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Consecuencias del temporal

Vecinos de Los Lebratos en Badajoz: "Por las mañanas rezas para que no se corte el camino"

Denuncian la falta de mantenimiento del cauce y alertan del impacto del aislamiento de mayores o personas vulnerables

Vídeo | Vecinos de Los Lebratos en Badajoz denuncian la falta de mantenimiento del cauce

Santi García

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

Las últimas borrascas que han atravesado Extremadura han dejado estampas complicadas en distintos puntos del término municipal de Badajoz. Las casas aisladas en Gévora y Valdebótoa, pedanías como Alcazaba, Sagrajas, Novelda o Balboa, y urbanizaciones como Dehesilla de Calamón, Campomanes, Rincón de Caya o Los Lebratos han sufrido las consecuencias del temporal. Precisamente, esta última vuelve a estar en el foco tras quedar aislada en varias ocasiones por la crecida del arroyo Calamón, que ha cortado el único acceso con el que cuentan sus residentes. La última vez que se produjo el miércoles y se extendió durante ocho horas.

En apenas dos semanas, los vecinos de esta urbanización cercana a la Dehesilla de Calamón han visto cómo la carretera de entrada y salida se cerraba hasta en tres ocasiones. Esto ha generado situaciones de incomunicación que, aunque viven con resignación, siguen despertando preocupación. En esta zona residencial vivían en 2024, según el INE, 119 personas.

Sin una entrada alternativa

Marime Carrión, vecina de esta urbanización, resume la sensación generalizada: "Vivo aquí desde hace más de 20 años y no es la primera vez que pasa esto. Lo malo es que nos quedamos todos incomunicados, sin poder salir ni entrar".

Marimé Carrión, vecina de Los Lebratos, junto al arroyo Calamón.

Marimé Carrión, vecina de Los Lebratos, junto al arroyo Calamón. / Santi García

La vecina relata episodios que reflejan las consecuencias cotidianas de estos cortes. "El hijo de una amiga se quedó fuera en el último corte y tuvo que buscar hotel, con lo cual esto también es un poquito desastre", asevera y denuncia una causa sobre todas: "Nunca ha habido un camino secundario para salir de la urbanización". Según detalla, durante la última semana el acceso se ha cortado al menos tres veces. "Hoy el río tiene muy poquita agua y esto es un regatito que en verano está seco. Nunca han limpiado, muy pocas veces he visto yo limpiar", denuncia.

Falta de mantenimiento

Carrión también señala el problema del incivismo. A la falta de limpieza se suma la suciedad de los vecinos: "Han encontrado hasta lavadoras y frigoríficos en los ojos del puente, con lo cual eso obstruye mucho". A su juicio, este asunto es clave: "Esto es falta de mantenimiento. Sí o sí", insiste. Mientras tanto, la rutina diaria cambia por completo. "Por las mañanas rezas para que no se corte el camino. Aprovechas a salir temprano porque por la tarde no sabes qué te puedes encontrar".

Una percepción similar comparte Joaquín Martínez, otro vecino con más de veinte años en la urbanización, "si el cauce estuviera un poquito más limpio habría menos retenciones y el agua correría más rápida", señala, recordando que la última actuación importante se realizó hace varios años. Martínez reconoce que la situación ya forma parte de la normalidad del entorno. "Hemos tenido tres cortes hace poco, aunque alguna vez que otra ha pasado", explica. Para él, el principal problema es la incomunicación en caso de emergencia. "El único inconveniente es que estamos aquí incomunicados. Si hay alguna urgencia es el único problema, pero por seguridad no hay problema".

Así, destaca que los residentes suelen anticiparse a estas situaciones. "Como ya lo sabemos, el que está aquí está un poco previsto", afirma.

Joaquín Martínez, vecino de la urbanización Los Lebratos.

Joaquín Martínez, vecino de la urbanización Los Lebratos. / J. H.

Totalmente aislados

Para Juan Diego Nogales, los cortes suponen un trastorno mayor. "Nos quedan aislados totalmente porque es la única salida de la urbanización", afirma. El vecino advierte de las complicaciones que genera esta circunstancia. "Si te pones malo, tenemos problemas para ir a trabajar o te quedas sin suministros en casa. Hay una inseguridad que tenemos aquí", asegura. Además, recuerda que la falta de agua potable agrava la situación: "Aquí es cuando te das cuenta de la importancia que tiene el agua. Te quedas sin agua y no te puedes tomar ni la medicina".

Juan Diego Nogales, vecino de Los Lebratos.

Juan Diego Nogales, vecino de Los Lebratos. / Santi García

El miedo también permanece en la memoria de algunos residentes como Teresa Sánchez, cuya vivienda es una de las más próximas al arroyo. "La otra vez que hubo la riada entró en mi casa, pero esta vez no", relata. Aunque reconoce que ahora vive la situación con más calma, admite que los recuerdos pesan. Ella se ha sentido más segura gracias al comportamiento de los servicios de emergencia. "La policía ha estado ahí todo el tiempo dejándonos pasar cuando podían. Se han portado muy bien".

Consecuencias colaterales

Las consecuencias del aislamiento no afectan solo a los vecinos. También repercuten en los profesionales que trabajan en la zona. Belén G., cuidadora de una persona mayor, explica las dificultades que afronta para realizar su labor. "Trato de venirme muy temprano y salir antes de que suba el regato, porque tengo que recoger a un niño del colegio y no me puedo quedar a este lado", señala.

Belén G., de camino a la casa en la que trabaja en Los Lebratos.

Belén G., de camino a la casa en la que trabaja en Los Lebratos. / Santi García

La trabajadora advierte del impacto sobre las personas dependientes. "Si no puedo venir, la persona mayor tendría que estar sola todo el día".

Jesús Hernández, albañil, en la urbanización Los Lebratos.

Jesús Hernández, albañil, en la urbanización Los Lebratos. / J. H.

La situación ha ocasionado retrasos en los trabajos vinculados al mantenimiento y la construcción. El albañil Jesús Hernández lamenta que el temporal esté alterando su calendario laboral. "Ayer no pude entrar porque ya estaba la Policía Local", explica. La acumulación de lluvias ha provocado demoras considerables: "La solera de hormigón que estoy haciendo se tenía que haber terminado hace tres o cuatro semanas, pero llevamos un mes y medio de retraso", asegura.

José Luis del Pozo, integrante del artefacto Los Ociosos, de camino a la nave en la que guardan su vehículo.

José Luis del Pozo, integrante del artefacto Los Ociosos, de camino a la nave en la que guardan su vehículo. / J. H.

Incluso el Carnaval pacense se ha visto salpicado por la situación. El artefacto de la agrupación Los Ociosos se encuentra en una nave ubicada en la urbanización. José Luis del Pozo, uno de sus responsables, acude diariamente para comprobar el estado de los accesos. "Venimos para ver si lo podemos sacar o no, porque ya empezamos el movimiento", explica. Reconoce que el temporal ha generado incertidumbre entre los integrantes. "Sabemos que este paso, aunque esté inundado, a las horas puede vaciarse, pero hemos tenido que irnos algún día porque la policía nos avisó de que nos podíamos quedar aquí a dormir".

A pesar de las dificultades, la mayoría de los vecinos coinciden en que sus viviendas no corren peligro directo y afrontan la situación con paciencia, aunque con el deseo común de que se adopten medidas que eviten nuevos aislamientos. Mientras tanto, la mirada sigue puesta en el cielo, esperando que la tregua meteorológica permita recuperar la normalidad en Los Lebratos.

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