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Devoción

Badajoz se rinde a la Soledad en una multitudinaria procesión del Rosario

La patrona recorrió de luto las calles del Casco Antiguo, sin palio ni acompañamiento musical, arropada por más de 300 nazarenos y miles de fieles

La presentación ante el Yacente en San Agustín, el paso por la calle Céspedes y el 'revirao' hacia la calle Morales dejaron algunas de las imágenes más emotivas de la noche

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Badajoz volvió a detenerse en la noche del Viernes Santo para acompañar a su patrona en una de las estaciones de penitencia más íntimas de toda la Semana Santa pacense. Nuestra Señora de la Soledad Coronada salió de su ermita a las once de la noche, vestida de luto riguroso, sin palio, sin coronas, sin joyas y sin otro sonido que el rezo del Santo Rosario, en una procesión marcada por el recogimiento absoluto y por la respuesta masiva de fieles y devotos.

La imagen recorrió el casco antiguo despojada de cualquier adorno, con un rosario y un pañuelo blanco como únicas notas visibles del dolor de la Madre tras la muerte de Cristo. Sobre sus hombros destacaba el imponente manto negro bordado en azabache, procedente del traje nupcial que la Condesa de la Torre del Fresno le regaló en 1929 y restaurado años después por la familia Peña Luengo.

Aunque en un principio estaba previsto un cortejo de 250 nazarenos, la participación superó finalmente todas las previsiones. Más de 300 nazarenos, 60 costaleros repartidos en dos cuadrillas completas y una veintena de auxiliares arroparon a la Soledad en su caminar por las calles del centro histórico. A ese acompañamiento se sumaron miles de personas alumbrando con velas, en una manifestación de fe que convirtió la procesión en un momento único de silencio, oración y respeto.

El público espera la salida de la patrona vestida de luto desde la ermita de la Soledad.

El público espera la salida de la patrona vestida de luto desde la ermita de la Soledad. / Diego Rubio

La presencia de público fue constante durante todo el recorrido. La imagen avanzó entre calles llenas, pero envuelta en una atmósfera de enorme solemnidad.

Momentos para el recuerdo

Si hay una escena que resume la intensidad de la noche fue la presentación de la Virgen ante Nuestro Señor Jesucristo Yacente en la plaza de San Agustín, uno de los momentos más esperados y sobrecogedores del recorrido. Tampoco faltaron otros pasajes que ya forman parte de la memoria emocional de esta salida, como el paso por la calle José Lanot, la subida por San Juan, el tránsito por Bravo Murillo o el 'revirao' hacia la calle Morales, donde el rachear de los pasos por las callejuelas volvió a dejar una imagen memorable.

La propia Hermandad de la Virgen de la Soledad presume hoy de una procesión ''hermosa''. Las calles del Casco Antiguo se llenaron para acompañar a su patrona "con un fervor y un respeto admirables". La corporación destaca además que "inolvidables fueron las estampas como la presentación ante el Yacente, el paso por la calle Céspedes o el revirao hacia la calle Morales".

A lo largo del itinerario se sucedieron también otros momentos de gran carga simbólica, como la presentación ante las hermandades de la Concepción, el discurrir de la imagen por Arco Agüero, el giro hacia San Blas y la "poderosa" entrada en Carrera Oficial, antes de encarar la bajada por Vicente Barrantes hacia el tramo final de la procesión.

Llamada a participar

La Hermandad quiere poner el acento en el papel de quienes hicieron posible la salida y en el compromiso que rodea a la devoción a la patrona. "No os quedéis solo con ese momento tan bello de cada Viernes Santo. Es mucho, sí, pero no es todo. Uníos a la Hermandad, participad y colaborad en los cultos y la devoción, pero también en la caridad y la formación", expresa la corporación, que anima a los fieles a dar un paso más allá de la emoción de la noche y formar parte activa de la vida de la hermandad.

También hay un agradecimiento expreso para don Antonio Cerro, encargado de conducir el rezo del Rosario durante todo el itinerario, y para don Manuel, capellán de la Hermandad, que guió las oraciones en distintos puntos del recorrido "pese al cansancio acumulado tras una intensa semana".

La Virgen se aleja entre la multitud, con la plaza de la Soledad abarrotada de público.

La Virgen se aleja entre la multitud, con la plaza de la Soledad abarrotada de público. / Diego Rubio

La entrada en la ermita, ya de madrugada, puso fin a una noche de profunda emoción. La Soledad volvió a dejar huella en Badajoz, en una procesión sin artificios, sostenida únicamente por la oración, la penumbra de las velas y la devoción de toda la ciudad.

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