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Ciencia

Dos cohetes y 400 escolares convierten la base de Talavera la Real en un gran aula aeroespacial

Extremadura promueve un programa que reta a estudiantes a construir satélites del tamaño de una lata para recoger datos en lanzamientos reales

La IV Competición Regional CanSat 2026 se celebra este año en Badajoz para impulsar las vocaciones científicas desde edades tempranas

Vídeo | Dos cohetes y 400 escolares convierten la base de Talavera la Real en un gran aula aeroespacial

Andrés Rodríguez

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Badajoz ha vuelto a situarse este miércoles en el mapa de la innovación educativa con la celebración de la IV Competición Regional CanSat 2026, una cita que reúne a cerca de 400 estudiantes en la Base Aérea de Talavera la Real y que confirma el liderazgo de la comunidad en el impulso de las vocaciones científicas y tecnológicas desde edades tempranas.

La jornada, organizada por la Junta de Extremadura, convierte un entorno aeronáutico real en un aula abierta donde el alumnado diseña, prueba y defiende sus propios minisatélites.

El programa CanSat, promovido por la Agencia Espacial Europea y coordinado por Esero Spain, plantea al alumnado un reto muy concreto: construir un satélite del tamaño de una lata de refresco con sensores, sistemas de comunicación y tecnología capaz de recoger datos durante un lanzamiento real.

Los dispositivos han sido enviados en cohete a una altitud de entre 700 y 1.000 metros y, durante el ascenso y el descenso, los escolares han desarrollado una misión científica diseñada previamente en el aula.

Así, a lo largo de la jornada, han tenido la posibilidad de montar en un globo aerostático y realizar talleres científicos, además de asistir al lanzamiento de los cohetes, que ha sido una de las actividades que mayor expectación ha despertado.

Instante del lanzamiento de uno de los cohetes durante la jornada celebrada en la Base Aérea de Talavera la Real.

Instante del lanzamiento de uno de los cohetes en la jornada celebrada en la Base Aérea de Talavera la Real. / Andrés Rodríguez

El coordinador del programa, Joaquín Pagador, subraya el alcance educativo del proyecto en el que "hay una sección oficial en la que participa alumnado de 14 a 18 años, aunque aquí, en Extremadura, hacemos una modalidad no competitiva con la intención de despertar vocaciones científicas desde tempranas edades y de hacer cantera de alguna manera".

"Los chicos tienen que diseñar un satélite con el tamaño, la forma, el peso y las dimensiones de una lata de refresco. Dentro tienen que meter todos los subsistemas, comunicación y sensores de un satélite de verdad. Durante el ascenso y el descenso esos dispositivos recogen datos, cumplen una misión y luego por la tarde defienden su proyecto ante un jurado", añade.

Joaquín Pagador, responsable del proyecto en Extremadura.

Joaquín Pagador, responsable del proyecto en Extremadura. / Andrés Rodríguez

Extremadura hace cantera desde Primaria

Uno de los rasgos diferenciales del modelo extremeño es la apuesta por MiniCanSat, una modalidad pionera en España que abre esta experiencia a estudiantes de Primaria y Educación Especial.

Desde el colegio Camilo Hernández de Coria, el docente Antonio Jiménez ha acudido con 30 alumnos de cuarto de Primaria. "Han aprendido a ser ingenieros de la NASA. Yo se lo he vendido así a los niños, porque han hecho un satélite pequeñito con un sistema de retención y una transmisión de datos. Luego han hecho un cohete de agua para hacer esto. Han aprendido física, a aplicar conocimientos que veían en el aula de matemáticas, de resistencia, de distancia. Ha sido una experiencia para ellos maravillosa".

El globo en el que han montado los participantes.

El globo en el que han montado los participantes. / Andrés Rodríguez

También las alumnas del CEIP Lope de Vega de Badajoz han vivido el reto como una mezcla de juego, trabajo en equipo y descubrimiento científico. "Hemos hecho un proyecto y llevamos una semana preparándolo". En su explicación detallan cómo construyeron el sistema de caída controlada y cómo comprobaron después en el ordenador datos como la altura, la velocidad de descenso o la temperatura. "Ha sido una experiencia muy guay", apunta Natalia de Juan.

Alumnas del Lópe de Vega que han participado en la cuarta edición del programa.

Alumnas del Lópe de Vega que han participado en la cuarta edición del programa. / Andrés Rodríguez

Final nacional en Talavera

En la sección oficial compiten 12 proyectos de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional, seleccionados entre 38 equipos. Participan centros de Badajoz, Cáceres, Mérida, Azuaga, Los Santos de Maimona, Valdelacalzada, Arroyo de la Luz y Barcarrota. Todos buscan el pase a una final nacional que este año tendrá además un significado especial.

Por primera vez, Extremadura será sede de la Final Nacional CanSat, que se celebrará también en la Base Aérea de Talavera la Real los próximos 12 y 13 de mayo. Para la comunidad, el hito supone el reconocimiento al trabajo desarrollado en estos años y al crecimiento de un modelo que ha sabido unir ciencia, educación e inspiración.

Entre los equipos participantes está el del IES Virgen del Soterraño de Barcarrota. Kiara Albarrán y Adrián Velasco, alumnos de primero de Bachillerato, explican que se han estrenado este año en el proyecto con una misión centrada en medir campos electromagnéticos generados por infraestructuras urbanas. "Era una actividad nueva, no lo habíamos probado nunca y nos parecía interesante", señalan. "Sabemos que el nivel es alto y la verdad es que hemos venido para disfrutar. Si ya de paso nos llevamos algún premio, pues fenomenal", bromean.

Los escolares siguen con la mirada el despegue de uno de los cohetes.

Los escolares siguen con la mirada el despegue de uno de los cohetes. / Andrés Rodríguez

Con cohetes, sensores, datos y defensa de proyectos, CanSat demuestra que la ciencia puede enseñarse de forma práctica y emocionante. Y, sobre todo, que el futuro puede empezar dentro de una simple lata.

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