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Clases de estremeñu en Badajoz

Presidente de Oscec: "Es importante conservar la lengua, nos dice quiénes somos"

La sede vecinal del Casco Antiguo ofrece su espacio a la asociación los miércoles y viernes para enseñar, normalizar y combatir la vergüenza que gira entorno al habla y no perder las lenguas de la región

Daniel Gordo, José Manuel Núñez, José Ramón Gamero, Plácido Ramírez y Vicente Dorado, de Oscec, junto a la sede de la asociación vecinal del Casco Antiguo.

Daniel Gordo, José Manuel Núñez, José Ramón Gamero, Plácido Ramírez y Vicente Dorado, de Oscec, junto a la sede de la asociación vecinal del Casco Antiguo. / Diego Rubio

‘Asina’, ‘haiga’ o ‘pitera’ no es “hablar mal", es una lengua: ‘el estremeñu’. Así lo explica Daniel Gordo, presidente del Oscec, (Órgano de Seguimiento y Coordinación del Extremeño y su Cultura, o en extremeño “Órganu de siguimientu i cordinación del estremeñu i la su cultura”), una asociación que lleva diez años enseñando las lenguas de Extremadura (el extremeño, la fala y el portugués rayano).

Comenzaron a impartir clases en los pueblos, luego en Cáceres y recientemente se ha puesto en marcha en Badajoz. La asociación de vecinos del Casco Antiguo prestó su sede para que pudieran celebrar las clases de manera gratuita y se ofrecen como una actividad para la comunidad.

La iniciativa busca normalizar el uso de esta lengua y combatir la vergüenza asociada a su habla. En este sentido, el objetivo principal de estas clases es que la gente perciba el extremeño como algo normal, una lengua que, aunque se haya ido perdiendo, puede aprenderse al igual que el alemán o el portugués. La asociación busca desterrar la idea de que hablar extremeño es "hablar mal" o es propio de la incultura.

"Se dice que eso es hablar mal, que cuanto antes se quite mejor y seremos más cultos, pero es que se puede hablar inglés, se puede hablar castellano perfectamente y también se puede hablar el extremeño", afirma Gordo.

Además, la conservación del extremeño se considera crucial para la identidad y para combatir la despoblación rural. El presidente de Oscec argumenta que si la gente se avergüenza de su lengua y de su entorno, es más probable que busquen oportunidades fuera de su tierra.

"Es importante conservar la lengua, nos dice nos dice quiénes somos, si vas por ahí haciéndote de menos, pensando que está mal como hablas lo que quieres es huir de tu entorno".

Aprendizaje por niveles

La asociación ha logrado que estas clases se incluyan en la oferta formativa de la Universidad Popular del Ayuntamiento de Cáceres, y ahora buscan replicar este éxito en Badajoz. Para ello, han desarrollado una programación, objetivos de aprendizaje y un temario ajustado al Marco Europeo Común de Referencia para las Lenguas, similar al de las Escuelas Oficiales de Idiomas.

"Cuanto más serio y formal se haga mejor, que no solo se aprende a decir pitera y changado", comenta.

Las clases son flexibles para adaptarse a la asistencia de los alumnos y se enfocan en crear un ambiente donde la gente se sienta cómoda y animada a aprender. Se busca que los participantes entiendan por qué son como son y no sientan vergüenza de su forma de hablar.

Según Daniel Gordo, las clases están dirigidas a adultos y fomentan la convivencia entre diferentes generaciones y procedencias, lo que enriquece el aprendizaje. Se ha observado que la gente joven, que quizás no ha escuchado tanto el extremeño, se beneficia de la experiencia de los mayores. "Me suelen decir que así es como hablaban sus abuelos y les corregía, yo les digo que quizás no estuviera tan mal dicho, simplemente estaban hablando extremeño, no castellano".

La iniciativa ha tenido una buena acogida, especialmente por su ubicación céntrica. Daniel Gordo explica que la gente se siente identificada con las situaciones que se plantean en las clases y las correcciones a las que se han sometido en la escuela.

Incluso en el ámbito educativo, se están produciendo cambios. La nueva ley educativa (LOE) pide a los profesores reconocer situaciones de diglosia en el aula. El presidente explica, que si un niño dice "asina" o "agüelo", el maestro debe entender que no es que hable mal, sino que está reproduciendo lo que ha escuchado en su casa, y decirte que eso no es castellano, sino el extremeño. Por ello, también acuden a jornadas con docentes.

Las clases de extremeño en Badajoz son una iniciativa para preservar una lengua, fortalecer la identidad cultural y fomentar el orgullo por las raíces.

Además, Oscec tiene programado un intenso calendario de eventos con las próximas charlas y actividades que se llevan a cabo desde la asociación para fomentar y divulgar la cultura oral y escrita mas propia de la tierra.

Una lengua en peligro

El extremeño es una lengua derivada del latín con una evolución propia diferente del castellano. "Ni fue constitutiva del español ni contribuyó en su formación lingüística", explica Oscec. Junto con el asturiano, leonés, mirandés y cántabro, forma parte de la familia de lenguas astur-leonesas.

Actualmente, sufre una fuerte castellanización y sustitución que va mermando y diluyendo su identidad. El Consejo de Europa y la Unesco la reconocen como lengua en peligro de extinción. Se ha hablado sin interrupción en toda Extremadura y desde su origen (siglo XIII) hasta la actualidad. Alrededor de 10.000 personas lo hablan en diversos dialectos de forma materna y unas 200.000 la comprenden. Se conserva principalmente al oeste de Extremadura, pero con importantes restos por todo su dominio histórico.

Tiene presencia en la sociedad: música, literatura, internet e incluso Google la incluye entre sus idiomas para Android. En la página web de Oscec se puede consultar desde el diccionario extremeño-castellano hasta literatura y clásicos en extremeño como ‘El prencipinu’ (El Principito).

El Oscec afirma que toda lengua natural tiene dialectos y variedades diferentes además de poder tener un estándar o no. "Son muchos más los rasgos que unen las diversas variedades que los que las diferencian". Explican que Castúo y extremeño no son cosas distintas, sino distintas denominaciones de una misma lengua. "La comprensión mutua es un hecho. Comparado con otras lenguas, las diferencias interdialectales son escasas y asumibles. En cada pueblo se habla de una forma, pero cada persona también. La variación superficial es natural y esperable; pero la base, el fondo, es idéntico".

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