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Después de las borrascas de febrero

La reparación del camino de Rincón de Caya entra en su fase final tras semanas de aislamiento y daños: "Lo hemos pasado muy mal"

Los trabajos incluyen movimiento de tierras, drenaje transversal, desagües y una capa final de zahorra artificial

Juan Espino, uno de los vecinos de Badajoz afectados, ha perdido varios animales y no ha recuperado el suministro eléctrico de la red hasta esta semana

El antes y el después del camino de acceso a la finca de Juan Espino.

El antes y el después del camino de acceso a la finca de Juan Espino. / La Crónica de Badajoz

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

El camino público de Rincón de Caya, uno de los puntos más castigados por las borrascas del pasado febrero en Badajoz, encara por fin la recta final de su reparación. La crecida del río Caya del 5 de febrero arrasó buena parte del terreno que conecta esta zona con la ciudad y dejó a varios vecinos en una situación límite. Entre ellos está Juan Espino, ganadero pacense, que pasó casi un mes sin poder entrar con normalidad a su vivienda y a la finca donde mantiene su ganado, que es su medio de vida.

En la parte alta de la urbanización apenas hay unas pocas viviendas, pero el temporal convirtió esa zona en una trampa. El agua se llevó por delante el acceso, dejó la casa de Juan inundada, le cortó el suministro eléctrico y lo obligó durante semanas a sortear un camino destrozado que, en muchos momentos, solo podía cruzarse a pie. La escena reflejaba las consecuencias del temporal, con pérdidas materiales, problemas para atender a los animales y una sensación de abandono que, según denunció, venía de lejos.

Una obra de emergencia muy esperada

Ahora, meses después, la situación empieza a cambiar. Según han detallado fuentes municipales a este diario, los trabajos que se están realizando, están enmarcados en una obra de emergencia para la reparación del camino público, dañado por las últimas borrascas. Las tareas incluyen movimiento de tierras, instalación de desagües y mejoras del drenaje, con el objetivo de reducir el impacto del agua cuando vuelvan a repetirse episodios de lluvias intensas.

En estos momentos se están protegiendo las obras de drenaje transversal con escollera y, la próxima semana, está previsto el extendido y compactado de zahorra artificial. La previsión es que los trabajos puedan quedar terminados a lo largo de abril si las condiciones meteorológicas lo permiten. El alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, y el concejal Carlos Urueña ya han visitado el avance de una actuación reclamada de forma repetida por los vecinos.

El alcalde de Badajoz y el concejal

El alcalde de Badajoz y el concejal, durante su visita a la obra de Rincón de Caya. / Cedida

Juan confirma que la zona más dañada, precisamente la que da acceso a su vivienda y a otras cinco casas, ya presenta otra imagen. "La imagen no es la que tenía, está bastante mejor", afirma. Aunque la actuación todavía no ha concluido, reconoce que el cambio es visible y que, al menos, se ha intervenido en el tramo más sensible del camino.

"Contento", pero con cautela

Aun así, el ganadero se muestra prudente. Sabe que una obra de este tipo puede aliviar futuras avenidas de agua, pero no hacer milagros si se repite una tromba como la de febrero. "Si viene otra igual, la solución no es porque es complicado. Tú no puedes parar esa tromba de agua que ha venido. Eso es imposible", explica. A su juicio, los tubos instalados y el refuerzo del firme pueden ayudar a que el agua circule mejor y a que el camino no pierda tanta tierra, pero todo dependerá de la magnitud de lo que llueva.

Pese a esa cautela, después de semanas de barro, incertidumbre y dificultades, el simple hecho de ver maquinaria trabajando ya ha supuesto un cambio de ánimo. Para él y para el resto de vecinos afectados, la clave no está solo en resistir otra gran borrasca, sino en no volver a sentirse desatendidos cuando llegue una emergencia. "Aquí de lo que se trata es de que cuando pase algo, que no tengamos que andar como hemos andado", lamenta.

Las secuelas en la casa y la ganadería

El temporal dejó un impacto mucho más profundo que el destrozo del camino. Juan asegura que perdió una vaca, dos becerros y las gallinas, además de sufrir el aborto de seis vacas. Las reses, cuenta, siguen acusando el estrés de aquellas jornadas. "Lo tengo todo arrasado, las praderas y todo", relata. A eso se suman los daños en la vivienda, con el suelo levantado, paredes deterioradas y gran parte del mobiliario inservible.

Durante todo este tiempo, además, él y otra vecina han tenido que depender de un grupo electrógeno hasta recuperar por fin la conexión a la red. La luz no volvió de forma estable hasta el martes. En paralelo, ha ido solicitando ayudas para intentar paliar parte de las pérdidas, aunque reconoce que el proceso administrativo está siendo complejo y requiere de ayuda para completar el papeleo.

Los trabajos que se están llevando a cabo en el camino alto de la urbanización.

Los trabajos que se están llevando a cabo en el camino alto de la urbanización. / Cedida

"El camino mejora, sí, y era una actuación necesaria", pero Juan cree que esta respuesta llega tras años en los que los vecinos de la parte alta de Rincón de Caya se han sentido olvidados. "Nos hemos sentido todos estos años para atrás olvidados", afirma. Considera además que la difusión de su situación en los medios ayudó a que por fin se atendiera su caso. Ahora espera que el final de la obra no sea solo una solución puntual, sino también el inicio de una mayor atención a una zona que llevaba demasiado tiempo reclamando algo tan básico como un camino en condiciones.

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