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Carnaval de Badajoz

El 'divorcio carnavalero' de los hermanos Manuel y Carlos Álvarez en el Comba 2026: "Después de 22 años juntos me faltaba mi mitad"

Los hermanos murgueros se separan después de más de media vida cantando juntos en distintas murgas, pero el azar hizo que actuaran el mismo día

Los hermanos Álvarez: Manuel, a la izquierda, y Carlos, a la derecha, en camerinos durante la tercera preliminar del Comba 2026.

Los hermanos Álvarez: Manuel, a la izquierda, y Carlos, a la derecha, en camerinos durante la tercera preliminar del Comba 2026. / Andrés Rodríguez

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

La escena tiene algo de ritual y de despedida, aunque ninguno de los dos quiera llamarlo así. Carlos Álvarez, o Carlos Ruperto, como se le conoce en el mundo del Carnaval por el nombre de su padre, sube las escaleras de camerinos para encontrarse con su hermano Manuel en uno de los días más importantes del año, el día de debut en el Concurso Oficial de Murgas de Badajoz (Comba) 2026. Cuando se ven se funden en un emocionado abrazo y se desean lo mejor. Es la primera vez en 22 años que cada uno actúa en una murga diferente.

La tercera jornada de preliminares celebrada este jueves en el teatro López de Ayala dejó una de esas historias que explican por qué el Carnaval de Badajoz es mucho más que un concurso. Es tradición, es familia y también evolución. Los hermanos Álvarez, inseparables durante más de dos décadas, han decidido recorrer caminos distintos. Carlos lo hace ahora en Yo No Salgo y Manuel continúa en Marwan.

Carlos Álvarez: "Quería otra forma de ver el carnaval"

Carlos afronta este 2026 con ilusión, aunque reconoce que el cambio tiene un fuerte componente emocional. "Es un año diferente, la verdad que quise cambiar la forma de ver el carnaval", explica. Tras conseguir el primer premio el pasado año, sentía que necesitaba una nueva etapa: "Disfruté mucho el premio, pero quería algo más gracioso, más diferente", argumenta.

Su llegada a Yo No Salgo surge desde la amistad. "Soy amigo de esta gente, de Cava y de David, hablé con ellos y me acogieron con los brazos abiertos. Aquí no suele entrar mucha gente, solo amigos, y me siento súper feliz", relata.

Pero el cambio también tiene su parte más difícil. "La parte menos positiva es que después de más de 20 años cantando con mi hermano Manuel nos hemos separado y la verdad que es raro, una sensación rara", confiesa.

Recuerda con especial nostalgia esos gestos previos a cada actuación: "Siempre nos dábamos abrazos antes de subir el telón y después cuando bajaba".

Carlos Álvarez caracterizado como Voldemort con Yo No Salgo en la tercera preliminar del Comba 2026.

Carlos Álvarez caracterizado como Voldemort con Yo No Salgo en la tercera preliminar del Comba 2026. / Andrés Rodríguez

La rivalidad solo sobre las tablas

Aun así, deja claro que la rivalidad será únicamente sobre las tablas. "Vamos a ser rivales, buenos rivales, pero siempre con el cariño y todo el amor del mundo a mi hermano". Una relación construida en agrupaciones históricas del Carnaval pacense como Los Carnestolenda, Los Chalaos, Los Callejeros, Espantaperros y Marwan.

Carlos insiste en que fue una decisión dialogada. "Fue decisión personal mía. Lo comenté con él y me dijo que no había ningún problema". Ahora vivirá las actuaciones con sentimientos encontrados: "Estaré nervioso porque a Marwan los aprecio y con la ilusión de que lo hagan muy bien, pero con ganas de que mi murga gane".

Manuel Álvarez: “Me faltaba mi mitad”

Desde Marwan, Manuel comparte esa mezcla de orgullo y nostalgia: "Va a ser distinto. Ha habido momentos de echarlo de menos. Cada uno tiene que seguir su camino", reflexiona. Para explicar la situación, utiliza una comparación muy personal: "Es como cuando formas una pareja y una familia. Tu vida sigue y ya está".

El murguero define este curso como una etapa de adaptación. "Ha sido un año un poco raro y largo, pero me alegro mucho por él porque sé que está feliz. Lo ha demostrado".

Marwan en las preliminares del Comba 2026.

Marwan en las preliminares del Comba 2026. / Andrés Rodríguez

No faltaron sus abrazos

Tras más de dos décadas cantando juntos, la ausencia pesa especialmente en los momentos más íntimos del concurso. "Me faltaba mi mitad, por supuesto. Los hermanos somos sangre, me faltó mi mitad", reconoce. Recuerda con emoción los rituales compartidos: "Llegar juntos, caminar juntos, estar los dos nerviosos y luego disfrutar de la actuación y de todo".

Sin embargo, el carnaval también les regaló un reencuentro especial en el propio teatro. "Cuando él terminó nos vimos y le dimos un abrazo, y cuando yo terminé nos vimos y le dimos otro. Nos deseamos mucha suerte", explica. Un instante que resume la esencia de esta historia: "Fue bonito y emotivo. En esos momentos te olvidas de todo. Al final el Carnaval es lo que gana".

Un adiós que podría no ser definitivo

Lejos de cerrar puertas, ambos contemplan este 'divorcio carnavalero' como un paréntesis. Manuel deja abierta la posibilidad de un futuro regreso conjunto: "Ahora tenemos caminos distintos y quién sabe si volveremos a cantar juntos".

También reflexiona sobre el paso del tiempo en una fiesta tan exigente: "Ya son 22 años, somos más mayores y a lo mejor me van quedando pocos años de carnaval, igual que a él".

El público del López de Ayala ha sido testigo de una historia que simboliza la madurez del Carnaval de Badajoz, donde la competencia convive con el afecto y la tradición con la necesidad de reinventarse. Los hermanos Álvarez cantan este año en escenarios distintos, pero el eco de sus voces sigue compartiendo el mismo origen. Porque, aunque el telón los haya separado por primera vez en 22 años, ambos coinciden en una certeza: el Carnaval, como la familia, nunca entiende de despedidas definitivas.

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