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Empleo público

1.423 opositores se examinan en Badajoz para ser funcionarios del Estado: "Voy a por todas"

Son el 52% de las personas que habían sido admitidas en Extremadura en esta convocatoria nacional con 18.000 plazas

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Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

«Voy a por todas». Es el ánimo con el que Carmen Godoy se ha enfrentado al examen que la puede llevar a convertirse en funcionaria del Estado. Es uno de los 1.423 extremeños que se han presentado este sábado por la mañana a los procesos selectivos convocados por la Administración General del Estado, dentro de una convocatoria nacional que oferta casi 18.000 plazas.

Los aspirantes se han distribuido en tres facultades del campus universitario de Badajoz: la de Ingenierías Industriales, Económicas y Educación. Ha sobrado sitio, pues de los 2.842 opositores admitidos finalmente solo se ha examinado el 52%. No ha habido incidencias.

Ha habido quienes afrontaban la prueba con el temario ‘mascado’ y la esperanza de aprobar y otros que reconocían que no estaban suficientemente preparados y que su único objetivo era comprobar en primera persona en qué consistía el examen de cara a próximas convocatorias. Por eso, la ilusión y los nervios se apreciaban más en unos opositores que en otros.

Fran Felipe y Carmen Godoy.

Fran Felipe y Carmen Godoy. / Jota Granado

Carmen Godoy, de Badajoz y con 29 años, estaba entre los primeros. Comenzó a estudiar en enero de 2025, pero desde el pasado mes de diciembre ha puesto toda la carne en el asador. Se ha preparado a través de una academia online y ha tenido que renunciar a su vida social, que reconoce que es lo que más le ha costado. Tenía una boda después del examen y pensaba resarcirse tras tanto esfuerzo. «Va a parecer que la boda es mía», decía entre risas pensando.

Estudió Administración y Gestión de Empresas y ha estado empleada en una consultoría, pero decidió dejar el trabajo y apostar por las oposiciones. ¿Qué busca? Estabilidad y un sueldo digno. «En el sector privado no hay ofertas atractivas, los salarios son muy básicos y encima te pueden echar, para eso prefiero seguridad y seguridad y ser dueña de mi tiempo», argumentaba.

Es lo mismo que busca Fran Felipe, de 30 años y residente en Badajoz. Estudió Criminología, pero hasta ahora no ha encontrado nada de lo suyo que merezca la pena. Empezó a prepararse en septiembre, por su cuenta. «Me lo he tomado como si fuera el carné de conducir; test y test», explicaba.

Quiere ser funcionario del Estado porque considera que es una manera de solucionarse la vida en estos tiempos y tener estabilidad. Sabe que no será fácil hacerse con una plaza, «pero si fuese imposible, no estaría aquí. Creo que tengo posibilidades de aprobar, aunque al ser la primera vez que me presento es más complicado, pero siempre puede sonar la campana», decía.

Eduardo Calatrava.

Eduardo Calatrava. / Jota Granado

«Estoy un poco nervioso, pero he estudiado mucho y vengo a por todas», comentaba Eduardo Calatrava, de 31 años. Su novia le insuflaba ánimos con un abrazo antes de entrar al aula para examinarse. Este pacense ha tenido varios trabajos, «pero me pagaban muy poco». Por eso, como la mayoría de los opositores, busca estabilidad laboral y una nómina decente. No llevaba ningún amuleto: «No creo en eso, solo creo en el esfuerzo».

En el caso de la opositora cacereña Soraya Fernández, tras 25 años en la empresa privada, hace dos que entró como interina en la Diputación de Cáceres. Pese a que asegura que está «muy contenta» en su trabajo, no quiere renunciar a la posibilidad de tener un empleo público más estable.

Soraya Fernández.

Soraya Fernández. / Jota Granado

Tiene 49 años y dos hijos y ha sido «bastante complicado» para ella compaginar los estudios con su vida laboral y familiar. Como Fran Felipe, cree que hay mucha competencia, pero no ve imposible lograr una de las plazas. «Tengo compañeros que se presentaron el año pasado y el temario general es compartido con las oposiciones de otras administraciones, por lo que se trata de mirar bien el específico. Además, no deja de ser un examen tipo test», comentaba.

Estos cuatro opositores, como los otros 1.418 que se han examinado junto a ellos en Badajoz, están pendientes ahora de saber si se convertirán en funcionarios del Estado. No saben la fecha en la que se publicarán las puntuaciones, aunque creen «que tardarán».

Estas oposiciones se han celebrado de manera simultánea en 26 provincias españolas y estaban admitidas más de 152.000 personas.

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