Musicoterapia
Javier Alcántara: "La música es la última memoria que perdemos"
El experto aplica su método JAM en hospitales, residencias y centros de día, con especialización en musicoterapia hospitalaria, geriatría, Alzheimer, demencia, rehabilitación neurológica y salud mental

Una de las sesiones en grupo de Javier Alcántara. / Cedida
El musicoterapeuta Javier Alcántara ha desarrollado un método innovador en el campo de la musicoterapia, fruto de casi 20 años de experiencia, una forma de trabajar con la música en terapia donde cada proceso está diseñado para adaptarse de forma individualizada a las necesidades de la persona.
Miembro de la junta directiva de la Asociación Española de Musicoterapia Profesional, Alcántara divide su carrera entre Madrid y Extremadura, aplicando su técnica en diversos ámbitos como hospitales, residencias y centros de día, con especialización en musicoterapia hospitalaria, geriatría, Alzheimer, demencia, rehabilitación neurológica y salud mental.
El método JAM lo divide en tres pilares fundamentales: en primer lugar, la improvisación clínica. Esta técnica utiliza la música en tiempo real para conectar con el paciente, adaptándose a lo que ocurre en el momento y facilitando la expresión y comunicación de forma natural.
Por otro lado, la humanización, Alcántara señala la importancia de trabajar con personas, no solo con diagnósticos. "La música permite crear un vínculo de confianza, ofreciendo un espacio donde el paciente se siente escuchado, respetado y protagonista de su propio proceso", comenta. Esto implica que, tanto el paciente como sus familiares participan activamente en las sesiones.
También la base científica (Neurociencia y Musicoterapia Neurológica), la música tiene un impacto directo en el cerebro, activando áreas relacionadas con la memoria, el movimiento, el lenguaje y las emociones. Esta base científica permite trabajar de manera eficaz en la rehabilitación y el desarrollo.
Alcántara subraya que la musicoterapia es una disciplina que requiere una formación y titulación específicas. Ser músico no es lo mismo que ser musicoterapeuta. "El musicoterapeuta siempre tiene objetivos terapéuticos, no es llegar y tocar, la música es secundaria, lo importante son los objetivos que buscas a través de la música. La música no es inocua y su aplicación en entornos clínicos debe ser supervisada por profesionales", explica.
Sesión de musicoterapia
En las sesiones de musicoterapia, Alcántara debe hacer una evaluación Inicial, en este punto se observa el estado físico del paciente y sus respuestas a estímulos para ajustar los parámetros musicales. Se busca sincronizar con los ritmos biológicos del paciente (respiración, movimiento) y generar un vínculo a través de patrones musicales. De esta forma, podrá desarrollarse una intervención musical adaptada en tiempo real, donde el paciente utiliza instrumentos y el musicoterapeuta lo guía. "Se estimulan funciones como la memoria, atención, lenguaje y motricidad".
Después, una integración funcional, en la que se consolidan las respuestas motoras y los objetivos terapéuticos, reforzando los logros del paciente. Por último, el cierre de la sesión, donde se disminuye la estimulación, se busca la estabilización emocional y fisiológica, y se finaliza de manera segura para el paciente.
Aplicación en UCI y Alzheimer
En la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), los objetivos de la musicoterapia pueden incluir la regulación de parámetros fisiológicos (frecuencia cardíaca, respiración), la reducción de la ansiedad y el estrés, y la promoción de un estado de calma. Según el experto, la intervención musical permite una estimulación simultánea de múltiples dominios, como la atención, memoria, lenguaje, coordinación motora y regulación emocional.
"Ocurrió en una sesión que una persona sedada de repente empezó a mover el pie al ritmo de la música. Esto sucede porque el cerebro está activado y los oídos reciben información, la música tiene un impacto en el cerebro", comenta.
Javier Alcántara también dirige el primer coro de personas con Alzheimer en España, destacando el impacto increíble de la música en esta enfermedad, ya que la música es la última memoria que se pierde. En los pacientes se percibe una mejora en su memoria y sus emociones, así como mejora cognitiva. "La música es la última memoria que perdemos y gracias a ella están presentes, pueden compartir momentos con sus familiares".
Según el musicoterapeuta, el método JAM "trabaja de manera integral múltiples áreas de la persona, abordando aspectos cognitivos como la atención, la memoria, las funciones ejecutivas y el procesamiento de la información; aspectos emocionales, favoreciendo la expresión, regulación y comprensión de las emociones y aspectos comunicativos y sociales, potenciando la interacción, el vínculo y las habilidades relacionales". Asimismo, incide en dimensiones motoras y sensoriales, apoyando la coordinación, el ritmo y la integración corporal, y en aspectos humanos y relacionales, promoviendo la identidad, la autoestima, la conexión y el bienestar global.
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