Valorada en 300.000 euros
Bótoa se prepara para una restauración histórica: la ermita afrontará una reforma integral tras dos siglos de "parches"
La hermandad impulsa un ambicioso proyecto para solucionar humedades, cubiertas y electricidad en un edificio con más de 200 años de historia

Imagen de la ermita de la Virgen de Bótoa de Badajoz con humedades visibles en sus muros. / Andrés Rodríguez

La ermita de Bótoa encara una de las actuaciones más importantes de su historia reciente. La hermandad de la copatrona de Badajoz trabaja ya en un proyecto de restauración integral para poner fin a décadas de intervenciones puntuales que, según reconocen sus responsables, solo han servido para "parchear" los problemas estructurales de un edificio con más de dos siglos de historia.
La hermana mayor, Pilar Alfaro, y el ex hermano mayor Gonzalo Robles explican que la ubicación del templo, en plena dehesa, condiciona su conservación. "La ermita está en mitad del campo y eso es un pozo sin fondo", resume Robles, quien recuerda que hasta ahora "siempre hemos hecho reformas puntuales" sin afrontar una intervención global.
Más de 200 años de historia
La edificación del actual santuario se realizó tras la Guerra de la Independencia porque el edificio anterior fue arrasado. "La ermita tiene más de 200 años ya", señala Robles, quien explica que no existe una fecha concreta de finalización de las obras originales: "Se puso la primera piedra, pero no se hizo constar la última". Se basa en los documentos históricos que ha podido leer y las actas de la propia hermandad.

Pilar Alfaro y Gonzalo Robles, hermana mayor y ex hermano mayor de la hermandad de la Virgen de Bótoa, en la plaza de España de Badajoz. / J. H.
Durante todo este tiempo, los trabajos de mantenimiento han sido constantes pero limitados. "Hemos ido pintando sobre lo pintado", explica Alfaro. Esa ha sido la práctica habitual ante la falta de recursos suficientes para una actuación de mayor calado.
Humedades, goteras y una instalación eléctrica obsoleta
El proyecto en el que llevan más de un año trabajando pretende actuar en los principales problemas que presenta el inmueble: cubiertas deterioradas, humedades, deficiencias en fontanería y una instalación eléctrica antigua. "La instalación eléctrica hay que cambiarla entera", subraya Robles, quien recuerda que parte del sistema actual procede de los años setenta, pero aun siendo más reciente también tiene necesidad de ser mejorado.
La humedad es otro de los grandes retos. Los grandes y antiguos muros que se asientan sobre la tierra tienen filtraciones y es visible en muchas zonas del inmueble. En otras no tanto porque las tapan "las celosías que hay en la ermita, pero está todo lleno de humedad", explica Alfaro. El deterioro no siempre es visible a simple vista. "La ermita por dentro se está cayendo, lo que pasa es que no se ve", añade Robles. Esto ha ocurrido gracias a las reformas de pequeña escala que han ido haciendo.
Las cubiertas concentran buena parte de la preocupación de la hermandad. "Tenemos goteras por todos lados", explica el ex hermano mayor, quien recuerda episodios recientes en los que la lluvia provocó importantes daños en distintas dependencias del recinto.

Humedades visibles en uno de los muros laterales de la ermita de la Virgen de Bótoa en Badajoz. / La Crónica
Una reforma para décadas
El objetivo de la intervención es poner fin a la dinámica de pequeñas actuaciones que no solucionan los problemas estructurales. "Porque parcheamos toda la vida", afirma Alfaro, que insiste en la necesidad de actuar con una visión a largo plazo.
Robles lo resume con claridad: "Si queremos hacer algo, tiene que ser total. Algo que permanezca en el tiempo". La intención es aplicar materiales que reduzcan la humedad y renovar completamente elementos estructurales como la cubierta o las instalaciones básicas para que la inversión permanezca en el tiempo.
"Por lo menos en cien años no tienen que tocar los que vengan", señala el ex hermano mayor, reflejando el deseo de dejar resuelta la conservación del templo durante generaciones.
Un presupuesto de unos 300.000 euros
El coste estimado de la actuación ronda los 300.000 euros, una cantidad elevada para una hermandad que sostiene el mantenimiento del recinto durante todo el año. "Estamos hablando de un edificio histórico, muy amplio, muy antiguo y con mucha infraestructura", explica Alfaro.
Para poder ejecutar el proyecto, la hermandad trabaja en la captación de fondos a través de entidades públicas y privadas, entidades financieras, fundaciones e instituciones, además de iniciativas propias. "Muchos pocos hacen un montón", resume Robles, que confía en sumar apoyos para poder iniciar cuanto antes las obras. Para ello están vendiendo papeletas con las que realizarán el sorteo de un teléfono móvil. "¡Ayudemos a nuestra ermita!", piden en las publicaciones de redes sociales en la que aluden a lo emocional para captar la colaboración: "Tu ayuda mantiene viva nuestra historia".
La posibilidad de ejecutar la actuación por fases también está sobre la mesa. "Se puede hacer por fases", señala Alfaro. La ejecución en distintos tiempos iría condicionada por la urgencia de cada una de ellas. De este modo, estiman empezar por las cubiertas, seguirían con el sistema eléctrico y, por último, la fontanería y saneamiento interior y exterior.
El esfuerzo de la hermandad
Mientras llegan los recursos necesarios, la conservación del santuario continúa dependiendo en gran medida del compromiso de sus miembros. "Tengo la fórmula 'estrasa': esfuerzo, trabajo y sacrificio", bromea Gonzalo Robles, quien recuerda cómo en anteriores intervenciones la hermandad logró reducir costes recurriendo a donativos y colaboración desinteresada.
El entorno natural en el que se encuentra la ermita también influye en su deterioro. "Las inclemencias en el campo son imprevisibles", señala Alfaro, recordando los efectos de los recientes temporales, el viento o incluso la presencia de nidos de cigüeña en la espadaña del templo.

Los desperfectos en la ermita de Bótoa de Badajoz son visibles en muchos de sus rincones. / La Crónica
Un proyecto clave para el futuro de Bótoa
La restauración busca garantizar la conservación de uno de los enclaves religiosos más emblemáticos de la ciudad y asegurar su uso. Pilar Alfaro recuerda que en esta ermita hay actividad durante todo el año, más allá de la tradicional romería: "Hay misas todos los domingos", dice.
La hermandad confía en que el proyecto pueda materializarse en los próximos años, aunque todo dependerá de la financiación que se logre reunir. "Hay que tocarlo todo hasta agotar todas las posibilidades", concluye la hermana mayor refiriéndose a la consecución de apoyos.
La intervención supondrá un paso decisivo para preservar el patrimonio vinculado a Bótoa y asegurar que la ermita continúe siendo punto de encuentro para generaciones futuras. Una actuación necesaria para un edificio que, tras más de dos siglos de historia, afronta el reto de garantizar su conservación sin renunciar a su esencia.
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