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Horas después del siniestro

"Estuve en el balcón de mi habitación durante una hora", los usuarios de la residencia de La Granadilla en Badajoz cuentan cómo vivieron el incendio

El fuego, originado en una zona común en la quinta planta, obligó a desalojar tres plantas del centro

La investigación para esclarecer lo ocurrido ya está en marcha

Video | Los usuarios de La Granadilla cuentan cómo vivieron el incendio: “Aquello fue horroroso”

Santi García

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

El incendio declarado en la tarde del domingo en la residencia de mayores La Granadilla, centro dependiente del SEPAD, obligó a evacuar a los residentes de las plantas cuarta, quinta y sexta y dejó una escena marcada por el humo, las puertas forzadas y el traslado provisional de decenas de usuarios. 44 personas fueron atentidas por inhalación de humo de las cuales solo ocho requirieron traslado a centros hospitalarios. Solo uno de ellos permanece ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

La intervención de los Bomberos de Badajoz se inició "sobre las siete de la tarde", cuando recibieron el aviso de que había fuego "en un rellano a la salida de los ascensores, donde hay unos sillones, y al lado de uno de ellos se inició el incendio", según explica el suboficial de operaciones del parque pacense, Jerónimo Hernández.

45 minutos de extinción

Hasta el centro se desplazaron "dos camiones autobombas, la autoescala y el vehículo de mando", a los que se sumó "una bomba urbana más". La actuación se organizó en equipos: "Por un lado la extinción y por otro ayudar a la evacuación, que ya había iniciado el personal de la residencia con la Policía". En apenas "media hora o 45 minutos" el fuego quedó "totalmente controlado y extinguido".

El foco no se propagó a las habitaciones, pero el humo sí causó importantes daños: "Se rompió por fachada porque hay una ventana muy cerca de donde se inició y eso ayudó a que no se propagara por el resto de la planta", detalló Hernández, aunque reconoció que "el humo ha hecho bastante daño a la quinta y a la sexta", mientras que "la cuarta muy poco". Durante la noche, los bomberos colaboraron en la reorganización interna: "Se estuvo echando una mano en la movilización de camas a plantas inferiores para poder albergar a usuarios que no fueron trasladados", hasta la una de la madrugada.

Jerónimo Hernández, suboficial de operaciones del parque de Bomberos de Badajoz, en la puerta de la residencia de La Granadilla en Badajoz.

Jerónimo Hernández, suboficial de operaciones del parque de Bomberos de Badajoz, en la puerta de la residencia de La Granadilla en Badajoz. / Santi García

Investigación en curso

En la mañana de este lunes, los bomberos han vuelto a este centro para colaborar en la investigación de lo ocurrido. Desde primera hora de la mañana la Policía Científica ha trabajado en la zona y ha contado con la colaboración de los propios efectivos de bomberos.

Además, algunos agentes más de este último cuerpo han estado asegurando distintas estancias de la quinta planta. Esta es la que peor se encuentra y la que más tiempo tardará en recuperarse: "No es solo el olor a humo, es que el hollín es tóxico y requiere una limpieza exhaustiva", lo que impide, por el momento, reabrir las habitaciones. Las labores de los bomberos se han extendido hasta las 12.30 horas.

Trabajadores de la residencia de La Granadilla de Badajoz retiran puertas rotas tras el incendio el domingo.

Trabajadores de la residencia de La Granadilla de Badajoz retiran puertas rotas tras el incendio el domingo. / Santi García

Además, "hay que pintar, reparar techos que se han caído e incluso el sistema eléctrico", especialmente en la quinta planta. Sobre las causas, el suboficial es prudente: "Hasta que no se realice la investigación no se sabe. Las causas pueden ser muchas". Y sobre las alarmas, añadió: "No tenemos constancia aún de si han funcionado o no, eso lo estamos revisando".

"Me quedé en el balcón de mi habitación"

En los pasillos, el relato técnico se mezclaba con las vivencias de los residentes. Gonzalo Ramírez vive en la sexta planta, donde el humo fue muy intenso. Él vivió el episodio en el balcón: "Abrí la puerta del pasillo, entró el humo, la cerré y estuve en el balcón de mi habitación con el ventilador para que saliera". Permaneció allí "una hora o por ahí" hasta que pudo bajar por la escalera.

Después de un largo tiempo en el exterior del centro fue reubicado en la cuarta planta: "Nos han reubicado esta noche en la cuarta". Su pareja tuvo que ser derivada al hospital: "Está bien, pero por los nervios". Ahora no pueden regresar a su lugar habitual: "No nos dejan subir ni a la quinta ni a la sexta", donde mantiene sus pertenencias: "Tengo mis cosas allí, pero no tengo prisa", afirma con paciencia.

Gonzalo Ramírez a las puertas de la residencia de La Granadilla horas después del incendio.

Gonzalo Ramírez a las puertas de la residencia de La Granadilla horas después del incendio. / Santi García

"Puse una toalla mojada en la puerta y me puse mascarilla"

Antonia Gabino, también reside en la sexta y resume la tarde del domigno como de auténtico miedo: "Lo viví muy mal. Estaba todo lleno de humo". Pero rápidamente se le vino a la cabeza una de las recomendaciones que dan los servicios de emergencias y bomberos: "Puse una toalla mojada en la puerta y me puse una mascarilla". Tras esto, se refugió en el balcón hasta que pudo salir con seguridad.

Tras la incertidumbre inicial, llegó su hija para buscarla: "Me llevó a su casa". En la mañana de este lunes, al regresar, temía el estado de su habitación: "Dejé la puerta abierta, las llaves puestas y los móviles cargando". Sobre las alarmas, apunta: "Yo no las oí, pero es que estoy un poquito sorda".

"Me bajaron entre dos"

Otra de las usuarias de este centro, pero que en su caso no requirió de salir de él, es Piedad Serrano. Vive en la cuarta planta y relata que vivió el incidente con mucho nerviosismo: "Al principio lo pasamos muy mal. Sobre las siete me dijeron que había que salir y me bajaron por las escaleras porque no puedo andar". Sus condiciones físicas hicieron que tuviera que ser trasladada: "Me llevaban en la silla y me bajaron entre dos por la escalera. Yo no puedo andar y claro, ya sabes lo que hay".

Permaneció en el exterior durante tres horas, desde las siete hasta las diez. "Estuvimos ahí pasando mucho frío. Nos pusieron mantas, pero aun así hacía muchísimo frío. Fue un mal rato", explica.

Piedad Serrano, usuaria de la residencia de La Granadilla en Badajoz.

Piedad Serrano, usuaria de la residencia de La Granadilla en Badajoz. / Santi García

"Me enteré por Facebook"

Como mal rato pasaron los familiares que durante un largo rato estuvieron sin información sobre el estado de salud de los internos. Una de ellas fue María del Carmen Vázquez. "Me enteré por Facebook, empezaron a salir noticias y me llamaron mis hermanos. Sin saber nada, salí corriendo".

María del Carmen Vázquez, hija de una usuaria, en la residencia La Granadilla de Badajoz.

María del Carmen Vázquez, hija de una usuaria, en la residencia La Granadilla de Badajoz. / Santi García

Su madre, de 83 años, logró salir entre el humo: "Una compañera le avisó y salieron como pudieron por la puerta de emergencia. No se veía nada", cuenta. Finalmente, decidió llevársela a casa: "La vio la doctora, me dijo que estaba bien y me la llevé. Lo primero fue ducharla, darle la cena y acostarla". También lamenta el estado del edificio: "La residencia está muy vieja y hay zonas sin terminar desde hace años. Eso influye".

Una evacuación ejemplar

Pese a la incertidumbre inicial, María del Carmen Vázquez destaca la actuación de los equipos de emergencia: "Gracias a Dios estaba todo muy bien organizado, había ambulancias, Cruz Roja, de todo. Podía haber sido mucho más grave".

La evacuación se realizó con apoyo de Policía, Cruz Roja y Protección Civil. Hernández valoró la coordinación: "Funcionó bastante bien la organización y la suerte fue que no eran personas muy dependientes". Para asegurarse de que no quedaba nadie dentro, los bomberos tuvieron que forzar accesos: "Rompimos unas veinte puertas porque no sabíamos si había gente dentro", detalla Jernómino Hernández. Hoy, los técnicos municipales revisan "cómo se han comportado los sistemas de sectorización y extinción" y el estado de las dependencias con vistas a su reapertura progresiva.

Mientras tanto, en La Granadilla intentan sobreponerse a uno de los episodios más duros de su historia. El incendio no dejó heridos graves, pero sí una huella de humo, nervios, puertas rotas y recuerdos que permanecerán durante mucho tiempo en la memoria de los usuarios y trabajadores, porque según define Antonia Gabino: "Aquello fue horroroso".

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