron del local su segunda casa. Hoy siguen yendo muchas de las actuales. “Se ven en la tele, se toman una copa y comentan la actuación”. También llegan visitantes de fuera: Madrid, Bilbao, Valladolid, Sevilla o Cádiz. Gente que ha convertido el bar en parada obligatoria.

El ambiente de Carnaval en La Buhardilla el año pasado.

El ambiente de Carnaval en La Buhardilla el año pasado. / Cedida

Pedro ha vivido el carnaval desde la barra, pero como parte activa. “Me debo un respeto con ellos y los quiero un montón”. Ha visto cambiar generaciones, horarios, costumbres y formas de vivir la fiesta, por eso, si pudiera cambiar una cosa sería esta: “Que la gente se vuelva a disfrazar. Que se viva el carnaval todos los días, no solo un rato”. Porque para él, la fiesta no es solo un desfile o un concurso. Es lo que pasa después. Lo que se canta sin focos.

Pedro en el carnaval de 2024.

Pedro en el carnaval de 2024. / Cedida

Y en Badajoz, desde hace 40 años, la fiesta continúa donde siempre: en La Buhardilla.

Tracking Pixel Contents