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Un símbolo comercial

¿Cómo ha llegado el oso de Natura a Bótoa?

El gigante que durante años vigiló la entrada de la tienda en Badajoz es abandonado junto a un contenedor próximo a la ermita

El oso de Natura, junto a un contenedor, en Bótoa.

El oso de Natura, junto a un contenedor, en Bótoa. / M. C.

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Ascensión Martínez Romasanta

Ascensión Martínez Romasanta

Badajoz

Durante 30 años fue el símbolo de la cadena Natura, que llegó a España coincidiendo con las Olimpiadas y con la Expo de Sevilla, en 1992. En Badajoz la primera ubicación de la tienda Natura estaba en la calle Santo Domingo, en el círculo más comercial de la ciudad. También funcionó en Vasco Núñez y en la céntrica calle Menacho.

En la entrada de la tienda, antes de acceder al local, en la acera, el gran oso pardo no pasaba inadvertido. Para nadie. Tanto que si no sabías que estaba y lo encontrabas de manera inesperada, el susto era colosal, tan grande como su rugido mudo. A pesar de que el oso de Natura no tenía cara de mal oso. Su ademán no era agresivo, tampoco amoroso, pero sí tranquilo. Aunque por su tamaño (mide más de dos metros) imponía. Impone.

Hace 4 años la marca decidió retirar a sus osos poco a poco de sus tiendas y le llegó el turno al de Badajoz. El oso llegó a ser tan conocido que había incluso un dicho referido a un amable político, del que decían que era tan educado que no podía pasar por Menacho sin saludar al oso de Natura. Cuántos habrá que tienen fotos con el gigante peludo, tantas como con la vaca de Ale-Hop.

El oso dejó de dar la bienvenida en la tienda de Natura y desapareció de la vista de la clientela. Pero no pereció. Alguien se lo llevó y le encontró un lugar donde seguir con su vida de oso inmóvil. Ese capítulo de su historia, aunque desconocido, no debe estar en blanco. El oso de Natura ha permanecido hasta este pasado domingo con alguien que quería conservarlo.

Junto a un contenedor

Hasta el domingo, porque quien lo tuviera ha decidido deshacerse de él. El oso sigue siendo pardo, grande y peludo. Pero el tiempo no pasa en balde para nadie, tampoco para los osos y el de Natura está mayor. Su brazo izquierdo se ha desprendido y tiene la pelambre enredada. Esté como esté, es inconfundible. El oso de Natura ha reaparecido.

Quien ha decidido desprenderse de él no ha descartado darle una nueva oportunidad y aunque lo ha dejado abandonado a su suerte junto a un contenedor -de esos del Punto Limpio- no lo ha depositado en el interior, sino que lo ha plantado derecho fuera, a la vista de quien pase por el lugar, por si alguien decide ofrecerle una nueva vida. Lo ha dejado como si fuera el vigilante del contenedor, con la esperanza de que alguien le encuentre un nuevo hogar. Como hacen quienes quieren desprenderse de un triciclo cuando sus hijos crecen y lo dejan junto al contenedor por si hay alguna familia que lo ve y se lo lleva a casa, donde hay niños con edad de seguir pedaleeando.

El oso de Natura ha debido estar viviendo en el campo hasta hace poco. Porque el oso ha aparecido junto a un contenedor en Bótoa, en las proximidades de la ermita de la copatrona de Badajoz. Rodeado de dehesa y encinas. Derecho, con su mirada de oso, nada agresiva, pero tampoco amorosa. Tal como lo dejaron, rodeado de muebles, parecía estar de mudanza con Ricitos de Oro.

Poco tiempo ha durado allí. A las pocas horas de tomarse esta fotografía, el gigante peludo ya no estaba. Puede que lo recogiera la empresa de limpieza o puede que alguien se haya apiadado de él, con el calor que está cayendo, y se lo haya llevado a casa, para reescribir un nuevo capítulo en la historia del plantígrado más famoso de Badajoz.

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