Las Cruces de Mayo resisten en San Roque: vecinos, colegios y cofradías mantienen viva una tradición única de Badajoz
El barrio pacense conserva una de sus señas de identidad gracias al esfuerzo de asociaciones, hermandades, floristas y mayores que se niegan a dejar caer una celebración histórica

Cruz de mayo instalada en la casa de la cofradía de San Roque de Badajoz. / Diego Rubio Paredes

Las Cruces de Mayo siguen latiendo en el corazón de San Roque. Aunque el paso del tiempo, los cambios sociales y la falta de relevo generacional han reducido notablemente el número de altares que antaño llenaban las calles del barrio, vecinos, colegios, asociaciones y cofradías continúan esforzándose para que una de las tradiciones más emblemáticas de Badajoz no desaparezca.
Este año, San Roque vuelve a convertirse en el principal epicentro de esta celebración popular en la ciudad. Cruces elaboradas con flores naturales, papel, eucalipto, mantones y elementos reciclados adornan parroquias, centros educativos, balcones y sedes vecinales en una muestra de resistencia cultural que mezcla devoción, convivencia y sentimiento de barrio.
Una tradición difícil de mantener
José Luis González, presidente de la Asociación de Vecinos de San Roque, reconoce que mantener viva la tradición requiere cada vez más esfuerzo. En su caso es la junta directiva quien elabora este elemento tradicional: la tesorera, la secretaria y hasta el presidente del colectivo.

José Luis González, presidente de la Asociación de Vecinos de San Roque, junto a la cruz que han elaborado este año en su sede. / Diego Rubio Paredes
Pese a las dificultades, el dirigente vecinal destaca una noticia positiva: "Afortunadamente este año han surgido dos más". Un pequeño avance que alimenta la esperanza de recuperar poco a poco el espíritu que durante décadas convirtió cada calle del barrio en un punto de encuentro vecinal.
González insiste en que la implicación económica resulta clave para fomentar la participación. "La gente quiere colaborar, pero muchas veces no cuenta con dinero suficiente para montar la cruz", señala. En años anteriores, la asociación llegó incluso a ayudar económicamente a los vecinos para sufragar materiales y decoración. "Para que el único problema que tuvieran era montar la cruz sin gasto ni dinero", recuerda. Esto era posible gracias a la aportación del Ayuntamiento de Badajoz, pero la pérdida de fondos municipales hace inviable que el colectivo vecinal pueda asumir este gasto.
Los que nunca faltarán a la cita
Uno de los grandes símbolos de esa resistencia es la Cofradía de San Roque. Su secretaria, Sol Rodríguez Sánchez, explica que la instalación de la cruz forma parte inseparable de la identidad de la hermandad desde finales de los años 50. "La tenemos que montar porque aparece en nuestro libro de reglas. Se hace desde el año 58", afirma.
La cruz de este año, elaborada con margaritas, eucalipto, paniculata y banderolas reutilizadas de otras celebraciones religiosas, ha sido diseñada por miembros de la junta de gobierno. "Intentamos que todos los años sea diferente, para no repetir", explica Rodríguez.
A las 11.00 horas el párroco Manuel Fernández Rico ha comenzado bendiciendo cada una de las cruces instaladas y ha empezado por esta, la que se encontraba en la casa de la hermandad.

El párroco Manuel Fernández Rico bendice la Cruz de Mayo de la cofradía de San Roque de Badajoz. / Diego Rubio Paredes
Nostalgia entre los más mayores
La secretaria de la cofradía admite que la pérdida de cruces en las calles provoca cierta nostalgia entre los vecinos más veteranos. "Antes era un día de fiesta, de convivencia, la gente salía a la calle y ayudaban unos a otros", recuerda. Sin embargo, también observa señales esperanzadoras en los más pequeños. "Cada vez vienen más niños a sacar la procesión de la Cruz de Mayo y eso son futuros costaleros o nazarenos", subraya. Ellos también se interesan por ver cómo realizan las cruces y en qué consiste esta tradición.
La memoria colectiva del barrio la resume perfectamente Marisol Sánchez, madre de Sol histórica vecina y ex hermana mayor de la Cofradía de San Roque. "Es una tradición autóctona de nuestro barrio", afirma con emoción y señala que por eso habría que apostar por ella de manera más decidida.

Marisol Sánchez, miembro de la cofradía de San Roque de Badajoz, recibe una placa conmemorativa de manos de la asociación de vecinos. / Diego Rubio Paredes
Sánchez recuerda cómo las familias se reunían días antes para preparar las cruces artesanalmente, adornando las fachadas con macetas, geranios, mantones de Manila y flores de papel. "Era una veneración a la Cruz, pero también una convivencia constante entre vecinos", rememora.
Las Cruces como pertenencia de barrio
El Hogar de Mayores de San Roque también continúa siendo un pilar fundamental para la conservación de esta tradición. Su vicepresidente, Ramiro Cabalgante, resume el sentimiento compartido por buena parte del barrio: "San Roque es un barrio muy de Cruces de Mayo".

Cruz de mayo realizada en el Hogar de Mayores de San Roque (Badajoz). / J. H.
En su caso, un grupo de socias se ha encargado de elaborar una cruz con flores decorativas pensada para permanecer varios días expuesta antes de participar en el encuentro de cruces organizado por el Ayuntamiento de Badajoz en la plaza de Cervantes. "Se trata de que la llama siga viva y que sigamos funcionando con el tema de la cruz", destaca.
Otro de los nombres imprescindibles es el de Inmaculada Boraíta, propietaria de la Floristería Retama y una de las pocas comerciantes que mantiene su altar floral cada año en la avenida Ricardo Carapeto. "Me parecería fatal no hacerlo", reconoce.
La florista lamenta que muchas tradiciones populares hayan ido desapareciendo con los cambios sociales del barrio. "Antes te paseabas por cualquier calle y encontrabas cruces. Era un día de convivencia, de compartir tortillas, bebidas y conversación con los vecinos", recuerda.

Inmaculada Boraíta junto a su Cruz de Mayo en la avenida Ricardo Carapeto de Badajoz. / J. H.
Aun así, continúa apostando por mantener viva la esencia de San Roque con una cruz elaborada con gerberas, rosas, claveles, flor de cera y eucalipto. "Lo vamos a mantener entre cuatro, pero lo vamos a mantener", asegura.
Entre quienes intentan renovar la tradición aparece también una nueva generación de vecinos implicados. Luis Fernández 'Papy' ha sorprendido este año instalando una Cruz de Mayo en unos balcones del barrio, una propuesta poco habitual que ha despertado la curiosidad de muchos vecinos.

Un vecino de San Roque observa la Cruz de Mayo instalada por Papy en la calle Toledo de Badajoz. / J. H.
"Estoy intentando que esto cada vez sea un poquito más grande", explica este joven sanroqueño de 36 años, convencido de que las redes sociales y una mayor difusión ayudarían a recuperar la participación. "Creo que falta información y darle más boom a las cosas que pasan aquí", afirma.
Transmisión de la tradición
Los colegios también desempeñan un papel fundamental para transmitir la tradición a las nuevas generaciones. Francisco Luis Bobadilla Gómez, director del colegio Nuestra Señora de la Soledad, destaca que uno de los objetivos del centro es eso: "Mantener vivas las tradiciones y costumbres del barrio".

Alumnos del colegio Nuestra Señora de Bótoa de Badajoz junto a la Cruz de Mayo que han elaborado. / Diego Rubio Paredes
Decenas de alumnos y profesores han participado en la elaboración de una cruz compuesta por más de mil flores, en una actividad que mezcla creatividad, convivencia y aprendizaje sobre la historia de San Roque.
Pese a que el número de cruces ya no es el de décadas atrás, en San Roque nadie quiere rendirse. Este año se han instalado 10. Han participado las dos parroquias, tres colegios, la asociación vecinal, el hogar de mayores, la floristería Retama y el balcón de la calle Toledo. Esta es una señal de la implicación de los vecinos que continúan empeñados en transmitir a los más jóvenes una celebración que forma parte de la identidad sentimental del barrio.
Porque mientras haya una cruz adornando una calle, un balcón o una parroquia de San Roque, la tradición seguirá teniendo futuro.
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