El suceso ocurrió en la noche de San Juan
Alejandría reabre en Cerro Gordo ocho meses después del incendio: "Emociona ver de nuevo a los clientes; algunos hasta te abrazan"
Tras el incidente, el local ha reconstruido su interior manteniendo sus dimensiones y añadiendo un salón comedor, con la intención de recuperar sus comidas de mediodía y la popular fritura de pescado

Lucía Guardiola junto al bar que se incendió. / Santi García

La persiana sube tras ocho meses de obras y trámites desde aquel incendio ocurrido en la noche de San Juan de 2025. La reapertura es gradual, pero necesaria. El bar Alejandría vuelve a dar servicio en el barrio de Cerro Gordo, en Badajoz, y lo hace con la misma ilusión del primer día: "Es emocionante ver que la gente vuelve a entrar y algunos llegan y te abrazan", resume Lucía Guardiola, gerente del negocio, que reabrió el viernes, coincidiendo con el carnaval del barrio.
"Ya necesitamos abrir aunque el bar no esté al cien por cien. Faltan algunos detalles, pero ya tenemos muchas ganas de empezar a trabajar y retomar la normalidad. Lo hemos pasado muy mal durante este tiempo", lamenta.
El bar, muy conocido en la zona y con tres años de actividad bajo esta etapa, está situado en Calle Lady Smith, en la parte peatonal, junto a una parada de autobús.
El origen del fuego: una freidora y un fallo que aún no se explica
El incendio arrasó prácticamente con todo. "Lo que más se quemaron fueron los techos, se vino abajo y calcinó mobiliario de madera, los electrodomésticos, las máquinas… lo que ha quedado han sido las paredes estructurales", relata. La estructura resistió, pero el interior ha sido reconstruido: "Todos los azulejos los hemos cambiado también. Incluso los de la barra".
Hoy el local mantiene sus dimensiones -unos 130 metros cuadrados- y suma un pequeño salón comedor con más mesas, un espacio que antes era una pollería.
Según la responsable, el incendio se originó por "un fallo técnico en la freidora". A partir de ahí, todo se precipitó. "Los extintores no saltaron", cuenta, y el fuego siguió avanzando "hasta que se metió en el tubo de la campana de extracción". Lo más afectado fue la cocina: "Si están todos los sistemas eléctricos conectados, se empezó a hacer cortocircuito… empezaron a arder cables, conductos y todo".
"Los extintores de la cocina siguen ahí guardados, esperando que salgan a juicio, porque habían pasado sus revisiones"
Sobre por qué no actuaron los sistemas de extinción, la respuesta es todavía una incógnita: "Algo que no sabemos. Los extintores siguen ahí guardados esperando que salgan a juicio porque habían pasado sus revisiones".
Coste y supervivencia
La reconstrucción ha sido, además de emocional, un golpe económico. "La obra ha sido muy costosa. Demasiado", admite. La cifra: en torno a 80.000 euros. Entre los trabajos, han tenido que reemplazar maquinaria, hacer la instalación eléctrica completa, renovar fontanería y enfrentarse a certificados, documentación y licencias: "No ha sido fácil". Y mientras tanto, la vida seguía: "Todos tenemos que pagar el mes siguiente nuestros alquileres, las hipotecas, la luz…".
La ayuda del barrio
En los primeros meses, la red vecinal fue clave. Tras el incendio, los propios vecinos impulsaron donaciones que alcanzaron los 2.500 euros."Es algo que no esperábamos, estamos enormemente agradecidos", reconoce Guardiola y explica el impacto real de aquel gesto: "Aquí éramos cinco personas para poder comer, es que nos quedamos sin nada, pero el barrio ha hecho por nosotros lo que no esperábamos", admite.
"Hay muchos clientes que pasan y dicen: No me he dado cuenta… enhorabuena, qué alegría verte, y entran y te abrazan" y eso, asegura que es con lo que se queda de la experiencia: "Ver que la gente después de 8 meses no se olvida de ti, reconforta mucho".
Más allá de lo material, hay pérdidas que no se arreglan con una reforma. Cuando le preguntan qué fue lo más duro, no habla de máquinas ni de techos. "El hecho de ver arder los cuadros con las fotos que tenía aquí de mis hijos". Aun así, la intención ahora es volver poco a poco, recuperar rutinas y servicios. "Queremos que la gente poco a poco vaya viendo que el bar está abierto", insiste. "Esto es nuestro trabajo, pero también nuestra casa".

Lucía Guardiola, en la barra de Alejandría, el bar de Cerro Gordo que ha reabierto en Badajoz tras el incendio. / Santi García
Alejandría es conocido en el barrio por sus comidas de mediodía, con raciones muy generosas. En la carta destaca un clásico que se repite en casi todas las mesas: la fritura de pescado, el plato que más les pide la clientela. Además, el bar completa su oferta con cenas y desayunos que, si todo va bien, empezarán a servir a finales de esta semana.
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