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Última memoria anual

El Banco de Alimentos de Badajoz resiste con menos recursos: cae casi un 18% la entrada de alimentos en 2025

La subida de precios, la falta de grandes donaciones y el control más estricto de beneficiarios marcan un año en el que la entidad logra sostener el reparto pese a la presión

Estanterías vacías en la sede del Banco de Alimentos de Badajoz.

Estanterías vacías en la sede del Banco de Alimentos de Badajoz. / La Crónica

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

El Banco de Alimentos de Badajoz ha logrado sostener su actividad durante 2025 en uno de los contextos más exigentes de los últimos años. La memoria anual confirma una caída cercana al 18% en la entrada de alimentos respecto a 2024, una reducción que tiene su origen tanto en la desaparición de donaciones excepcionales de grandes entidades como en el impacto directo de la subida de precios de dichos productos.

Así lo explica la directora general del Banco de Alimentos de Badajoz, Carmela de Lope: "La diferencia de más de 200.000 kilos se debe a que en 2024 hubieron unas donaciones puntuales que en 2025 no las hemos tenido". Además de este aspecto, desde la entidad aprecian que "ha habido un descenso grande", añade, insistiendo en que la clave está en analizar las "entradas" en su conjunto, más allá de las donaciones tradicionales.

El efecto de la inflación

Pese a este retroceso, la entidad ha conseguido mantener relativamente estable el volumen de alimentos repartidos. "Analizando las salidas, solo hay una diferencia menor a los 100.000 kilos", destaca De Lope. Esto ha sido posible gracias a una estrategia basada en diversificar recursos: "A través de subvenciones, donaciones económicas y la despensa que tenemos creada, hemos podido continuar repartiendo esos kilos".

La inflación es el gran factor que atraviesa todo el balance. No solo reduce la capacidad operativa del Banco de Alimentos, sino también la de sus donantes. "El incremento de precios es una consecuencia directa de la bajada de donaciones", afirma De Lope.

En este sentido, señala que el cambio es evidente en el día a día: "Imaginaros el donante que antes con 5 euros compraba una bolsa bastante completa de la cesta básica; ahora puede comprar un litro de leche y dos paquetes de arroz". Esta misma lógica se traslada a la propia organización: "Si antes con 1.000 euros se compraban 1.000 kilos de arroz, ahora solo se compran 700", explica.

En paralelo, también se ha reducido el peso de las aportaciones privadas. "Si antes los donantes suponían un 50% de nuestras entradas, ahora ha bajado a un 30% o un 25%", explica. Asimismo, señala que todo parte de un mismo problema, los precios: "Es una pescadilla que se muerde la cola, un circuito cerrado", resume, en referencia a cómo la inflación afecta a todos los eslabones.

"El incremento de precios nos ha mermado mucho las entradas al Banco de Alimentos"

Carmela de Lope

— Directora general Banco de Alimentos de Badajoz

El impacto de la falta de los FEGA

A esta situación se suma un cambio estructural: la desaparición del programa europeo del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA). A través de estos fondos las distintas sedes del Banco de Alimentos en el país y otras entidades que dan apoyo similar a los más necesitados recibían un aporte muy reseñable: "Era una ayuda muy importante y nos la eliminaron", recuerda.

De Lope apunta a que estos fondos suponían el 50% de los ingresos en alimentos. "Eso ha mermado muchísimo nuestra actividad".

Carmela de Lope, directora general del Banco de Alimentos de Badajoz.

Carmela de Lope, directora general del Banco de Alimentos de Badajoz. / Santi García

"Antes con 5 euros se llenaba una cesta básica; ahora apenas alcanza para leche y arroz"

Carmela de Lope

— Directora general del Banco de Alimentos de Badajoz

Menos beneficiarios

Otro de los datos más llamativos de 2025 es la reducción de más de 1.000 beneficiarios. Sin embargo, esta caída no responde únicamente a una menor necesidad, sino a un control mucho más estricto en el acceso a la ayuda. "Repartimos alimentos únicamente a quien tiene la documentación en vigor", recalca la directora general del banco. "Tenemos un departamento de trabajo social muy potenciado que se dedica a comprobar que cada beneficiario cumple los requisitos".

La directora insiste en la importancia de este criterio: "Si no tiene documentación, no va a recibir alimentos". Y lo defiende con contundencia: "Personalmente no me tiembla el pulso en dejar a un beneficiario sin alimentos si no cumple".

"Si no tiene documentación en vigor, no va a recibir alimentos"

Carmela de Lope

— Directora general del Banco de Alimentos de Badajoz

El motivo, explica, es garantizar la equidad: "Nos rompemos los cuerpos en conseguir alimentos para que lleguen a quien verdaderamente lo necesita; si no controlamos eso, se ve perjudicado el que sí lo necesita". Este endurecimiento ha provocado que algunas entidades no puedan seguir recibiendo productos. "Ha habido entidades que no han conseguido que los beneficiarios entreguen la documentación; consecuencia, no tienen alimentos", detalla.

La presión asistencial se mantiene

Aun así, la presión asistencial no disminuye. El banco se mantiene en un rango de entre 8.000 y 8.500 personas atendidas y, además, crecen otros servicios. "Todos los centros de consumo, residencias de ancianos y comedores sociales están en ascenso", señala. "Cada vez tenemos más".

La situación actual no es de desabastecimiento, pero sí de máxima tensión. "No estamos desabastecidos, pero vamos al día", advierte De Lope. "No sabemos cómo vamos a tirar el mes que viene".

Pese a todo, el compromiso se mantiene firme: "Tiraremos, pero es muy complicado", reconoce. Y recuerda que la ayuda que se presta es continua: "Esto es una ayuda mensual, no es un carro puntual para paliar una necesidad concreta".

Continúa la tendencia de 2025

Los primeros meses de 2026 siguen la misma línea. "Tenemos un pequeño balance y este primer trimestres ha sido muy similar al año pasado", apunta. Por eso, el llamamiento a la colaboración sigue siendo clave.

"Queremos que la gente tenga tranquilidad al donar, porque es transparente y va destinado a quien más lo necesita", concluye. En un escenario de precios altos y recursos ajustados, el Banco de Alimentos de Badajoz continúa resistiendo, pero con un margen cada vez más estrecho.

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