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Sostenibilidad

Los huertos de Llera, cuatro meses después: "Ya nos estamos surtiendo de todo y además es cien por cien ecológico"

Los adjudicatarios empiezan a recoger ya las primeras frutas y verduras

Comparten cosecha, consejos y mañanas de convivencia en la barriada

Florencio Prieto y Vicente Bermejo posan con su primera cosecha en los huertos urbanos de Llera.

Florencio Prieto y Vicente Bermejo posan con su primera cosecha en los huertos urbanos de Llera. / Rebeca Porras

Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Los huertos urbanos ecológicos de la barriada de Llera ya han comenzado a dar sus primeros frutos en Badajoz apenas cuatro meses después de la entrega de llaves. El proyecto, gestionado por el Instituto Municipal de Servicios Sociales, confirma así sus objetivos de fomentar la agricultura ecológica, promover la actividad al aire libre y favorecer la convivencia entre personas mayores.

La iniciativa arrancó con el sorteo público de siete parcelas entre once aspirantes, a las que se sumó una octava destinada a la Asociación del Club de Petanca de la barriada. Desde entonces, las parcelas municipales se han convertido en un punto de encuentro vecinal y en una rutina diaria para muchos de sus adjudicatarios.

Primeras cosechas

Uno de ellos es Florencio Prieto, veterano en esta experiencia y gran aficionado a la horticultura. Aunque en esta ocasión la parcela está a nombre de su mujer, Gloria Tena, reconoce que es él quien se encarga del trabajo diario. "A ella se le da mejor la casa y a mí se me da mejor el huerto", bromea.

Florencio fue además uno de los primeros en preparar su terreno tras conocer la adjudicación. "Cuando me lo dieron en enero comencé a mover la tierra y a quitarle las malas hierbas y a echarle estiércol para poder sembrar al mes siguiente. En febrero empecé a sembrar y lo he adelantado. Esa es la diferencia con el resto", explica.

En su parcela ya cultiva acelgas, lechugas, fresas, coles rizadas, coles de corazón, berenjenas, judías verdes, pimientos, tomates, cebollas y puerros. Todo, según subraya, con cultivo ecológico. "Esto lleva estiércol, agua y trabajo. Hay que mover la tierra bien, lleva una preparación".

Las primeras cosechas han sido las fresas y las lechugas, dos de los productos que ya se pueden recoger. Florencio asegura que la calidad del producto recién cortado marca la diferencia: "Esto es cien por cien ecológico y está mucho más bueno que lo que se compra, imagínate, recién cortado. Estas fresas son buenísimas. No hace falta echarle ni azúcar ni nada para comerlas. Salvo que uno sea muy goloso".

Detalle de las fresas que sembró Florencio en la parcela.

Detalle de las fresas que sembró Florencio en la parcela. / Rebeca Porras

Parte de esa producción, además, se comparte con vecinos y amigos. "Algunos amigos que tengo por aquí van viniendo de vez en cuando. Cuando hay, lo comparto con todos, para que los vecinos se lleven la muestra por lo menos", señala.

Rutina que engancha

El cuidado del huerto se ha convertido también en una rutina diaria. Florencio acude cada mañana para revisar el riego y comprobar el estado de la tierra. "Yo doy una vuelta todas las mañanas cuando me levanto y me vengo para aquí a pasar un ratito, a ver si ha fallado el riego, porque le tengo puesto un temporizador".

En estos momentos, explica, la producción se va escalonando. Ya se están recogiendo fresas y lechugas, mientras que más adelante llegarán cebollas, puerros y coles. Los tomates y los pimientos todavía tendrán que esperar. "Hace calor por el día, pero por la noche todavía refresca y eso es lo que está reteniendo a los tomates y a los pimientos", indica. "Los tomates tardarán todavía, tienen que llegarle su fecha hasta junio".

Aun así, el huerto ya abastece parte del consumo familiar. "Ahora mismo ya nos estamos surtiendo de todo lo que voy teniendo, y yo voy sembrando escalonadamente, siempre tengo para coger. De momento este año vamos muy bien", cuenta.

Otro de los participantes es Vicente Bermejo, que se desplaza desde San Fernando hasta Llera en bicicleta un día sí y otro no para atender su parcela. En su caso, ya han empezado a producir las habas, un cultivo de invierno, además de tomates, pimientos, berenjenas, patatas y coles.

Bermejo destaca la importancia de controlar bien el riego: "Muchas veces no es lo grande que esté, sino que dé fruto. Si le das demasiada agua se envician y crean mucha mata, pero poco fruto" y advierte de la necesidad de mantener la constancia en estas parcelas. "Chupa mucho, tiene mucho drenaje. Si lo dejas sin regar se reseca demasiado y estamos teniendo unas temperaturas muy altas".

Pese a ello, reconoce que la experiencia le está gustando y quiere seguir yendo con frecuencia. "Claro que me gusta, evidentemente. Es muy reconfortante". La producción, en su caso, se destina principalmente al consumo doméstico. "Es todo muy saludable y merece la pena tenerlo".

Detalle de las lechugas del huerto de Gloria y Florencio.

Detalle de las lechugas del huerto de Gloria y Florencio. / Rebeca Porras

Con el paso de los meses, los huertos urbanos de Llera se han consolidado como algo más que un espacio de cultivo. Además de promover el envejecimiento activo y la agricultura ecológica, han generado un pequeño espacio de convivencia en la barriada, con intercambio de semillas, consejos y visitas entre parcelas.

La Asociación del Club de Petanca fue, de hecho, una de las primeras en sembrar, junto a Florencio, marcando el ritmo inicial de la temporada.

El huerto de Gloria y Florencio.

El huerto de Gloria y Florencio. / Rebeca Porras

Las parcelas tienen adjudicación hasta diciembre de 2027, lo que deja por delante dos años más de actividad. Además, una de las adjudicatarias ha renunciado finalmente a su terreno, por lo que el ayuntamiento volverá a sortear esa parcela para incorporar a una nueva persona a la iniciativa.

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