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Testimonio

La madre del hombre apuñalado en enero en el Cerro de Reyes de Badajoz: "Quiero justicia para mi hijo porque lo dejaron morir"

María Tíscar Ceballos, madre de David Escobar, que murió tras recibir cinco puñaladas en las piernas pide el máximo castigo para el autor y reconoce que tiene «miedo» a que salga de prisión

Vídeo | María Tíscar, madre de varón apuñalado en enero en el Cerro de Reyes

Jesús G. Hinchado

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Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

Badajoz

David Escobar Ceballos murió apuñalado la mañana del pasado 11 de enero en el Cerro de Reyes de Badajoz. Tenía 44 años, el 5 de abril hubiera cumplido 45. Cinco meses después de su muerte, María Tíscar Ceballos, su madre, con la que vivía no muy lejos del solar en el que se halló su cuerpo sin vida, quiere hablar públicamente para pedir justicia.

El presunto autor fue detenido y se encuentra en prisión provisional a la espera de ser enjuiciado por un jurado popular. «Él está en la cárcel, pero mi hijo está en el cementerio y yo me he muerto con mi David», dice entre lamentos.

Su hijo, que tenía problemas de drogadicción, salió de casa a las tres de la tarde del día anterior a su muerte. A su madre la llamó un amigo de su hijo al día siguiente por la mañana, le contó que había habido una discusión y que alguien había muerto. «Mira si es David», le dijo. El mundo se le cayó encima cuando confirmó sus peores temores. «Me lo habían matado, me lo habían matado...», recuerda entre lágrimas.

"No se metía con nadie, iba a sus cosas; pero no era de peleas ni de buscarse problemas. Era buena persona"

María Tíscar Ceballos, madre de David Escobar

Asegura que David no conocía al hombre que presuntamente lo apuñaló. «Estaba enfermo, pero jamás había tenido ningún conflicto, no se metía con nadie, iba a sus cosas; pero no era de peleas ni de buscarse problemas. Era buena persona», asegura su madre, que hace hincapié en que su hijo era «muy querido» por todos sus vecinos.

«¿Cómo pudo pasar algo así?», se preguntan una y otra vez los familiares de David. Les cuesta hablar de lo que tuvo que padecer y esperan que cuando se celebre el juicio se aclare qué pasó realmente ese día.

«Quiero que se haga justicia y caiga todo el peso de la ley sobre el culpable, porque mi hijo no se merecía eso: lo apuñalaron y lo dejaron morir», reclama María Tíscar.

El cuerpo de David presentaba cinco puñaladas en las piernas, una de ella en la aorta. Cuando llegaron los servicios de emergencia ya no pudieron hacer nada por salvar su vida, había muerto desangrado. «Lo arrastraron varios metros hasta un descampado», relata su madre sin poder contener el llanto.

Orden de alejamiento

María reconoce que tiene «miedo» y su mayor temor es que el hombre que está acusado de haber acabado con la vida de David sea puesto en libertad provisional antes de ser juzgado y regrese al Cerro de Reyes. «No quiero que salga, quiero que cumpla la condena íntegramente, todos los años que le caigan».

La familia asegura que tiene constancia de que ha solicitado salir de prisión hasta que se celebre la vista, por eso María Tíscar pide que se dicte una orden de alejamiento hacia ella y hacia toda su familia.

María Tíscar se mudó con David hace solo unos años al Cerro de Reyes, antes vivió en Los Colorines y también estuvieron residiendo en Madrid. «Estabamos muy unidos, me quería mucho».

Su vida ha dado un vuelco desde la mañana del pasado 11 de enero. Ha perdido más de 20 kilos, tiene que medicarse «para los nervios» y en estos cinco meses ha tenido que ser ingresada en el hospital varias veces. «A mí me han quitado la vida: no quiero vivir ya, solo lo hago por mis otros dos hijos y por mis nietos, sino no estaría aquí», asegura.

"Me duelen las entrañas"

«Me duelen las entrañas», dice para tratar de explicar el sufrimiento que le causa la pérdida de su hijo y saber que nunca más volverá a verlo.

Su familia cuenta que está irreconocible, que ha pasado de ser una mujer alegre, a la que le gustaba maquillarse y estar arreglada hasta para estar en casa, a ser una sombra de lo que fue. No tiene fuerzas para ir al cementerio, pero elige el color de las flores que sus otros dos hijos llevan a su nicho.

María Tíscar afirma que confía en que el culpable de la muerte de su hijo sea castigado «con la máxima pena posible». No cree que eso calme su dolor, pero sí que haga justicia a la memoria de su hijo.

Tras los hechos, el presunto autor aseguró que había actuado en defensa propia, pero ni María Tíscar ni su familia creen esta versión. «David se ha llevado la verdad», lamentan.

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