Falta de civismo
Vecinos de Las Vaguadas denuncian nuevos actos vandálicos en los botellones del parque: "Cuando aparece la policía se esconden en el pinar"
Los testimonios de varios afectados relatan invasiones en propiedades privadas, suciedad constante y un ataque con extintores que alcanza a varias viviendas y coches
Alertan de que los jóvenes se reagrupan una y otra vez en la urbanización, aunque la Policía Local acude de forma reiterada

Víctor Manuel Beltrán muestra la suciedad acumulada a la entrada de su garaje tras el botellón del fin de semana. / Cedida

El problema de los botellones en el parque de Las Vaguadas, en Badajoz, no solo continúa, sino que se agrava, según denuncian varios vecinos de la zona. Tras las quejas ya trasladadas meses atrás por el ruido, la suciedad y la presencia cada vez más habitual de menores, ahora los residentes alertan de nuevos episodios de vandalismo que, aseguran, elevan todavía más la sensación de inseguridad en la urbanización.
Los encuentros, explican, se repiten sobre todo entre el viernes y el domingo, aunque en determinados periodos llegan a celebrarse con más frecuencia. Los jóvenes se concentran junto a la fuente y la explanada próxima al centro comercial de la barriada, un punto que los vecinos consideran ya consolidado como lugar habitual para estas reuniones multitudinarias.
Basura, orines y acceso a recintos privados
Víctor Manuel Beltrán, vecino de Las Brisas, critica que la situación se repite fin de semana tras fin de semana desde hace más de un año. Según relata, cientos de adolescentes se reúnen en ese entorno y dejan después un reguero de residuos y desperfectos. "Dejan restos de botellas de whisky, de ron, de vodka, vasos de plástico, bolsas de hielo, condones y compresas", asegura.
El residente sostiene que la situación ya rebasa el mero incivismo y alcanza a la vida cotidiana de quienes viven junto al parque. "Hacen pipí en las puertas privadas e incluso se han llegado a meter en mi recinto cerrado, en el jardín de la entrada del chalet", afirma. En una de esas ocasiones, explica, sorprendió a dos chicas dentro de su propiedad. "Las pillé allí y una me dijo 'déjame terminar'. Es una situación que no se puede consentir", lamenta.
Beltrán insiste en que el problema afecta de lleno al descanso de las familias y al uso normal de los espacios comunes. En la zona, recuerda, hay bebés, niños pequeños, personas mayores y mascotas. A la mañana siguiente de cada concentración, añade, aparecen cristales, botellas rotas y basura esparcida por los alrededores. "No es solo el ruido. Es cómo amanece todo y el riesgo que supone para los que vivimos aquí", señala.
A su juicio, uno de los focos del problema está en la ubicación elegida por los jóvenes, un rincón junto a la fuente y el pinar que les permite ocultarse con facilidad. "Han encontrado el nido perfecto para estar tranquilos y hacer el botellón. Cuando llega la policía, salen corriendo en bandada y se esconden entre los pinos, pero al rato vuelven a reagruparse en el mismo sitio", explica.

El último botellón celebrado en el parque de Las Vaguadas este pasado sábado. / Cedida
Los extintores
A esta situación se suma ahora un episodio especialmente grave denunciado por Verónica O. S., otra vecina afectada. Según relata, a finales de febrero varios jóvenes accedieron a una calle privada de la urbanización y vaciaron tres extintores contra algunas de las viviendas más próximas al lugar donde se celebra el botellón.
La vecina recuerda que todo ocurrió de madrugada y que, en un primer momento, temió que se hubiera producido una explosión. "Escuché un ruido fuerte, el perro empezó a ladrar y cuando miré por la ventana vi humo blanco. Pensé que había explotado algo", relata. Al salir de casa, descubrió que la calle estaba completamente cubierta por el polvo de los extintores. "Aquello estaba como si fuera nieve", resume.
El material alcanzó puertas, fachadas, coches e incluso el interior de algunas viviendas. "Se metió por debajo de las puertas y llenó también los salones. Estuvimos todo el día limpiando", explica. Según su testimonio, al menos dos casas recibieron el impacto directo, aunque los restos llegaron a una docena de viviendas de la calle. También varios vehículos quedaron cubiertos por el producto, que resultó muy difícil de retirar. "No se quitaba con agua normal. Tuvimos que usar agua a presión y en algunas paredes hasta saltó la pintura", asegura.

El estado en que quedaron los vehículos al vaciar los extintores. / Cedida
Verónica sostiene que no se trata de un hecho aislado. "Los huevos y los limones en las puertas los tenemos siempre. Eso no es nuevo", afirma. En su caso, además, denuncia que su vivienda suele ser una de las más perjudicadas por encontrarse en la entrada de la urbanización. La vecina vincula estos comportamientos con los jóvenes que se concentran en la zona los fines de semana y denuncia que, cuando aparece la policía, muchos aprovechan para refugiarse en espacios privados o esconderse entre los árboles.
Una situación enquistada y difícil de frenar
El problema persiste pese a los avisos continuos a la Policía Local. Víctor Manuel Beltrán subraya que no dirige su queja ni contra los agentes ni contra los servicios municipales de limpieza. Al contrario, agradece su actuación cada vez que son requeridos. "La Policía Local viene una y otra vez y limpieza responde con rapidez. La culpa no es de ellos", afirma.
Su crítica se centra en la dificultad para acabar con unas concentraciones que se disuelven momentáneamente, pero vuelven a formarse poco después. "Los disipan y a la media hora se vuelven a reagrupar. La policía no puede venir 300 veces en una noche porque hay más servicios en la ciudad", apunta. En su opinión, la situación exige medidas más eficaces para frenar la reincidencia, especialmente cuando hay menores implicados: "La educación en las casas es fundamental".
Los vecinos también advierten del riesgo añadido que supone la acumulación de residuos en una zona de pinar. Beltrán recuerda que en verano ya se han producido incendios en el entorno y teme que la presencia de botellas y restos abandonados vuelva a provocar nuevos fuegos. "Aquí hay pinos y si arde es peligroso para todos", alerta.
La Policía Local de Badajoz ya ha explicado en anteriores ocasiones que tiene constancia de la situación y que mantiene vigilancia preventiva en la zona, además de atender las llamadas vecinales y sancionar cuando procede.

Los restos de basura que aparecen cada vez que se celebran los botellones en el parque. / Cedida
De hecho, las mismas fuentes indican que, durante el pasado fin de semana, se realizaron varias visitas a la zona, tanto con carácter preventivo como una vez detectada la concentración de jóvenes. Como resultado de la intervención policial, se levantaron un total de cuatro actas: una por desobediencia a la autoridad, una por falta de respeto y dos por consumo de bebidas alcohólicas en la vía pública.
- Los 'hobbits' del Señor de los Anillos se mudan a las orillas del Guadiana en Badajoz
- La construcción de Torre Geim IV refuerza la expansión inmobiliaria en la avenida de Elvas de Badajoz con 44 nuevas viviendas
- Más de un kilo de cocaína en un tejado y cuatro detenidos: resultado de la operación policial en Antonio Domínguez en Badajoz
- Badajoz se entrega a la fe rociera con el inicio simbólico del camino
- Salud Pública activa protocolo tras un caso de meningitis en una guardería en Badajoz
- El mercado floral de la plaza Alta llenará de primavera el Casco Antiguo de Badajoz
- Programación del sábado 9 de mayo en la Feria del Libro de Badajoz 2026: Luz Gabás, Vicente Vallés, talleres y firmas
- Un incendio afecta a varios vehículos en San Roque, Badajoz