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Preparación para la Semana Santa de Badajoz

Apunta estos consejos para evitar lesiones si sales esta Semana Santa de Badajoz como costalero

Desde el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Extremadura ofrecen una serie de recomendaciones para prevenir riesgos entre costaleros, cargadores, aguadores, portadores de cruces de guía, capataces y otros participantes de la procesión

Costaleros en la procesión de la Veracruz, en la Semana Santa de Badajoz 2025.

Costaleros en la procesión de la Veracruz, en la Semana Santa de Badajoz 2025. / Andrés Rodríguez

Badajoz

Participar en las procesiones de Semana Santa es para muchas personas un orgullo y una forma de vivir esta celebración con más intensidad, compromiso e implicación. Sin embargo, prepararse bien antes de meterse bajo un paso, cuidar la postura durante la procesión y recuperarse después puede marcar la diferencia entre disfrutar la estación de penitencia o terminar con sobrecargas y molestias.

Luis Espejo, secretario del Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Extremadura y responsable del punto de atención al cofrade, insiste en que la clave está en la prevención y en adaptar las recomendaciones a cada persona y a cada papel dentro de la procesión, ya sea costalero, cargador, aguador, portador de cruz de guía o capataz.

Lo más importante, la preparación

Antes de salir, la recomendación principal es preparar el cuerpo con antelación. Espejo aconseja realizar durante las cuatro o seis semanas previas una rutina de estiramientos dos o tres veces por semana, sobre todo en cuádriceps, isquiotibiales, glúteos y gemelos. Aunque muchas veces se piensa que la zona más castigada es el cuello, recuerda que el peso acaba transmitiéndose a las piernas, por lo que llegar con una buena movilidad en toda la cadena muscular ayuda a reducir el riesgo de lesión y a rendir mejor durante la procesión.

También conviene prestar especial atención a la faja y al costal. La faja debe colocarse correctamente, ni demasiado alta ni demasiado baja. Si queda muy arriba puede comprimir el diafragma y dificultar la respiración, incluso provocar hipo o sensación de falta de aire. En cuanto al costal, no debe ir ni excesivamente apretado ni demasiado flojo: lo importante es que el apoyo recaiga donde debe, sobre la séptima vértebra cervical, para evitar daños en el cuello.

El calzado

El calzado es otro de los puntos clave. Para Espejo, debe ser cerrado, bien sujeto, con una horma adaptada al tipo de pie de cada persona y con una suela suficiente para dar estabilidad. Además, es importante que proteja bien el tobillo, especialmente en una ciudad como Badajoz, donde muchas procesiones atraviesan calles del casco antiguo con adoquines, desniveles y pavimentos irregulares que aumentan el riesgo de torceduras o malos apoyos.

Ya durante la procesión, la postura también importa. Espejo evita hablar de una única posición perfecta, porque cada paso y cada costalero son diferentes, pero sí señala algunas pautas básicas. En un primer momento, los pies deben estar bien apoyados y estables; después llega el momento de "meter riñones", es decir, colocar la pelvis recta y activar el abdomen; y finalmente, en el último golpe de martillo, se realiza la levantá con los dos pies de nuevo paralelos y una posición firme. Más que buscar una "postura idealizada", señala el fisioterapeuta, se trata de intentar adoptar la más ergonómica posible dentro de las características de cada paso.

Relevos y paradas

En los relevos o paradas, además, recomienda no quedarse completamente parado ni dejar que el cuerpo se enfríe. Lo mejor es aprovechar esos minutos para hacer estiramientos suaves, sobre todo de piernas, y movilizar cuello y hombros. Ese pequeño gesto puede ayudar mucho a descargar tensión y a evitar que la musculatura se rigidice en mitad del recorrido.

Cuando la procesión termina, el error más frecuente es quitarse de golpe el costal y la faja. Espejo aconseja hacerlo de forma progresiva, no inmediata. Después de cinco o seis horas de presión continuada sobre cuello y zona lumbar, una retirada brusca puede sentar mal a la columna cervical y lumbar.

En definitiva, llegar en buenas condiciones, cuidar los apoyos, usar el material adecuado, mantener cierta movilidad durante la estación de penitencia y hacer una retirada progresiva al final son algunas de las claves para vivir la Semana Santa con menos riesgo de sobrecargas cervicales, lumbares y de piernas, que son las molestias más habituales.

Punto de Atención al Costalero

Todas estas recomendaciones, asegura Espejo, se trabajan también en el Punto de Atención al Cofrade, donde se ofrece orientación y apoyo para ayudar a los participantes de la Semana Santa a afrontar la procesión en las mejores condiciones posibles.

La primera jornada tendrá lugar el Sábado de Pasión, 28 de marzo, en horario de 10.00 a 14.00 horas. La segunda cita será el Martes Santo, 31 de marzo, por la tarde, de 16.00 a 20.00. Finalmente, el centro volverá a atender a costaleros el Jueves Santo, 2 de abril, nuevamente de 10.00 a 14.00.

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