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Efectos de las borrascas

Los vecinos del Rincón de Caya (Badajoz) evalúan daños: "Todo lo que está por debajo de un metro está perdido"

Vicente Regalado, uno de los afectados, vuelve a su casa tras 17 días fuera: "Nos avisó la Policía y no nos dio tiempo a salvar casi nada"

Video | Los vecinos de Caya evalúan daños tras el temporal que les sacó de sus casas

Jota Granado

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

La crecida del Río Guadiana a su paso por Badajoz sigue dejando imágenes de devastación pese a la mejora de la situación en los últimos días. Tras el paso de las borrascas que han azotado la región en las últimas semanas, decenas de vecinos se han visto afectados y centenares de personas han sido desalojados en varias ocasiones. Los que hasta este mismo sábado permanecían fuera de sus domicilios son los que viven en el Rincón de Caya.

Estos pacenses vieron cómo el río Guadiana subía y el agua entraba en sus viviendas, obligándoles a abandonarlas durante más de dos semanas. Uno de ellos es Vicente Regalado, vecino del Rincón de Caya, que este fin de semana ha podido volver a entrar en su casa tras 17 días fuera. El panorama, asegura, "es desolador".

"Está todo para tirarlo"

"Lo podéis ver, está todo tirado, lo que se trata de electrodomésticos y cosas de sillones, sillas, muebles, los colchones, esto todo está para tirarlo", relata mientras señala enseres apilados a la espera de poder retirarlos. "Estoy esperando nada más que llegue el perito y ahí que evalúe los daños", señala para comenzar a limpiar su casa.

Vicente Regalado señala hasta dónde llegó el agua del río Guadiana en el interior de su casa en el Rincón de Caya de Badajoz.

Vicente Regalado señala hasta dónde llegó el agua del río Guadiana en el interior de su casa en el Rincón de Caya de Badajoz. / Jota Granado

El agua alcanzó "un metro o un metro y algo" en el interior de la vivienda. "Todo lo que está de un metro para abajo está todo perdido", afirma. La marca de la crecida aún es visible en las paredes. "Ahí se ve la señal", explica mostrando el nivel que alcanzó el agua tras desbordarse la ribera.

17 días fuera de casa

Durante más de dos semanas, Vicente y su familia han tenido que refugiarse en casa de su hija. Volvieron en la tarde del viernes, aunque poco han podido adelantar: "No puedo hacer nada hasta que no venga el perito". Asegura que este profesional ha querido evaluar los daños en varias ocasiones, pero no ha sido posible porque el acceso a la vivienda permanecía cortado.

La incertidumbre es ahora la principal preocupación: "Hasta que no venga a ver qué nos diga, a ver cuánto nos va a dar por eso", señala. No es la primera vez que sufre una inundación. "Ya nos ha cogido un par de veces más. Entonces ya sabemos que esto nos va a ocurrir cada vez que suba el Guadiana", dice con resignación.

En la anterior ocasión, los daños fueron cuantiosos: "Más de 20.000 euros en reparaciones, entre mobiliario, electrodomésticos y trabajos de rehabilitación", puntualiza.

Electrodomésticos, muebles y motores inservibles

La escena dentro de la vivienda es la de un hogar arrasado por el barro. "Los electrodomésticos, los muebles, las cosas que tengo para el campo... Hemos perdido todo", lamenta.

Uno de los electrodomésticos de su cocina tumbados y los alimentos fuera de los muebles de Vicente Regalado.

Uno de los electrodomésticos de su cocina tumbados y los alimentos fuera de los muebles de Vicente Regalado. / Jota Granado

Ni siquiera los intentos de salvar parte del mobiliario sirvieron de mucho. "El día que la Policía nos dijo que teníamos que irnos no nos dio tiempo nada más que subir unos sillones ahí a una silla. Y aún así, los ha cogido el agua".

La piscina tampoco se ha librado. "Es una de las cosas que primero coge. Aunque el vaso es solo limpiarlo, el motor de la piscina, lo que son los motores, se tienen que cambiar", explica.

Meses de trabajo por delante

Más allá del impacto económico, queda ahora un largo proceso de limpieza y reconstrucción: "Tiene mucho trabajo, la verdad. Porque aquí tenemos que limpiar esto con agua a presión. Está el barro pegado al suelo completamente", explica señalando al suelo y a las paredes.

El procedimiento es lento. "Las paredes hay que dejar que se sequen porque la humedad sube para arriba. Hay que pintarlas. ¿Qué te voy a contar?". Calcula que serán necesarios "por lo menos dos o tres meses de trabajo aquí".

Aun así, Vicente mantiene la serenidad que da la experiencia: "Sabemos que esto suele ocurrir aquí en estas zonas. Así que, hay que esperar".

Seguro y ayudas por zona catastrófica

Regalado insiste en la importancia de contar con seguro: "Yo tengo hecho un seguro de siempre. Y, quieras o no, pues por lo menos algo te cubre". Sin embargo, advierte de que no todos los vecinos están en la misma situación: "Hay vecinos aquí que no tienen seguro. Yo ya se lo he comunicado muchas veces, que lo bueno es tenerlo".

Mientras espera la visita del perito, Vicente Regalado observa su casa convertida en un almacén de muebles inservibles. La crecida del Guadiana vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de las viviendas más próximas a la ribera en Badajoz.

"Ya estamos acostumbrados", dice resignado. Pero en sus palabras pesa el cansancio de quien sabe que, cuando el río vuelva a subir, la historia podría repetirse.

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