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Historia de la festividad

La Semana Santa de Badajoz: una historia de mezcla, resistencia y transformación

El investigador Antonio Manzano repasa la evolución de la celebración, desde sus raíces gremiales hasta su apertura actual

Antonio Manzano, experto en la Semana Santa de Badajoz, cuenta la evolución de la festividad.

Antonio Manzano, experto en la Semana Santa de Badajoz, cuenta la evolución de la festividad. / La Crónica

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

Definir la Semana Santa de Badajoz no es una tarea sencilla. Así lo reconoce Antonio Manzano, uno de los grandes especialistas en la materia, quien lleva décadas investigando su origen, evolución y singularidades. "Es complicado definirla", admite, antes de ofrecer algunas claves para entenderla: "La Semana Santa de Badajoz es un compendio entre la Semana Santa más del sur y la más castellana".

Esa dualidad ha marcado el desarrollo de la celebración a lo largo de los siglos. En la ciudad conviven dos estilos que, lejos de contraponerse, se llegan a complementar. "Es esa mezcla de las dos grandes escuelas, la andaluza y la castellana, la que realmente la define", insiste Manzano. Así, junto a pasos de gran riqueza artística, tallados y dorados al estilo barroco, perviven otros mucho más sobrios, herederos de una tradición más austera.

"Todavía vemos pasos que se portan en parihuelas, como se hacía antiguamente, con una sola imagen", explica. Es el caso del Cristo del Prendimiento que sale de la iglesia de la Purísima Concepción o el Cristo de la Paz de San Roque, que son portados al hombro con parihuelas sencillas. Esa convivencia de formas es, precisamente, una de las cosas que sorprende a quienes visitan la ciudad por primera vez.

Una ciudad entre influencias

La explicación de esta identidad híbrida está, en parte, en la propia localización de Badajoz. "Bebemos de las dos fuentes", señala el experto. La cercanía con Andalucía ha dejado una profunda huella en la imaginería y en la estética de los pasos, mientras que la tradición castellana ha influido en la sobriedad de muchos cortejos que se conservan hoy en día.

Pese a ello, esas influencias se vieron transformadas por la impronta propia de los artesanos e imagineros locales, algunos de ellos redescubiertos recientemente como es el caso de Miguel Sánchez Taramas autor de la Virgen de Bótoa y del Cristo de la Humildad (Oración en el Huerto). Ellos también han contribuido a enriquecer el patrimonio cofrade de la ciudad.

Manto de flores de la Virgen de la Palma de Badajoz en el año 1962.

Manto de flores de la Virgen de la Palma de Badajoz en el año 1962. / Cedida

Recuperar lo que nunca debió perderse

Uno de los aspectos más interesantes de la evolución reciente de esta festividad es la recuperación de tradiciones históricas. Manzano pone el foco en el lenguaje cofrade: "Aquí no se llamaban hermanos mayores, sino mayordomos". Una terminología que, junto a otras como "regidores" o "guías", ha sido rescatada en la hermandad de la Vera Cruz de la que él es hermano y miembro refundador.

"También hemos recuperado figuras como el muñidor, que iba con la campana anunciando la procesión", añade. Estos elementos no solo aportan autenticidad, sino que vuelven, en parte, a las raíces de la celebración.

En paralelo, muchos símbolos han permanecido prácticamente intactos. "La cruz de guía, los estandartes o las insignias ya estaban presentes hace siglos", explica. Aunque hoy el cortejo es más numeroso y elaborado, su estructura básica sigue siendo reconocible, según detalla Manzano. Elementos como las bocinas, siguen siendo muy similares como antaño, aunque el experto diferencia algunas. Por ejemplo, la estética de las que salen en la procesión de la Soledad son bocinas reales que se usaban para anunciar la salida de los pasos de la ermita.

Varios hermanos nazarenos de la Soledad de Badajoz tocan la bocina para anunciar el inicio de la procesión que partía de la ermita nueva, aun en construcción.

Varios hermanos nazarenos de la Soledad de Badajoz tocan la bocina para anunciar el inicio de la procesión que partía de la ermita nueva, aun en construcción. / Cedida

Siglos de cambios y dificultades

La historia de la Semana Santa de Badajoz está marcada por periodos de esplendor, pero también por momentos críticos. "Nunca ha sido ajena a la evolución política ni eclesiástica", afirma este gran conocedor de la fiesta.

Las regulaciones del siglo XVIII, la desamortización del XIX o los efectos de la Guerra Civil condicionaron mucho la vida de las cofradías. "Hubo desapariciones, pérdidas de patrimonio y etapas muy difíciles", recuerda. Sin ir más lejos, recuerda que la Virgen del Mayor Dolor de la hermandad de Santo Domingo fue quemada igual que otras imágenes en una de estas épocas convulsas.

Antiguo paso de palio de la Virgen de los Dolores de la hermandad de la Oración en el Huerto de Badajoz.

Antiguo paso de palio de la Virgen de los Dolores de la hermandad de la Oración en el Huerto de Badajoz. / Cedida

A pesar de ello, la tradición logró sobrevivir y reinventarse. El siglo XX trajo consigo una recuperación progresiva, aunque no exenta de altibajos. "Incluso hubo momentos en los que los pasos salían con ruedas", señala, evidenciando las dificultades de algunas épocas. Ha sido hace pocas décadas cuando la transformación total de la manera de sacar en procesión a los pasos se ha transformado logrando salir a costal la mayoría de las imágenes.

De los gremios a la apertura a todos

Otro de los grandes cambios ha sido el perfil de quienes participan en la Semana Santa. En sus orígenes, las cofradías estaban vinculadas a gremios profesionales. "Había cofradías de zapateros, de comerciantes o de caldereros", explica Manzano.

Con el paso del tiempo, esa estructura dio paso a una organización basada más en las clases sociales, hasta llegar a la situación actual: "Hoy están abiertas a toda la población". Esta transformación ha permitido que la Semana Santa se consolide como una celebración inclusiva y representativa de toda la ciudad.

Esa inclusión e igualdad se ha estado trazando hasta hace muy poco tiempo. Por ejemplo, la cofradía de Las Descalzas autorizó en el cabildo de hermanos de 2023 que las mujeres podían procesionar junto a los titulares, Jesús de la Espina y la Virgen de la Amargura, y abría la puerta a su junta de gobierno a los hombres. De este modo, Cayetano Barriga se estrena esta Semana Santa como presidente (hermano mayor) de la mencionada cofradía.

La evolución estética

En el plano artístico, el cambio ha sido especialmente visible. "Al principio los pasos eran muy sencillos, propios de una estética medieval", explica el experto. Sin embargo, a partir del Barroco se produce un giro hacia formas más complejas y ornamentadas.

"Los pasos se hacen más grandes, más ricos y con más imágenes", resume. Esta tendencia se intensifica en el siglo XX, con la aparición de los pasos de misterio y el aumento del número de costaleros.

Fotografía antigua del paso del Santo Entierro.

Fotografía antigua del paso del Santo Entierro. / Cedida

La música también ha evolucionado de forma notable. "Antes predominaba una música más clásica", recuerda Manzano. Hoy, sin embargo, la diversidad de bandas y estilos es una de las señas de identidad de la Semana Santa contemporánea.

El papel clave de la juventud

De cara al futuro, hay un elemento que invita a ser optimista. "La mejor noticia es la llegada de jóvenes a las cofradías", afirma Manzano. Durante años existió preocupación por la falta de relevo generacional, pero la tendencia ha cambiado.

"Ahora prácticamente todas tienen grupos jóvenes muy activos", señala. Este dinamismo no solo garantiza la continuidad, sino que también aporta nuevas ideas y futuro a la celebración.

No obstante, el experto lanza una advertencia: "Para que la Semana Santa perviva tiene que haber un componente religioso". En un contexto social cambiante, ese será uno de los grandes retos para la festividad.

Una tradición por recuperar

Entre las tradiciones que podrían recuperarse, Manzano destaca la de la madrugada. "Badajoz tuvo el Jueves Santo procesiones a las cinco de la mañana y era algo muy especial", recuerda. Más que un acto puntual, se trataba de una experiencia que marcaba profundamente a quienes la vivían.

Hoy, la Semana Santa de Badajoz sigue evolucionando, adaptándose a los nuevos tiempos sin renunciar a su esencia. "Es una tradición muy antigua que la ciudad tiene que valorar más", concluye Manzano.

Una celebración que, como su propia historia demuestra, ha sabido resistir, transformarse y seguir adelante sin perder su identidad.

Como uno de los mayores conocedores de esta tradición pacense, Antonio Manzano complementará la cobertura que realizará La Crónica de Badajoz durante la Semana Santa de Badajoz 2026. A través de una serie de reportajes dará a conocer muchos detalles olvidados o pocos conocidos de las cofradías y hermandades de la ciudad.

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