Emprendimiento
El boom comercial de Cerro Gordo: casi diez aperturas en unos meses y nuevos negocios en camino
El barrio de Badajoz, que ya cuenta con 8.500 residentes, experimenta un auge empresarial y reúne casi una treintena de locales
Una pollería y un centro de estética serán las próximas aperturas, a la espera de que se confirme la instalación de un cajero

Algunos de los comercios más recientes de la barriada, junto a otros que abrirán próximamente. / Rebeca Porras

Cerro Gordo empieza a hacer barrio. A seis kilómetros de Badajoz, la zona comenzó a crecer en 2008, primero en vecinos y después, más despacio, en servicios. Al principio apenas había una tienda de golosinas y lotería, que las familias recuerdan todavía como "la Lupe", una peluquería, un bar y una panadería. Poco más. El barrio avanzaba, pero lo hacía con la sensación de hacerlo lento: promociones sin ocupar, parques sin construir, sin colegio, sin centro de salud y con una actividad comercial que apenas se movía.
Ese paisaje, sin embargo, se ha transformado. La apertura del colegio en 2021 marcó un antes y un después y, desde entonces, el barrio ha ganado población, movimiento y también escaparates. La asociación de vecinos calcula que viven cerca de 8.500 personas y el número de negocios se acerca ya a la treintena. Solo en los últimos meses han abierto casi una decena de locales, una señal de que Cerro Gordo empieza a dejar atrás la etiqueta de barrio dormitorio.
Cerca de 30 locales
En poco tiempo han llegado dos lavanderías, dos parques para celebraciones y eventos, un gimnasio, una tienda de alimentación y accesorios para mascotas y un restaurante italiano. A esa lista se sumarán pronto un centro de estética, una pollería con comidas caseras, otro gimnasio, un centro budista y un local dedicado a talleres y juegos infantiles.
Entre los vecinos también se habla de la posible llegada de un cajero automático, una de las demandas históricas del barrio. Además, se comenta que próximamente van a abrir un supermercado Dia, aunque, por el momento, desde la firma no hay confirmación oficial.
La oferta se completa con negocios ya asentados como una clínica dental, una barbería, una academia de inglés y otra de apoyo escolar, dos panaderías, un supermercado Carrefour Express, dos bares, un botiquín farmacéutico, una peluquería, una cafetería, una bocatería-churrería, un Kebab, una librería o un estudio de manicura.
La sensación general es que Cerro Gordo está entrando en una nueva etapa. Más vecinos implican más necesidades, pero también más oportunidades para quienes deciden emprender sin salir del barrio.

La calle Lady Smith, en Cerro Gordo, que concentra una amplia variedad de negocios. / Rebeca Porras
"Las tiendas del olvido"
No todos, sin embargo, han cambiado sus costumbres. Fabiola Castillo, vecina desde hace cinco años, reconoce que sigue haciendo buena parte de sus compras en la ciudad. "Al final, Cerro Gordo es un barrio que está cerca y no importa coger el coche e ir a las grandes superficies", explica. En su caso, los desplazamientos forman parte de su rutina diaria: "Vamos a trabajar y, a la vuelta, traemos las cosas que necesitamos", señala, y añade que "quizás un bazar chino sí podría triunfar aquí".
Fabiola cree que todavía faltan servicios básicos para que los vecinos hagan más vida en la zona y advierte de una dificultad para los emprendedores: muchos negocios se convierten en una especie de recurso de última hora. "La mayoría de los locales se han quedado como las tiendas del olvido", comenta, convencida de que eso no basta para sostener un comercio.
En el lado opuesto, Abelardo García, uno de los mayores de la barriada, asegura que cada vez hace más vida en Cerro Gordo. Para él, la llegada de bares y locales de hostelería es una ventaja. "La cervecita aquí y luego a casa", resume. Evitar desplazamientos, problemas de aparcamiento o tráfico hace que muchos residentes empiecen a valorar más lo que tienen cerca. "Nos acaban de abrir dos lavanderías, hay un restaurante italiano nuevo y van a abrir una pollería que seguro que es un éxito", afirma. Esa pollería será, precisamente, uno de los próximos negocios en levantar la persiana.
Un asador para comer como en casa
La nueva pollería se llamará Manuela y estará centrada en comidas caseras. La impulsará Cristina Casas, vecina del barrio, que prevé abrir entre el 15 y el 20 de junio. La idea surgió al detectar una necesidad en el barrio y unirla con una de sus pasiones: la cocina. "¿Por qué no algo chiquitito para mí en el barrio? Algo que haga falta y que yo pudiera aportar", recuerda.
"El nombre del negocio se lo debo a mi abuela del alma y a mi fabulosa madre", cuenta Cristina. Su abuela, fallecida hace tres años, se llamaba Manuela, y tanto ella como su madre fueron sus referentes en la cocina. "Todo lo que sé me lo enseñaron ellas", asegura.
Cristina apuesta por Cerro Gordo porque cree que el barrio está preparado para este tipo de servicio. "Es un barrio maravillo, cada vez hay más personas viviendo aquí ", asegura. Su propuesta será un asador con comidas caseras para llevar, con la intención además de incluir platos sin gluten. "Aquí hacía falta esto porque vamos siempre a la carrera. La gente está muy contenta y me pregunta cada día por la apertura".
"Es una zona aún por explotar"
Inmaculada Borrachero Méndez conoce bien la evolución de su barrio. Trabajó en el Horno Extremeño por el año 2010 y después puso en marcha el Horno de Inma, donde lleva siete años. "Todavía hay vecinos que no consumen en el barrio. Hay gente que no hace vida aquí", lamenta. Incluso hoy, algunos entran en la panadería y le dicen: "No conocía la tienda", algo que le sigue pareciendo sorprendente.

Inma, detrás del mostrador de su panadería. / Rebeca Porras
Para Inmaculada "estaría genial tener una carnicería o una frutería, pero para eso la gente tiene que hacer vida de barrio y apoyar a todos los que apostamos por él".
También lo perciben desde El Rincón Canino. José Antonio Godoy, trabajador de la tienda, considera que Cerro Gordo es "una zona aún por explotar". Abrieron en noviembre de 2025 y están satisfechos con la acogida. El negocio encaja con el perfil del barrio: gente joven, familias y muchas mascotas. Además de alimentación y accesorios, ofrecen peluquería canina y un autolavado 24 horas.

José Antonio Godoy, en El Rincón Canino. / Rebeca Porras
La natalidad es otra de las claves. Yajaira Sancho Cortés, a la que todos los niños conocen como 'Yayi', abrió su guardería el 3 de junio de 2013 con doce pequeños. Ahora tiene el doble. "Pasa el tiempo volando", reconoce. Le emociona ver a antiguos alumnos, ya en el instituto, que todavía la saludan y se acuerdan de ella.

Yayi, en su guardería 'Mi pequeño Mundo', de Cerro Gordo. / Cedida
El barrio ya no es solo un conjunto de viviendas a las afueras. Es un lugar donde empiezan a abrir negocios, donde se conocen los nombres de quienes atienden detrás del mostrador y donde los vecinos empiezan a encontrar más servicios, cerca de casa.
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