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Personaje ilustre

Badajoz redescubre a Manuel Terrón Albarrán, el erudito que rescató el alma árabe de la ciudad

La 45ª Edición de la Feria del Libro acoge una exposición sobre el intelectual pacense que impulsó el escudo extremeño, estudió la historia árabe de la ciudad y reunió una biblioteca única en España

VÍDEO | La figura de Manuel Terrón Albarrán fue clave para la historia de Badajoz

Jonás Herrera

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Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

Hablar de Manuel Terrón Albarrán es hacerlo de una de las figuras culturales más importantes y, al mismo tiempo, más desconocidas de la historia reciente de Badajoz y Extremadura. Arabista, historiador, bibliófilo, editor, dibujante, coleccionista de arte, académico, jurista y apasionado defensor de la identidad extremeña, su legado vuelve ahora a cobrar vida gracias a la exposición que la Feria del Libro de Badajoz dedica a su figura.

La muestra permite adentrarse en el universo intelectual de este pacense irrepetible a través de libros raros, manuscritos, dibujos, documentos históricos y parte de una biblioteca monumental que llegó a reunir cerca de 5.000 volúmenes. Detrás de esta recuperación documental está Emiliana Habela, documentalista del Archivo Municipal de Badajoz y una de las personas que mejor conoce la dimensión humana y cultural de Terrón Albarrán.

Una figura clave de Extremadura

Matilde Murto, presidenta de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEX), le encomendó a Habela la elaboración del catálogo de la exposición que se ha organizado en la Feria del Libro de la ciudad con el objetivo de difundir, según detalla la documentalista, "el precioso patrimonio extremeño" y poner en valor el personaje que fue Terrón Albarrán.

"Fue una figura muy importante de Extremadura", resume Habela. "Era un trabajador infatigable". No exagera. Manuel Terrón Albarrán fue fundador de la Real Academia de las Letras y las Artes de Extremadura, de la que ejerció como secretario perpetuo, además de secretario de la Institución Cultural Pedro de Valencia.

Desde ambos espacios impulsó investigaciones, publicaciones y proyectos que contribuyeron a preservar y difundir el patrimonio extremeño.

Manuel Terrón Albarrán saluda al rey emérito Juan Carlos I.

Manuel Terrón Albarrán saluda al rey emérito Juan Carlos I. / La Crónica

Recuperó el pasado árabe de Badajoz

Pero si hay un ámbito en el que dejó una huella profunda fue en el estudio del pasado árabe de Badajoz y Extremadura. "Aportó a la cultura el amor por la historia verdadera", explica Habela. "Aquí siempre se tenía una visión muy parcial y él fue el que hizo todos estos estudios para completar esa parte de la historia árabe".

Su obra sobre la dinastía aftasí y la Badajoz musulmana sigue siendo hoy una referencia para investigadores y apasionados de la historia medieval. "Desde Ibn Marwan hasta el último aftasí, ese periodo es el que cubre él. Y lo cubre muy bien", señala la documentalista.

La exposición en el paseo de San Francisco revela además el inmenso trabajo de documentación que realizó Terrón Albarrán durante décadas. Su biblioteca contiene más de 160 volúmenes especializados en cultura árabe y medieval, muchos de ellos imposibles de encontrar hoy incluso en instituciones públicas. "Para conseguir algunos de los volúmenes se iba hasta El Cairo o Buenos Aires y son libros que ni siquiera están en la Biblioteca Regional", destaca Habela.

Esa obsesión por completar la historia llevó al intelectual pacense a contactar con autores e investigadores internacionales para confrontar distintas versiones históricas sobre la conquista cristiana o el pasado islámico de Extremadura. "Cada libro te abre una nueva ventana al conocimiento", explica Habela mientras muestra algunos de los ejemplares que formaron parte de la colección personal del historiador.

Joyas documentales

Entre las piezas más valiosas figuran manuscritos originales, documentos pontificios, reales cédulas y obras encuadernadas en pergamino. También aparecen libros únicos relacionados con la genealogía extremeña, la caza o la historia regional. "Era una persona muy completa", insiste la documentalista.

Porque Manuel Terrón Albarrán no solo destacó como historiador. También fue dibujante, pintor y amante de la naturaleza. Muchas de las ilustraciones de sus publicaciones estaban realizadas por él mismo con plumilla o tinta china. "Era una maravilla lo bien que dibujaba", recuerda Habela. Además, cultivó una intensa afición por la caza y llegó a escribir obras muy valoradas en el mundo cinegético, como 'La Sierra destronada', actualmente descatalogada y convertida en pieza de coleccionista.

Su figura también está vinculada directamente a uno de los grandes símbolos de la región: el escudo de Extremadura. Desde la Real Academia de las Letras y las Artes participó activamente en su diseño definitivo junto al marqués de Sieteiglesias. "Fue él quien completó los estudios previos con una base heráldica", explica Habela.

Además, en cuanto a facetas mucho más íntimas y desconocidas del intelectual pacense, la documentalista señala que era experto en tiro de pichón, coleccionista de arte y un apasionado de la arqueología. "Tenía tal cantidad de copas de plata que no entraban en el salón", recuerda entre risas la documentalista al rememorar una anécdota familiar. Según le contó su mujer, María José Bigeriego, hubo un momento en el que tuvieron que vender la plata de muchos de los trofeos y la cambiaron por un juego de café de plata porque era imposible guardarlos todos.

Manuel Terrón Albarrán con uno de sus múltiples trofeos como ganador de un concurso de tiro al pichón.

Manuel Terrón Albarrán con uno de sus múltiples trofeos como ganador de un concurso de tiro al pichón. / La Crónica

Parajes desconocidos para los pacenses

Sin embargo, más allá de la dimensión anecdótica, lo que permanece es el enorme valor cultural de su legado. Habela lo resume en una frase: "Fue un arabista importante que nos enseñó una parte de la historia de nuestra ciudad".

Muchos de los textos con los que engrosó su biblioteca reflejan perfectamente esa pasión de Manuel Terrón Albarrán por desentrañar los misterios de la Badajoz musulmana. En uno de sus escritos se preguntaba: "¿Cuántas dudas, ocultos textos, cuánta joya poética adormitando aún en las inéditas páginas del olvido?". Y añadía: "¿Encontraremos algún día la historia de Badajoz?". Asimismo, cuestionaba si algún día se lograría localizar el paraje de la Badía: "¿La quinta de recreo de Al-Mutawakil, henchida de flores y frutales, junto al olor juncal del Guadiana, donde el rey se rendía a sus poéticos saraos?".

Décadas después, muchas de esas preguntas siguen abiertas. Pero gracias al trabajo de figuras como Manuel Terrón Albarrán, Badajoz conserva hoy una parte fundamental de su memoria histórica.

"Antes, cuando no había internet, la gente se centraba en la excelencia", reflexiona Emiliana Habela mientras sostiene uno de aquellos volúmenes centenarios. Una frase que, quizá sin pretenderlo, también define a la perfección la vida y la obra del hombre que convirtió el estudio de Extremadura en la gran pasión de su existencia.

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