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"La gentes aquí es buena"

Joven de Mali en Badajoz: "La Policía Nacional nos echó de la estación de autobuses"

Llegó hace dos meses y fue uno de los 17 migrantes desalojados de la estación de autobuses

Uno de los 17 migrantes de Mali señala el puente bajo el que duermen desde que fueron desalojados de la estación de autobuses de Badajoz.

Uno de los 17 migrantes de Mali señala el puente bajo el que duermen desde que fueron desalojados de la estación de autobuses de Badajoz. / J. H.

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Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

Tiene 32 años, lleva dos meses en Badajoz y es uno de los 17 migrantes a los que la Policía Nacional desalojó de la estación de autobuses de la ciudad el pasado lunes. No quiere decir su nombre, tampoco que su rostro se vea por seguridad. Desde que llegó lucha por conseguir la Protección Internacional.

Este varón africano relata la dureza de su viaje y asegura que "la gente de Badajoz es buena". Desde que llegara a la ciudad intenta conseguir la documentación para evitar ser deportado a su país que permanece en guerra e intentando aprender castellano.

"La policía vino y dijo que no podíamos dormir en la estación"

Pese a que la Delegación del Gobierno en Extremadura asegura que la intervención de la Policía Nacional no fue de desalojo en la noche del lunes cuando estos 17 migrantes acudieron a la estación de autobuses para refugiarse del mal tiempo, el testimonio que ofrece este hombre apunta en otra dirección. "La policía vino y dijo que no podíamos dormir en la estación y nos echó de allí".

Esto hizo que tuvieran que dormir en la calle. Concretamente, se resguardaron del mal tiempo bajo el puente que une las barriadas de Antonio Domínguez y Ciudad Jardín con la de Cerro de Reyes, en la calle Violeta. Las dos últimas noches las han hecho en este lugar.

Malí, un país "con guerras, luchas y muchos problemas

Este hombre llegó hace dos meses a Badajoz junto a otros compatriotas. "Tengo aquí amigos que viven aquí desde hace más de un año", explica. Huyó de su país porque "tiene guerras, luchas y muchos problemas", dice escuetamente en inglés.

Esta situación de incertidumbre y peligro que relata fue la que lo empujó a abandonar Mali. "Primero llegué a Marruecos y desde ahí viajé en barco dos días hasta Turquía", dice. Después cruzó Grecia, Italia y llegó a España. Para lograrlo tuvo que tomar todo tipo de medios de transporte: "Primero en barco, luego andando y también en bus", enumera este hombre aseverando que perdió la cuenta de "cuántos días realmente se extendió, pero fue muy largo".

"En Badajoz la gente es buena"

Desde que llegó a la ciudad hace un par de meses su día a día se basa en localizar la forma de obtener la protección internacional: "El otro día tuve una reunión con la Policía Nacional, fui a hablar con ellos y hoy vuelvo a mirar", indica este varón.

Asimismo, quiere "ir a la escuela para aprender a hablar español y conseguir formación". En la ciudad se siente bien: "Me gusta Badajoz, es muy bueno", dice. Lo único que necesita y que cree que sería importante es un refugio para él y sus compañeros: "Lo que no me gusta es que no nos den una casa para dormir".

Esa misma reclamación la llevan haciendo los colectivos que conforman la Plataforma de Apoyo a las Personas Migrantes y Refugiadas en Extremadura desde hace meses. Con especial hincapié lo pidieron en los meses más duros del invierno y convocaron concentraciones a las puertas del ayuntamiento y la delegación del Gobierno para visibilizar el problema.

Ese apoyo es muy apreciado por parte de los migrantes de Mali: "La gente de Badajoz es buena, pero no hablo español", lamenta indicando que eso le limita a la hora de poder compartir más con los pacenses.

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