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Comba 2026

José Domingo Bueno y el sacrificio de hacer 500 kilómetros para no perderse una noche de ensayo con Marwan

Desde Sevilla, donde reside por trabajo, se enfrenta al desafío de participar en el Carnaval de Badajoz, mostrando su compromiso con la murga Marwan y la fiesta

José Domingo Bueno es reportero en el programa Y ahora Sonsoles y murguero en Marwan.

José Domingo Bueno es reportero en el programa Y ahora Sonsoles y murguero en Marwan. / La Crónica

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

El Carnaval de Badajoz es sinónimo de sacrificio para compaginar las muchas variables de la vida de los carnavaleros y el ritmo de ensayos que requiere las actuaciones. Ejemplo de ese esfuerzo añadido al día a día es José Domingo Bueno.

Este conocido reportero pacense lleva más de una década ligado al Concurso de Murgas (Comba) con la murga Marwan, vigentes campeones, y desarrollando su faceta periodística en diversos programas de Canal Extremadura TV. Ha sido durante más de 10 años reportero en el concurso, pero desde el pasado septiembre afronta un reto profesional a nivel nacional en el programa Y ahora Sonsoles de Antena 3.

Ensayar en Badajoz viviendo en Sevilla

Esto ha hecho que tenga que fijar su residencia en Sevilla lo que supone todo un reto para continuar con el ritmo de ensayos en su agrupación. «Este año está siendo más difícil porque viviendo en Sevilla es mucho más», admite. Aun así, asegura que no ha tirado la toalla: «He hecho un esfuerzo dentro de lo que he podido para poder asistir al mayor número de ensayos posible».

Su trabajo le obliga a cubrir la actualidad de todo el sur de España. «A veces salgo desde Sevilla al ensayo, pero otras veces puedo estar en otras zonas más lejanas, por ejemplo Almería. En este tipo de situaciones es imposible ir a ensayar». Cuando el destino se lo permite, no duda en salir disparado hacia Badajoz. «Cuando estoy cerca, siembre me escapo para poder estar con mis compañeros».

Un año especial

El contexto no ayuda. Marwan llega este año al Concurso Oficial de Murgas de Badajoz 2026 tras ganar en la edición anterior. «Es un año especial después del primer premio del año pasado y las ganas son, si cabe, más que otros años para seguir disfrutando».

Esa ilusión, sin embargo, convive con la frustración de la distancia. «Lo paso mal cuando hay días que me encuentro en Jaén, o incluso Ceuta, y dices, uff, mis compis están ensayando y no voy a poder estar».

«¿Merece la pena? Sí»

Aun así, no se arrepiente. «¿Merece la pena? Sí, merece la pena» cualquier esfuerzo. Aprovecha incluso los viajes para ver a los suyos. «Cada vez que voy a ensayar aprovecho además también para ver a mi familia, siempre merece la pena. Ya me gustaría estar muchos días más», reconoce.

Lo más duro llega en invierno: «Es brutal, sobre todo cuando está lloviendo, hay niebla, hay viento o las alertas y los temporales que hemos tenido. Es un riesgo, es complicado», dice, aunque señala que todo pesar se esfuma cuando «ves la reacción de la gente en la calle o en el teatro».

500 kilómetros por una noche de ensayo

En su entorno ya se lo toman a broma. «Mucha gente me dice que estoy loco y mis propios compañeros de la murga me dicen que pocos podrían hacerlo». No es el único que vive fuera de Badajoz: «Este año también hay dos compañeros que hacen bastantes kilómetros. Uno va de Villar del Rey y otro de Santa Marta». Las cuentas salen solas.

«Llegar de Córdoba a Sevilla o de Huelva a Sevilla, coger el coche, pasar primero por Mérida para ver a mi familia y luego ir de Mérida a Badajoz y toda la vuelta para atrás». Y remata: «El número de kilómetros es enorme para un día de ensayo». José Domingo Bueno calcula que para poder acudir a un ensayo recorre más de 500 kilómetros.

La murga tiene una norma clara: «Tenemos una regla de que hay que asistir a una serie de ensayos para poder salir». Este año, sus compañeros han hecho una excepción. «Tengo que darles las gracias por dejarme participar con ellos, aunque sea en menor medida», dice. Desde la distancia, sigue aportando. «Intento ayudar dando ideas, con el traje, con algunas partes del repertorio y dando desde lejos todas las ideas que puedo». También su faceta profesional ha facilitado las cosas. «Gracias al programa me han dado facilidades para poder tener los días libres de las actuaciones y yo estoy agradecido por poder actuar».

En casa, la preocupación es constante. «Mi familia me dice que estoy loco. Alguna vez ni siquiera les digo a mis padres que voy a ensayar porque no quiero preocuparles».

Pese a todo, mantiene intacta la ilusión: «Lo he hecho con todas las ganas del mundo para apoyar a mis compañeros». Y mira ya al telón. «Creo que vamos a gustar mucho, vamos a sorprender mucho, sobre todo con la escenografía y lo que va a ver la gente cuando se levante el telón. Puede ser otro gran año para la murga».

Historias como la de José Domingo Bueno explican por qué el Carnaval de Badajoz no se entiende solo como una fiesta, sino como un compromiso vital. Detrás de cada pasodoble hay horas de coche, noches sin dormir y un amor desmedido por una ciudad que, cada febrero, devuelve ese esfuerzo en forma de aplausos.

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