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Innovación sostenible

40 estudiantes de Badajoz diseñan un invernadero que genera su propia energía y gestiona el riego de forma inteligente

El proyecto, del instituto Nuestra Señora de Bótoa, permite a alumnos de FP construir una casa de cultivo con paneles solares y tecnología de control digital

Vídeo | Así es el invernadero que han diseñado los alumnos de FP del instituto Nuestra Señora de Bótoa

Santi García

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Si alguien ha imaginado alguna vez un invernadero capaz de moverse, generar su propia energía y gestionarse casi por sí solo, no iba desencaminado: 40 jóvenes de Formación Profesional en Badajoz ya lo están haciendo realidad. El IES Nuestra Señora de Bótoa ha presentado un proyecto educativo, tecnológico y sostenible que ha sido seleccionado en la convocatoria nacional de CaixaBank Dualiza y que tiene como eje el diseño y ejecución de un invernadero móvil autosuficiente.

La iniciativa no es solo una propuesta técnica, sino un entorno real de aprendizaje donde el aula se traslada al terreno de la innovación aplicada.

Energía propia con vidrio fotovoltaico

El corazón del proyecto está en su sistema energético. Margarita Rodríguez, una de las profesoras del centro, y coordinadora del proyecto, ha explicado a este diario que el invernadero incorpora vidrio fotovoltaico, "lo que permite generar electricidad a partir de la luz solar, convirtiendo la propia estructura en fuente de energía". Esta producción energética hace posible que el espacio funcione de forma autosuficiente, "alineado con los retos actuales de sostenibilidad y transición energética".

Grupo de alumnos del IES Bótoa que ha participado en el proyecto.

Grupo de alumnos del IES Bótoa que ha participado en el proyecto. / Santi García

La solución no se limita a la producción eléctrica, sino que forma parte de un diseño global pensado para la eficiencia y la autonomía del sistema.

Riego y control inteligente con tecnología IoT

La otra gran pata del proyecto es la automatización. A través de tecnología IoT, el alumnado desarrollará sistemas de control que permiten gestionar de forma eficiente el riego y otros parámetros clave del cultivo. Sensores, programación y control digital se integran así en un entorno agrícola real, donde la tecnología se pone al servicio de la producción.

Todo el proceso se trabaja mediante metodologías activas de Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), con un papel protagonista del alumnado, que no solo diseña, sino que planifica y ejecuta.

Un aula viva para aprender haciendo

El invernadero ha sido concebido como un espacio formativo real, un aula viva y laboratorio de aprendizaje en el que confluyen distintas disciplinas. El proyecto se encuentra en su fase inicial de desarrollo, con el diseño y la planificación técnica ya realizados, y avanzando hacia su ejecución.

Este enfoque práctico e interdisciplinar permite al alumnado aplicar conocimientos técnicos en un contexto conectado con la innovación y las necesidades actuales del entorno productivo.

La FP como motor de innovación

Durante la jornada de presentación, celebrada en el propio centro, se puso en valor el papel de la Formación Profesional como motor de innovación y la importancia de la colaboración entre el ámbito educativo y entidades como CaixaBank Dualiza para impulsar proyectos con impacto real.

Desde el instituto subrayan que la iniciativa refuerza la formación técnica, pero también impulsa competencias clave como el trabajo en equipo, la resolución de problemas reales y la innovación aplicada.

Alumnado y familias profesionales implicadas

En el proyecto participan 40 alumnos de Formación Profesional de Grado Básico, Grado Medio y Grado Superior, pertenecientes a dos familias profesionales: Agraria y Edificación y Obra Civil.

Margarita Rodríguez, durante la presentación del proyecto en el instituto.

Margarita Rodríguez, durante la presentación del proyecto en el instituto. / Santi García

Junto a ellos trabajan profesorado del centro y representantes institucionales del CPR, la Universidad de Extremadura y empresas locales colaboradoras.

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