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Del 17 al 19

Badajoz se rinde al arte milenario del bonsái: "Paciencia, trabajo y dedicación" en La Galera

La V Exposición de Bonsáis y Suisekis atrae a cientos de visitantes y expertos con una propuesta única en Extremadura

Vídeo | La Galera acoge la V Exposición de Bonsái y Suiseki

Jota Granado

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

La V Exposición de Bonsáis y Suisekis de Badajoz ha vuelto a convertir el edificio La Galera en un punto de encuentro entre arte, naturaleza y tiempo detenido. En una cita ya consolidada dentro del calendario cultural de la ciudad, el evento destaca por su singularidad y por la pasión de quienes lo hacen posible.

"Esta es la quinta edición, y creo que nos estamos consolidando como una exposición que es de bonsái y de suiseki, que es la única de este tipo que se hace en Extremadura”, afirma Francisco Rodríguez Labrador, presidente de la Asociación Pacense de Bonsáis Quercus.

Francisco Rodríguez Labrador, presidente de la Asociación Pacense de Bonsáis Quercus, en la exposición de bonsáis y suisekis de Badajoz.

Francisco Rodríguez Labrador, presidente de la Asociación Pacense de Bonsáis Quercus, en la exposición de bonsáis y suisekis de Badajoz. / Jota Granado

21 bonsáis y 18 suisekis

La muestra reúne a aficionados que, lejos de cualquier interés comercial, exponen su trabajo con un objetivo claro: "Es una exposición de un grupo de amigos o de compañeros que quieren mostrar su dedicación y su hobby al resto de la ciudad de una forma altruista".

La edición de este año cuenta con "veintiún ejemplares de bonsái y dieciocho de suiseki", además de la participación de artistas llegados de otras regiones. "Tenemos gente de Andalucía, de Asturias y de Madrid que vienen representando su forma de entender esta pasión por un arte, porque tanto el bonsái como el suiseki son dos artes", explica Rodríguez Labrador.

Un proceso largo y laborioso

Si hay una idea que atraviesa toda la exposición es el tiempo. "El proceso es largo. Esto es paciencia, trabajo, dedicación", resume el presidente de la asociación organizadora. Una frase que sintetiza años de cuidados constantes: "Un bonsái necesita aproximadamente unas 50 horas de trabajo anuales. Cuando tienes 20 son mil horas al año". Un esfuerzo que da lugar a auténticas obras vivas: "Puede haber alguno que tenga setenta u ochenta años. La única manera de saberlo sería cortar y contar los anillos", bromea.

El suiseki, por su parte, aporta una dimensión más abstracta y contemplativa. "Está muy relacionado con la pareidolia: lo que a mí me sugiere una cosa, a ti te sugiere otra", explica. Un arte que invita a mirar despacio y a dejar volar la imaginación.

Admiración y curiosidad

Entre los visitantes, la exposición genera admiración y curiosidad. Juan Vas, que repite por tercer año, lo tiene claro: "Es el tercer año que venimos y la verdad es que nos gustó desde la primera vez". Destaca especialmente la variedad: "Hay muchas formas diferentes, edades distintas y siempre me sorprenden los cuidados que llevan". Para él, el bonsái es también una herencia: "Se pasa de padres a hijos. Si te dejan un árbol de 300 años, ¿cómo lo dejas morir?".

Juan Vas, visitante de la exposición de bonsáis y suisekis de Badajoz.

Juan Vas, visitante de la exposición de bonsáis y suisekis de Badajoz. / Jota Granado

Más sorprendida se muestra Maria Lucia Librizzi, visitante italiana que descubría este mundo por primera vez: "No lo conocía nada. Estoy viendo un montón de bonsáis que nunca había visto en mi vida". Su impresión es clara: "Me gusta un montón porque son muy elegantes y pequeños, pero necesitan tiempo para cuidarlos".

La visitante resume con una comparación reveladora el compromiso que exige este arte: "Son como una mascota, no te puedes olvidar de ellos ningún día". Una idea que conecta con el espíritu de la exposición: cuidar, observar y entender que, en lo pequeño, también habita lo eterno.

Con visitas guiadas y una notable afluencia de público, la muestra sigue creciendo año tras año, consolidándose como un referente cultural en Badajoz y como una ventana a un arte donde el tiempo es el verdadero protagonista.

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