Reclamación
"Parece que estamos en un circuito de Fórmula 1": vecinos de Cerro Gordo en Badajoz denuncian el ruido de la autovía y piden pantallas acústicas
Aseguran que el repintado de las bandas sonoras en la calzada tras las obras ha multiplicado las molestias, especialmente por la noche: "Es cada vez peor, no se puede conciliar el sueño"
La asociación vecinal estudia una recogida de firmas para conseguir mediciones que demuestren que los niveles sonoros superan los límites asumibles para el descanso

Algunos de los vecinos de Cerro Gordo afectados por el ruido de la A5. / Rebeca Porras

El descanso se ha convertido en una preocupación para numerosos vecinos de Cerro Gordo. Residentes de este barrio de Badajoz denuncian que el ruido procedente de la autovía se ha intensificado tras las obras de reforma y el repintado de las bandas sonoras, una intervención que, según relatan, ha multiplicado el sonido que producen los vehículos al pasar por esa zona. La situación, aseguran, se nota durante todo el día, pero se vuelve especialmente difícil por la noche, cuando el silencio hace que cada paso de un coche, un camión o una moto se perciba con mucha más fuerza en las viviendas próximas.
La Asociación de Vecinos Mirador de Cerro Gordo ha recogido el malestar de residentes de distintas calles del barrio, especialmente de las más cercanas a la autovía, como Baluarte de San José, Batalla de San Vicente o Batalla de Santa María. También hay quejas en zonas algo más alejadas, donde los vecinos aseguran que el sonido se cuela igualmente en las casas, incluso con las ventanas cerradas.

R. P.
Francisco José Samino, presidente de la asociación vecinal, explica que las bandas sonoras "llevan desde siempre", pero sostiene que el problema se ha agravado ahora porque, tras las obras, "las han puesto nuevas y suenan muchísimo más". Según señala, el impacto es evidente incluso en calles que no están pegadas a la vía. "Yo vivo en la calle General Cuesta, mi ventana da hacia la autovía y se escucha perfectamente en el silencio de la noche", afirma.
Samino asegura que la molestia se percibe en buena parte de la barriada. "Afectado yo creo que estamos todo el barrio, porque al final suena en todo el barrio", resume. La preocupación aumenta además con la llegada de los meses de más calor, cuando muchas familias necesitan ventilar sus viviendas o dormir con las ventanas abiertas. Los vecinos temen que entonces la situación sea todavía más insoportable.
Sin respuesta
Desde la asociación aseguran que ya han trasladado la situación a la administración competente. César Ortega, secretario del colectivo vecinal, explica que enviaron un correo electrónico a la parte correspondiente, vinculada a la Delegación del Gobierno y al área de carreteras, pero que aún no han recibido contestación. "Nadie responde y de eso ya ha pasado más de un mes", lamenta.
La entidad vecinal considera que una de las soluciones más rápidas y sensatas sería instalar pantallas acústicas, como ocurre en otros puntos urbanos próximos a carreteras. Ortega defiende que se trata de una medida habitual en otras ciudades e incluso en poblaciones más pequeñas. "Las hemos visto en localidades más pequeñas que este barrio, cuando están cerca de la autovía", explica.
"Pueden ser unos 400 vecinos afectados directamente más todos los que no lo sufren de manera directa"
El secretario de la asociación añade que desde el Ayuntamiento de Badajoz les han aconsejado presentar una denuncia a través del área de Medio Ambiente para que se realicen mediciones acústicas y se valore la situación con datos. "Entendemos que sí es necesario, no es un solo vecino el que se queja, es que pueden ser unos 400 vecinos directos de todos los adosados más todos los que no lo sufren de manera directa", señala.

César Ortega y Francisco Samino, de la asociación vecinal, junto a los adosados más próximos a la autovía. / Rebeca Porras
Las noches junto a la autovía
Raúl Cerdán y Rubén, vecinos de los adosados más próximos a la autovía, conocen bien el problema. Raúl ya presentó hace un año un escrito a la Dirección General de Carreteras solicitando medidas para mitigar el ruido. Según relata, la respuesta fue que la cuestión debía haber sido abordada por el promotor en el momento de construcción de las viviendas y que la autovía ya existía con anterioridad. También se le indicó que cada cierto tiempo se realizan mediciones de ruido de oficio.
El vecino subraya que aquella respuesta llegó antes de la última renovación de la autovía y que, desde entonces, la situación ha empeorado. "A raíz de ahí el ruido ha sido bastante mayor al ser nuevas las bandas sonoras y claro, ahora es más necesario", explica. Recuerda además que hace ya seis años otros vecinos se pusieron en contacto con la Delegación del Gobierno en Extremadura, pero que el problema continúa y "va a más".
Rubén cuenta que las noches son el peor momento: "Levantarte en el silencio de la noche y escuchar una rueda pasando por encima de los resaltos de la autovía es muy molesto", afirma. Durante el día, reconoce, el sonido se mezcla con otros ruidos cotidianos, pero por la noche se impone de golpe. "Parece que estamos en un circuito de Fórmula 1", añade.
El vecino insiste en que no cuestionan la existencia de la autovía ni el tráfico que soporta. "Nosotros nos compramos esto sabiendo que ahí había una autovía", admite. Pero defiende que eso no significa que tengan que resignarse a cualquier nivel de ruido si existen medios para reducirlo. "Hay cosas para evitarlo, están planteadas para quitar el ruido, entonces es que esto tiene solución", sostiene.

Rubén y Raúl Cerdán, en las las inmediaciones de los adosados más afectados por el ruido. / Rebeca Porras
"No nos quejamos de la autovía"
Una de las respuestas que más molesta a los residentes es la crítica de quienes les reprochan haber comprado una vivienda junto a la carretera. Rubén responde que los vecinos son conscientes de dónde viven, pero insiste en que la reclamación no va contra la infraestructura, sino contra una molestia que consideran evitable. "Yo entiendo que ahí tiene que haber una autovía, compramos los adosados sabiendo que estaba ahí", afirma, "pero la solución es sencilla, hay medios para evitar lo que está pasando".
Ese mismo argumento defiende Carlos Rivera, también vecino de la zona, que explica que el ruido ya era perceptible antes, pero que después de la reforma se ha vuelto más notorio. "Antes lo hacíamos más llevadero un poco, pero después de la reforma han quedado las bandas sonoras algo más fuertes", señala. En su opinión, el problema afecta sobre todo al descanso nocturno, porque cualquier sonido destaca mucho más cuando el barrio está en silencio.

Carlos Rivera, uno de los vecinos afectados, en el entorno de las viviendas situadas junto a la autovía. / Rebeca Porras
Rivera cree que sería importante realizar mediciones para conocer los niveles reales de contaminación acústica y estudiar medidas. También apunta a la instalación de paneles como una solución razonable. "Por cualquier ciudad que pasamos, incluso en poblados menores, esto lo tienen", afirma. A su juicio, no supondría un gran esfuerzo económico frente al beneficio que tendría para los vecinos.
El ruido también llega a otras calles
El malestar no se limita a las viviendas situadas en primera línea junto a la autovía. Pilar Brinquete vive en una calle aledaña y asegura que el sonido también se percibe con claridad en otras partes de Cerro Gordo. "Aunque no vivamos justo en los adosados que están pegados a la autovía, nos afecta al resto de vecinos porque el sonido llega a todas partes", explica.
La vecina señala que la situación puede agravarse cuando llegue el calor y las familias tengan que abrir las ventanas por la noche. "Si ya con las ventanas cerradas y con doble acristalamiento se mete el sonido, en el momento en el que abramos para que corra el aire va a ser imposible conciliar las noches", lamenta.
Brinquete describe el ruido como especialmente molesto con el paso de camiones y motos. "Las motos también pasan a una gran velocidad y se oyen como petardazos. Es increíble", asegura. La vecina advierte además de que el problema puede afectar al descanso de los menores: "Una vez que consiguen conciliar el sueño, si empiezan a escuchar los petardazos o los camiones pasando, se espabilan, se despiertan y te toca una o dos horas más volver a conseguir que se duerman", cuenta.

Pilar Brinquete señala la autovía en el momento en el que pasa un camión. / Rebeca Porras
Firmas y posibles movilizaciones
La asociación vecinal no descarta nuevas acciones si no recibe una respuesta. Entre las opciones está la recogida de firmas e incluso movilizaciones. Brinquete asegura que participará en cualquier iniciativa que se ponga en marcha. "Es un problema que nos incumbe a todos los vecinos", afirma.
Por ahora, los residentes piden que se les escuche, que se realicen mediciones acústicas y que se estudie la instalación de pantallas que reduzcan el impacto sonoro de la autovía. Su queja, insisten, no nace de un rechazo a la carretera, sino de la necesidad de descansar.
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