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Influencers invisibles

Guardianes del planazo: cómo un grupo de WhatsApp revitaliza eventos culturales en Badajoz

Chema Ramos y Toni Saavedra lideran dos comunidades digitales que suman casi 3.000 adeptos.

Han logrado transformar el 'boca a boca' en una herramienta masiva para llenar teatros, cines y museos

Toni Saavedra y Chema Ramos gestionan dos grupos culturales de WhatsApp en Badajoz.

Toni Saavedra y Chema Ramos gestionan dos grupos culturales de WhatsApp en Badajoz. / La Crónica

Mari Carmen Mateos

Mari Carmen Mateos

Badajoz

En una era dominada por algoritmos y publicidad en redes sociales, la cultura en Badajoz ha encontrado un refugio inesperado: los grupos de WhatsApp. Lo que comenzó siendo una iniciativa personal para no perderse ningún concierto, se ha transformado en fenómeno social que moviliza a miles de pacenses y extremeños. Al frente de este movimiento se encuentran dos nombres propios: Chema Ramos y Toni Saavedra.

Los inicios los marca Chema. Todo comenzó en 2014 cuando, motivado por su amor a la música y la frustración de enterarse tarde de los eventos en la ciudad por falta de difusión, decidió crear un espacio compartido llamado 'Cultura Extremadura'. Hoy, su red cuenta con tres grupos que rozan las 1.700 personas. "La gente lo agradece mucho porque se entera de cosas que, de otra forma, pasarían desapercibidas", explica Ramos, quien define su comunidad como un grupo "cultural, solidario, animalista y ecologista".

Por su parte, Toni Saavedra dio el salto hace cinco años tras ofrecer una conferencia titulada 'El énfasis de la cultura en Badajoz'. Recuerda que, antes de eso, la gente solía preguntarle por los eventos en la ciudad. Ante esta demanda de información, creó 'Extremadura Cultural' y, más tarde, 'Badajoz Premium Cultura'. Con cerca de 1.000 integrantes entre los dos grupos, Toni gestiona sus grupos con una precisión casi institucional, siendo la única coordinadora y el filtro directo para que la información llegue clara a sus usuarios.

En algo en lo que ambos coinciden es que sus grupos solo pueden escribir ellos ya que, cuando todo el mundo podía enviar mensajes, surgía alguna polémica que lo dinamitaba todo. "Era un caos", dice Toni, mientras que Chema marca como foco de conflicto en los mensajes temas políticos. A diferencia del modelo abierto que emplea Ramos, donde solo deben avisarle para estar dentro de su grupo, Saavedra lleva un modelo que diferente. Pertenecer a sus grupos de cultura tiene un coste de 15 euros al año, una cantidad que define como "aporte simbólico" destinado a compensar su labor, aunque su grupo fue gratuito durante cuatro años.

Dos estilos, un mismo objetivo

Aunque ambos comparten la misma pasión por revitalizar la ciudad empleando la cultura como nexo de unión, sus métodos difieren, ofreciendo opciones para todos los perfiles. Mientras que Chema es más abierto a la interacción, aunque con normas estrictas -se prohíbe a sí mismo enviar mensajes a partir de las 22.00 horas para no molestar-, Toni prefiere avanzar esa hora hasta las 00.00 horas y no volver a molestar hasta la mañana siguiente. Además, esta gestiona entradas para eventos y exige un compromiso a sus integrantes: "Si alguien tiene una entrada, debe asistir o avisar para que otra persona pueda aprovechar la oportunidad".

Es importante recalcar que, tanto uno como otro, coinciden en un diagnóstico optimista de Badajoz: "Está viva", dice con un tono alegre Saavedra. Para ella, la ciudad es "uno de los mejores sitios culturales", superando incluso la oferta de otras ciudades extremeñas gracias a la densidad de actores culturales como orquestas y museos, así como a la actividad constante del Ayuntamiento. "Si seguimos a este ritmo, vamos a necesitar ampliar aforos. Se ve mucha gente de pie en los eventos", afirma. Ramos, por su parte, pone el foco en la integración transfronteriza. A través de sus grupos, intenta fomentar el intercambio cultural con La Raya, promocionando eventos en Elvas y contando con ciudadanos portugueses entre los integrantes de sus grupos.

Curiosamente, a pesar del impacto que tienen - son capaces de llenar las butacas del López de Ayala o las visitas guiadas mensuales por el museo Luis de Morales -, ambos mantienen un perfil discreto. Chema Ramos ni siquiera tiene foto de perfil en WhatsApp, aunque eso no evita que muchos le agradezcan por la calle o en los eventos su labor por la cultura pacense.

Mientras la tecnología sigue evolucionando, estos dos guardianes de la cultura local demuestran que el factor humano sigue siendo el más importante. Como bien resume Toni en una frase que define como su lema de vida: "La música me cura las heridas y el corazón". Un sentimiento que, gracias a estos grupos de WhatsApp, hoy en día puede compartir toda la ciudad.

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