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Elecciones MIR

Javier Bejarano: "Cardiología en Badajoz era mi primera y única opción"

Debido a su buena puntuación en la prueba selectiva de medicina, ha sido el tercero en apostar por el Hospital Universitario de Badajoz para su residencia, decidiéndose por la especialidad de cardiología

Javier Bejarano, a las puertas del Ministerio de Sanidad (Madrid), tras su elección de residencia.

Javier Bejarano, a las puertas del Ministerio de Sanidad (Madrid), tras su elección de residencia. / Cedida

Rocío Asensio

Badajoz

Tras seis años de carrera y meses de intensa preparación, Javier Bejarano ha logrado su objetivo: una plaza de Cardiología en su ciudad natal. Con el número 1026 bajo el brazo, Bejarano pudo elegir destino en casi cualquier punto de España, pero su corazón —en todos los sentidos— estaba en Extremadura. Este medio ha hablado con él sobre el proceso, los momentos de duda y por qué considera que su hospital es un diamante en bruto.

  • ¿Tenías claro que esa era tu especialidad?

Era la primera y la única. Cuando la estudié en la carrera me gustó mucho estudiarla, algo que no me pasó con muchas especialidades. Cada vez que hablaba con un cardiólogo o veía algo por internet, me atraía más la idea. Es tan amplia que una vez dentro te puedes guiar hacia enfoques diferentes. Estaba tan convencido que, si no llegaba, me planteaba incluso repetir el examen.

  • ¿Qué sentiste en el momento en que confirmaste que la plaza ya era tuya?

Es un momento de muchos nervios porque vas viendo cómo se van acabando las plazas, aunque las de Badajoz no las tocaban tanto. Cuando eliges es un momento de liberación. Te quedas un poco en shock, no te lo crees, pero la felicidad es enorme.

  • Con un número tan bueno, podrías haber ido a centros con mucha más fama. ¿Por qué Badajoz?

Por mi situación personal de amigos, pareja y familia; tenía claro que quería quedarme aquí o cerca. Además, para Cardiología precisamente, he escuchado maravillas del hospital de aquí. Soy muy de Badajoz, me gusta mucho y el hospital es muy bueno. Lo veo como un gran hospital bastante desconocido para la gente de fuera de la región. Elegir mi casa fue una liberación.

  •  La preparación del MIR suele ser un proceso agotador. ¿Cómo fue tu experiencia enfrentándote a los simulacros?

Lo que más me costó fue coger la rutina. Una vez que estás en dinámica, el tiempo se pasa volando porque no haces otra cosa que estudiar. Pero hay momentos duros porque a veces no ves recompensado el estudio. Hay semanas en las que estudias el doble y sacas peores resultados en los simulacros. Te ves estancado en la misma nota, ves que el tiempo se acaba y es complicado combatir los pensamientos negativos.

  • ¿Quiénes fueron tus pilares para no "tirar la toalla" en esos meses de estancamiento?

Me basaba prácticamente en mi familia. Hay veces que es imposible tener la cabeza fría y quieres dejarlo todo una semana. Ahí siempre han estado mi familia y mi pareja para calmarme y motivarme a seguir, recordándome que el trabajo lo estaba haciendo aunque los resultados no salieran en ese momento.

  • Ahora que dejas atrás los libros de texto, ¿qué esperas de tu etapa como residente en el Servicio Extremeño de Salud?

Tengo muchísimas ganas de aprender. Después de seis años estudiando, lo que deseamos es empezar a trabajar directamente. Quiero esforzarme para ayudar en lo que pueda y seguir animando y apoyando al servicio de salud de Extremadura.

  • Por último, ¿qué consejo le darías a los estudiantes que empiezan ahora este camino?

Que vayan preparados para algo duro a nivel mental. Es importante intentar tener la cabeza fría y no tirar la toalla. Pero, sobre todo, que no dejen su vida de lado; hay cosas más importantes fuera del examen. Hay relaciones que cuidar y gente a la que ver; eso no va a cambiar tu nota. No hay que volverse loco, hay vida fuera del MIR.

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