Libro
Santiago Cambero: "La felicidad ha pasado de ser un derecho a una obligación, un mandato social e institucional que condiciona cómo pensamos, sentimos y actuamos"
El sociólogo analiza en 'Felicracia. El imperio de la felicidad en Occidente' cómo las élites corporativas y estructuras de poder moldean las emociones y creencias

Santiago Cambero con su nuevo libro. / Andrés Rodríguez
Antonio Manuel Nogales
El sociólogo y ensayista de Badajoz Santiago Cambero Rivero presenta su nuevo libro, 'Felicracia. El imperio de la felicidad en Occidente', un análisis crítico sobre cómo la felicidad se ha impuesto en la sociedad. Este es su quinto libro de su línea de ensayo, cuya presentación será el 22 de abril en el Hospital Centro Vivo de Badajoz a las 19.30 horas.
'Felicracia'
En esta obra, Cambero Rivero introduce el concepto de 'felicracia', definido como un sistema de control y dominación de las élites corporativas y las estructuras de poder económico, social y político que moldean nuestras creencias, valores y actitudes para que las personas se sientan obligadas a ser felices. "La felicidad ha pasado de ser un derecho a una obligación, un mandato social e institucional que condiciona cómo pensamos, sentimos y actuamos", señala el autor.
Desde la educación y los estilos de vida hasta las tecnologías de la información y la comunicación, cada aspecto de la sociedad está establecido para imponer un modelo de felicidad superficial. Además, el autor destaca que "esta imposición se refleja en la vida cotidiana de formas muy sutiles: desde la publicidad que nos promete satisfacción inmediata hasta la presión social de mostrarnos siempre contentos en redes sociales".
Una sociedad "narcotizada"
El autor destaca que esta cultura de la felicidad normativa genera profundas contradicciones en la sociedad occidental: "Vivimos rodeados de placebos que nos hacen creer que somos felices, pero en el fondo vivimos una infelicidad permanente".
El libro examina también de qué manera el materialismo, el hedonismo, el racismo, el machismo, el edadismo y el capacitismo alimentan esa misma cultura que impone la felicidad como norma, revelando cómo estas contradicciones se cuelan en la vida de cada día.
A esto se suma una reflexión sobre el papel de las redes sociales en la construcción de una identidad digital. "Lo vemos en las redes sociales, que no tienen ningún tipo de control ni regulación, porque los tecnooligarcas no quieren que los gobiernos regulen el uso y el acceso a estas tecnologías digitales, y eso, evidentemente al final nos genera muchísimos problemas", señala.
Además, subraya que la presión por aparentar felicidad puede derivar en ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental, especialmente entre los jóvenes, quienes se sienten constantemente evaluados y comparados.
Un llamamiento a la reflexión
Frente a esto, este libro es “un llamamiento a la reflexión” que busca que los lectores desarrollen conciencia social e individual. La felicidad, explica, depende de “estar bien consigo mismo, aceptarse como cada uno es y marcarse un sentido en la vida”.
Además, el autor resalta la importancia del desarrollo espiritual: “Cuando hablo de espiritualidad, no me estoy refiriendo a las religiones organizadas, sino a prácticas y métodos que nos hacen realmente sentirnos felices”.
Finalmente, concluye que "la verdadera felicidad no es un estado momentáneo, sino un proceso continuo de autoconocimiento, autocompasión y coherencia entre los valores personales y la vida que se lleva". Recomienda a los lectores cuestionar los mandatos que impone la sociedad y recuperar los espacios de libertad interior como "una forma de resistencia" frente a la felicidad impuesta.
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