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En la mañana de este viernes

Bolillos en la calle: las encajeras de Badajoz sacan a los barrios un arte "ancestral" para evitar que caiga en el olvido

La Asociación de Encajeras Ciudad de Badajoz inicia en San Roque un ciclo de actividades para difundir una tradición que "requiere concentración, paciencia y mucha pasión"

Cinco de las encajeras participantes de la actividad Bolillos en la calle en el barrio de San Roque de Badajoz.

Cinco de las encajeras participantes de la actividad Bolillos en la calle en el barrio de San Roque de Badajoz. / J. H.

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Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

El sonido de los bolillos ha vuelto a escucharse este viernes en las calles de Badajoz. La Asociación de Encajeras Ciudad de Badajoz ha celebrado en el barrio de San Roque una nueva edición de la actividad Bolillos en la calle, una iniciativa con la que pretende acercar este arte tradicional a los vecinos y evitar que una técnica centenaria desaparezca con el paso de las generaciones.

"Hoy tenemos aquí, en San Roque, la actividad de Bolillos en la calle y lo que pretendemos es llevarla por todas las barriadas", ha explicado la presidenta de la asociación, Isabel Ramos Fernández, durante el encuentro. La responsable del colectivo avanzó además que la próxima cita tendrá lugar en San Francisco, donde se reunirán todos los grupos de encajeras de la ciudad. "Vamos todos los grupos que tenemos en Badajoz. Lo que queremos es dar a conocer el bolillo", ha subrayado.

Sacar el bolillo a la calle

La actividad celebrada este viernes supone el primer encuentro de este año dentro de un ciclo pensado para divulgar este arte manual entre la ciudadanía por la calle. "Es la primera acción que hacemos este año en la calle", señala Ramos Fernández, quien recuerda que la iniciativa ya pasó anteriormente por otros barrios de la capital pacense. "El año pasado lo hicimos en San Francisco. También se ha hecho en La Paz y ahora arrancamos aquí".

Isabel Ramos Fernández, presidenta de la Asociación de Encajeras Ciudad de Badajoz, en San Roque.

Isabel Ramos Fernández, presidenta de la Asociación de Encajeras Ciudad de Badajoz, en San Roque. / J. H.

La presidenta de la asociación ha destacado que el objetivo principal es acercar el encaje de bolillos a las nuevas generaciones, muchas de las cuales desconocen por completo esta tradición. "Hay chicas jóvenes que te dicen que no saben ni lo que es el bolillo", lamenta.

Para quienes nunca han tenido contacto con esta artesanía, Ramos Fernández define el bolillo como "un arte ancestral" que lleva siglos formando parte de la cultura popular, pero que es muy simple de ejecutar.

"Con cuatro palos se hacen maravillas"

Con apenas unos palillos de madera, hilo y una almohadilla, las encajeras son capaces de crear auténticas obras de arte. "Con cuatro palitos, dos que tienes en una mano y dos en otra, se hacen maravillas", afirma. Aunque reconoce que se trata de un trabajo "muy laborioso". Además, ha querido desmontar la idea de que sea una actividad inaccesible para quienes empiezan desde cero. "Los puntos básicos son muy sencillos. A partir de ahí, cada día quieres aprender más y más".

Además del componente artístico, la presidenta puso en valor los beneficios que esta práctica aporta a la salud mental y física. "Viene muy bien para la memoria porque tienes que centrarte en el patrón y en lo que te está diciendo. Y luego, para las manos, porque estás en constante movimiento", explica.

"Cada día hay más encajeras"

Pese a que el encaje de bolillos suele considerarse una tradición en riesgo de desaparición, Ramos Fernández asegura que todavía existe un importante movimiento de encajeras tanto en Extremadura como en el resto del país. "Nosotras vamos a encuentros por toda España y ves que cada día hay más encajeras", ha señalado. Como ejemplo, cita el reciente encuentro celebrado en Oviedo, donde participaron "unas 600 personas".

La asociación pacense trabaja precisamente para garantizar el relevo generacional. "Nuestra intención es continuar con este arte y que no se pierda", afirma. Una transmisión que, en muchos casos, sigue realizándose dentro del ámbito familiar. "Normalmente pasa de madres a hijas o a nietas".

En su caso, reconoció entre risas que sus hijas no han seguido finalmente el camino del encaje. Sin embargo, sí tiene depositadas sus esperanzas en su nieta de cinco años. "Ya me dice: ‘Abuelita, enséñame a hacer vuelta y cruz, vuelta y cruz’", cuenta emocionada. Y para fomentarlo, la abuela ya le ha hecho su propio kit: "Le compré unos bolillos pequeñitos y poco a poco la voy introduciendo jugando".

La programación continuará en el paseo de San Francisco y el próximo 10 de octubre con el V Encuentro Ciudad de Badajoz, que se celebrará en el Hospital Centro Vivo. Además, el colectivo seguirá participando en citas de otros municipios extremeños para compartir su arte con otras compañeras de otras zonas.

Mientras tanto, las encajeras seguirán llevando sus almohadillas y bolillos a distintos puntos de la ciudad. "En todos los barrios hay colectivos y la idea es que cada colectivo haga su actividad", concluye Isabel Ramos Fernández, convencida de que el mejor modo de mantener vivo este arte es sacarlo a la calle y compartirlo con la gente.

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