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Las Lavanderas de Bótoa: once voces que sostienen un siglo de fe a las puertas de la romería de la copatrona de Badajoz

El grupo encabezado por Ana Cordero mantiene viva desde 1917 una tradición única en torno a 'la Reina de los Campos' mientras pide relevo generacional para asegurar su futuro

Las Lavanderas de la Virgen de Bótoa durante el pregón de la romería de la copatrona de Badajoz de 2026.

Las Lavanderas de la Virgen de Bótoa durante el pregón de la romería de la copatrona de Badajoz de 2026. / Hermandad de la Virgen de Bótoa

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

A pocos días de que Badajoz vuelva a volcarse con la romería de la Virgen de Bótoa, copatrona de la ciudad, hay un grupo de mujeres que trabaja en silencio para que la tradición siga latiendo con la misma fuerza que hace más de un siglo. Son Las Lavanderas, once mujeres que, entre cantos, devoción y convivencia, encarnan una de las estampas más reconocibles de esta festividad.

"Con más de un siglo de historia, casi 110 años, queremos que esto siga adelante y que se perpetúe la tradición", explica Ana Cordero, hermana mayor del grupo. La historia se remonta a 1917, cuando comenzaron las primeras lavanderas a participar en esta festividad y desde entonces su presencia ha sido constante en los actos de la romería.

Su preparación

La preparación no es improvisada. "Empezamos a ensayar en marzo, dos veces a la semana. Preparamos las canciones del pregón y las de la misa". Además, no solo se centran en las canciones que interpretan en honor a la Virgen de Bótoa, sino que también buscan "mucho compañerismo. Lo pasamos bien y lo vivimos con ilusión", relata Cordero. Este año, el grupo lo componen once integrantes, tras dos ausencias "importantísimas": "Echamos muchísimo de menos a Celi y a Milagros", reconoce.

Aun así, hay espacio para la esperanza. "Se ha incorporado María, de Valdebótoa, y estamos muy contentas. Somos un grupo que acoge enseguida a quien quiere estar con nosotras, junto a la Virgen, rezándole y cantándole", añade.

A días de la festividad

Superada la fase de ensayos, ahora todo gira en torno a los últimos preparativos: "Estamos sacando la ropa, planchándola y pensando lo que vamos a comer porque también es muy bonito juntarnos para desayunar y convivir". El eje de todo es uno que está por encima de todo: "Donde va la Virgen, vamos nosotras".

Su presencia es constante durante la romería. Desde el sábado, con la misa de campaña y el rosario hasta la encina, "un acto precioso que la gente debería vivir", hasta el domingo, cuando acompañan a la Virgen en la procesión, cantando sin descanso. "Cada canción es una plegaria. Pero la rogativa se canta con un sentir increíble", subraya.

Más allá de lo festivo, hay gestos que definen su compromiso. "El domingo por la tarde visitamos todos los años a los ancianos de la residencia. Es algo que no dejamos de hacer", apunta la hermana mayor. El vínculo con la Virgen trasciende los días grandes. "Esto se vive todo el año. Todos los primeros de mes vamos a misa a Bótoa y cantamos. Es importante no desunirse", afirma.

Cordero reconoce que su papel implica responsabilidad: "Me implico mucho, con alegría, pero también con responsabilidad. Trato de cumplir todo lo que conlleva ser hermana mayor".

El principal reto: el relevo generacional

Sin embargo, el mayor reto está en el futuro. "Queremos afrontarlo con muchísima ilusión, esperando que se animen más mujeres. El relevo tiene que venir de abuelas a nietas. Es lo que está ocurriendo", explica. Y lanza un mensaje claro: "Que se animen, que la Virgen está ahí esperándonos. Todo lo que se le pide, se concede. Y cantando, quien canta reza dos veces".

En esa mezcla de fe, tradición y emoción se sostiene el legado de Las Lavanderas de Bótoa, once voces que, año tras año, siguen dando sentido a una de las devociones más profundas de Badajoz.

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