Sexto aniversario de la pandemia
Badajoz pone voz al sufrimiento de quienes padecen covid persistente: "Tras el contagio vivimos sin energía"
La asociación de afectados denuncia la falta de atención sanitaria para quienes arrastran las secuelas de la enfermedad, que incluye fatiga extrema y problemas cognitivos
Almudena Oyola y Francisco Javier García relatan cómo el virus ha cambiado sus vidas, con síntomas que no siempre se detectan en pruebas convencionales
En Extremadura se estima que hay unas 30.000 personas que conviven con esta patología, con especial preocupación por niños y adolescentes

Santi García

Tuvieron covid. No necesitaron ingreso y apenas presentaron síntomas graves, pero después llegó otra enfermedad, más silenciosa, más larga y mucho más incapacitante. Almudena Oyola, de 50 años y vecina de Badajoz, y Francisco Javier García, de 55 años y natural de Losar de la Vera, comparten la misma experiencia. Ambos contrajeron el virus, lo pasaron de forma leve y, sin embargo, su vida cambió por completo. "Hemos perdido una parte de nosotros mismos", resumen quienes conviven a diario con una dolencia todavía poco comprendida.
Esa realidad y esa llamada de atención han centrado este lunes en Badajoz las primeras jornadas sobre covid persistente en Extremadura, celebradas en el edificio de Cocemfe bajo el lema "La carga invisible que ya no se puede ignorar".
La cita, organizada por la Asociación de Afectados por Covid Persistente de Extremadura, Aexcop, ha reunido a especialistas en medicina interna del Hospital Universitario de Badajoz, psiquiatras, fisioterapeutas y representantes institucionales, entre ellos el alcalde de la ciudad, Ignacio Gragera.
Dolores crónicos y taquicardias
Almudena Oyola explica que para ella estas jornadas tienen una importancia "infinita" porque los pacientes necesitan visibilidad, escucha y atención sanitaria real. Habla de una enfermedad que genera muchísimos síntomas y una gran incapacidad, pero que en muchas pruebas convencionales no siempre deja rastro. "Muchas veces sufrimos abandono médico, no tenemos tratamientos y necesitamos que la sanidad nos atienda y siga los últimos estudios", relata.
En su caso, los síntomas más incapacitantes son una fatiga extrema, problemas cognitivos, dolores crónicos y taquicardias constantes. "Para poder estar hoy aquí, ayer tuve que pasar el día descansando muchísimo", cuenta. Antes del contagio, recuerda, estaba "en el mejor momento" de su vida. "Me encontraba pletórica, fuerte, muy bien y todo eso se acabó de un plumazo".
Almudena pasó una infección que los médicos calificaron de leve y subraya que cada vez hay más evidencias de que muchos pacientes con covid persistente tuvieron un covid inicial poco grave. Una idea que desmonta uno de los grandes malentendidos que aún rodean esta enfermedad. "A la gente le cuesta creer que estemos así si pasamos levemente el virus".
"Tengo la batería al 10 por ciento"
Francisco Javier García enfermó en diciembre de 2023. Lo que parecía un catarro algo más fuerte, con apenas unas décimas de fiebre, se convirtió después en un deterioro físico radical. "Yo digo siempre que tengo la batería al 10 por ciento", explica. Trabajaba como albañil, levantando muros de piedra. Un año después tuvo que llamar a su hermano para que le cambiara una bombona de butano porque él no podía moverla. "Pasé de mover piedras a no poder con una bombona", relata.
Durante mucho tiempo ni siquiera tenía diagnóstico. Ahora, al menos, sabe lo que le ocurre. No trabaja, está de baja y en ese tiempo también ha perdido su empleo. Recuerda paseos de apenas quince minutos tras los que volvía con agujetas en los brazos. "Hasta me adelantaban las abuelitas, era algo impensable para mí", cuenta.
A quienes todavía dudan de la existencia o la gravedad del covid persistente les pide que observen. "Hay gente que me saluda y me dice que me ve bien. Claro, me ves hoy. Pero mañana, cuando no me tenga de pie, no me ves porque estoy en mi casa". Esa es, precisamente, una de las claves de esta enfermedad. Muchos de quienes la padecen desaparecen de la vida pública porque no pueden sostener el ritmo diario y terminan encerrados en casa, en silencio y sin fuerzas para seguir explicándose.

Almudena Oyola y Javier García, afectados por covid persistente, durante su participación en las jornadas. / Santi García
Una realidad que sigue infradiagnosticada
Por su parte, la presidenta de Aexcop, Belén Parejo, destaca que en Extremadura habría alrededor de 30.000 personas afectadas, según las últimas estimaciones disponibles de 2023. La asociación recuerda que en torno al 10 por ciento de las personas que pasan la covid pueden desarrollar después esta enfermedad y advierte de que muchas ni siquiera saben que la tienen. Solo perciben que algo es diferente, que ya no son las mismas, que el cuerpo no responde y que la vida les ha cambiado de repente.
Parejo pone sobre la mesa otra realidad especialmente preocupante: los adolescentes y los niños son los "grandes olvidados". En la infancia y la adolescencia, explica, muchas veces no existe margen para bajar el ritmo aunque el cuerpo lo esté pidiendo. "Siguen asistiendo al centro educativo, afrontando tareas y exámenes, mientras arrastran cefaleas, agotamiento y otros síntomas". En etapas como el Bachillerato, añade, esa presión se vuelve todavía más dura porque "sienten que se están jugando su futuro sin estar en condiciones de hacerlo".
La asociación también incide en que cerca del 80 por ciento de las personas afectadas son mujeres y en que las secuelas van mucho más allá del cansancio o los dolores musculares. Entre las complicaciones citan trombosis, afectaciones cardiovasculares, trastornos psíquicos y psicológicos, además del deterioro físico y cognitivo que relatan muchos pacientes.
Una unidad específica pendiente
Aexcop nació el 20 de enero de 2025 con el objetivo de visibilizar el covid persistente y luchar por los derechos de quienes lo padecen. Su misión pasa por lograr el reconocimiento administrativo, legal, sanitario y laboral de la enfermedad y por favorecer la integración social de los enfermos. Entre sus principales reclamaciones figura la apertura de una unidad especializada en covid persistente en Extremadura, una de las pocas comunidades que todavía no cuenta con este recurso específico.

Imagen de las primeras jornadas sobre covid persistente en Extremadura. / Santi García
Seis años después del inicio de la pandemia, los afectados insisten en que el problema no ha desaparecido. Al contrario. Sigue dentro de miles de casas. Las jornadas celebradas hoy han querido romper precisamente ese silencio. Poner rostro a una enfermedad que incapacita, que desordena la vida y que obliga a empezar de nuevo sin demasiadas certezas.
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