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Por amor al arte: una vida de libro

La novela que narra la historia de Timoteo Pérez Rubio, el pintor que salvó las obras del Prado

Manuel García relata la vida del artista, nacido en Oliva de la Frontera, cuya labor fue silenciada tras la Guerra Civil española

La biografía ficcionada se presentará el día 17 de abril en su pueblo natal y el día 24 en el Hospital Provincial de Badajoz

Manuel García, autor del libro Por amor al arte.

Manuel García, autor del libro Por amor al arte. / Diego Rubio

Una novela basada en hechos reales narra la vida de Timoteo Pérez Rubio, un pintor que rescató las obras de arte del Museo del Prado durante la Guerra Civil española. Su autor, Manuel García, explica que es una biografía ficcionada, donde ha sido fiel a los hechos reales, pero ha utilizado su imaginación, combinada con el estudio del artista para crear diálogos y situaciones, aportando así vida a la historia.

Timoteo, nacido en Oliva de la Frontera en 1896, realizó una labor heroica 'Por amor al arte', tal y como se titula el libro, ya que, según García, a pesar de los riesgos, se involucró en la protección de las obras de arte por su profunda pasión por ellas. Sin embargo, debido a la dictadura, su carrera artística fue truncada y su figura cayó en el olvido. El título de la novela, Por Amor al Arte, refleja la motivación de Timoteo.

El autor ha investigado a fondo para escribir la novela, utilizando internet, bibliotecas y libros ya escritos sobre Timoteo. Además, ha tenido acceso a cartas manuscritas de Timoteo y su esposa, la escritora Rosa Chacel, proporcionadas por las sobrinas del pintor, que residen en Badajoz. Estas cartas han sido incorporadas al libro. Descubrió al pintor a través de un paisano suyo, Francisco Lebrato, quien dirigía la obra social de Caja Badajoz. Al saber más sobre este artista se dio cuenta de que su vida era "de película".

García ha tenido que estudiar cómo era la personalidad de Timoteo para crear diálogos y situaciones que pudieran asemejarse a la vida real. Aunque tenía claro cómo debía reflejaron, reconoce que los diálogos han costado más. "No lo he tenido que imaginar, es que lo he leído a través de una biografía de su mujer, con la cual no se llevaba bien. No llegaron a divorciarse, pero él tuvo otras relaciones, era como un contigo pero sin ti", explica. Lo describe como un personaje austero, serio, introvertido y formal en su trabajo. "Era una persona comprometida que hacía las cosas bien, por eso fue elegido para la delicada misión de evacuar el tesoro artístico".

La investigación para la novela ha durado aproximadamente tres años, aunque el autor la había comenzado antes, pero tuvo que interrumpirla debido a su trabajo durante varios años como director del colegio Arias Montano de Badajoz.

El libro se presentará el día 17 de abril en Oliva de la Frontera y el día 24 en el Hospital Provincial de Badajoz.

Vida de Timoteo

La novela abarca toda la vida de Timoteo Pérez Rubio y comienza con su humilde infancia en el pueblo extremeño, donde un sacerdote descubrió su talento para la pintura. Fue becado por la diputación para estudiar en la academia de San Fernando en Madrid, y después en la academia de Roma, considerada, tal y como dice García, "la élite de los artistas".

A su regreso a España, Timoteo fue nombrado subdirector del Museo Moderno (actual Reina Sofía). Durante la Guerra Civil, el gobierno republicano le encargó la misión de evacuar las obras de arte del Museo del Prado, una tarea que Rafael Alberti y María Teresa León no pudieron llevar a cabo con éxito. Timoteo dirigió la operación de trasladar los cuadros, joyas y tapices, conocidos como 'las cajas españolas', de Madrid a Valencia, luego a Cataluña y finalmente a Ginebra, para evitar que fueran bombardeados o vendidos por el ejército franquista.

"Ahora mismo millones de personas pueden disfrutar de las obra del Museo del Prado gracias a que este hombre las sacó", comenta el autor.

Tras esta hazaña, Timoteo se exilió en Brasil con su esposa Rosa Chacel, ya que no podía regresar a España debido a su implicación con el gobierno republicano. En Brasil, vivió de pintar retratos para familias adineradas.

La familia de Timoteo perdió el contacto con él durante la guerra y no supieron de su paradero hasta finales de los años 60, cuando Francisco Lebrato lo descubrió en Brasil. Timoteo no quería comprometer a su familia con su correspondencia, ya que era una figura buscada y su hermano había sido asesinado en Oliva de la Frontera por ser juez de paz republicano.

En los años 60, tras un indulto, Timoteo pudo retomar el contacto con su familia y recibió un homenaje en su pueblo en 1974. Sin embargo, murió en Brasil a los 81 años debido a una enfermedad cardíaca, antes de poder regresar definitivamente a España. Sus restos fueron repatriados en los años 90 y está enterrado en su pueblo natal.

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