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Tribunales

Piden 10 años de prisión para dos hombres por prostituir a dos jóvenes en Badajoz

La fiscalía sostiene que se aprovecharon de su situación de vulnerabilidad para explotarlas sexualmente y obtener un beneficio económico. También están encausados la esposa de uno de ellos como cómplice y un tercer varón como cooperador

Edificio de los juzgados de Badajoz, en la Ronda Norte.

Edificio de los juzgados de Badajoz, en la Ronda Norte. / LA CRÓNICA

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

10 años de prisión. Es lo que solicita la fiscalía para dos hombres acusados de inducir a la prostitución a dos jóvenes, valiéndose de su situación de vulnerabilidad para explotarlas sexualmente y obtener un beneficio económico. También están investigados en esta causa como cómplice a la esposa de uno de ellos y un tercer varón, que presuntamente se hizo pasar por el novio de una de las perjudicadas para alquilar el piso donde la prostituían, a quien considera cooperador necesario.

En el caso de las dos víctimas, según el ministerio público, los dos principales investigados se aprovecharon de su grave drogodependencia y de su precaria situación económica para forzarlas a mantener relaciones sexuales con otros hombres y quedarse ellos con el dinero. Contactaban con los clientes a través de anuncios en páginas web.

A una de ellas la prostituyeron en viviendas del Casco Antiguo y el Gurugú, siempre con los clientes que ellos le indicaban y bajo las «duras condiciones» que le imponían. También la obligaron a prostituirse en un puticlub de un municipio sevillano.

Embarazada

La mujer estaba sometida a una estricta vigilancia y uno de ellos le arrebató su documentación y su tarjeta bancaria para tenerla subyugada. Además, durante parte del tiempo que la explotaron sexualmente se encontraba embarazada, lo que «aumentaba su vulnerabilidad». Sus «captores», según el relato de la fiscalía, le negaban «incluso la posibilidad de comer» y llegó a pasar hasta «tres o cuatro días sin ingerir alimentos», pese a lo que siguió prostituyéndose por su acuciante necesidad de conseguir droga.

En el caso de la segunda víctima, la aleccionaron para que ejerciera la prostitución en un piso de la Urbanización Guadiana, con la finalidad de que saldara una deuda que había contraído con uno de ellos, pero que nunca se cancelaba porque la aumentaban con diferentes excusas, para que ella siguiera manteniendo relaciones sexuales con clientes y continuar obteniendo dinero de sus servicios sexuales, que eran vigilados por el otro acusado.

Este último la embaucó con una supuesta relación sentimental, como también hizo con la otra perjudicada, y, según la fiscalía, la sometía a reiteradas agresiones físicas y amenazas «para vencer su voluntad» y quedarse con el dinero que ganaba prostituyéndola.

La mujer tenía que estar disponible todo el día y, debido a la falta de descanso y la situación de violencia en la que vivía, entró en un «bucle» de ansiedad, depresión y dependencia de fármacos y droga para poder soportarlo.

En cuanto al tercer acusado, según el ministerio público, siguiendo las indicaciones de unos de los principales procesados, simuló ser el arrendador del piso donde prostituían a la joven, haciéndose pasar por su novio ante el casero y ante la propia policía, cuando fue alertada de que había una mujer retenida en la vivienda.

Además, la fiscalía, acusa a la mujer de uno de ellos de ser conocedora de la situación y de ir a reclamarle dinero a la víctima e intimidarla si no devolvía con el dinero de sus servicios sexuales la deuda contraída con su marido.

Para estos dos investigados, el ministerio público solicita 2 años y medio y 1 año y 11 meses de cárcel, respectivamente.

Niegan los hechos

Las defensas, por su parte, niegan los hechos que la fiscalía atribuye a sus representados y piden que sean absueltos.

La celebración del juicio está pendiente de fecha.

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