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Espectáculo de baile en el López de Ayala

De Cuba a Badajoz: Zaida Ortiz celebra quince años de danza y mestizaje cultural

La bailarina Zaida Ortiz creó en 2011 un centro de referencia en Badajoz que promueve valores como la constancia y el compañerismo a través del baile

Zaida Ortiz en su tienda de vestuario de danza.

Zaida Ortiz en su tienda de vestuario de danza. / Jesús G. Hinchado

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Mari Carmen Mateos

Mari Carmen Mateos

Badajoz

Hay historias que se escriben con pasos de baile y distancias que se acortan gracias a la música. La de Zaida Ortiz es una de ellas. Formada en Cuba en las disciplinas de ballet clásico y danza contemporánea, su destino dio un vuelco al cruzar el Atlántico con apenas 21 años. Tras continuar su especialización bajo el paraguas de la Royal Academy of Dance de Londres y la Imperial Society of Teachers of Dancing en Modern Jazz, el amor la condujo hasta Badajoz, la ciudad de su marido y el lugar que la acogió con los brazos abiertos.

En enero de 2011, decidió dar el gran salto e inaugurar su escuela de danza en la capital pacense, una zona que, por entonces, carecía de un espacio con sus características. Lo que comenzó como una aventura con unos 50 alumnos, se ha transformado en un centro de referencia en la región

El verdadero premio: quince años sembrando valores

Para Zaida, la danza es una poderosa estructura mental que dota a los jóvenes de herramientas de superación, constancia y compañerismo aplicables a cualquier faceta de su vida diaria y académica. La identidad de la escuela radica en un sistema donde el ballet clásico es la columna vertebral indispensable para después poder practicar otra modalidad. Zaida defiende que compaginar varias disciplinas genera una riqueza motriz extraordinaria.

La oferta de la escuela es muy variada y abarca disciplinas que van desde el ballet clásico, la danza contemporánea y lo urbano hasta el pilates. Al hablar de su visión de la enseñanza, Zaida pone el foco en el bienestar de sus alumnos: "Trabajar con niños es maravilloso porque te dan la vida", explica, dejando claro que, aunque se trabaja de forma seria, el objetivo principal va mucho más allá de la ejecución. Para ella y su equipo de profesoras, lo importante es mantener una actitud motivadora que consiga transmitir felicidad.

También destaca que la técnica pura es secundaria si no se disfruta del proceso. Dice que el escenario debe ser un "espacio de disfrute" para los alumnos. Con esa mentalidad, la escuela ha logrado superar momentos como el confinamiento, demostrando que la danza es una vía de escape emocional.

"Una niña llamada Cuba": el homenaje a su patria

Para celebrar quince años de trayectoria querían una obra con alma. Así nace ‘Una niña llamada Cuba’, un espectáculo que fusiona las dos mitades que habitan en el corazón de Zaida: su Cuba natal, y su Badajoz de adopción.

El hilo conductor de la representación es una niña de la escuela que lleva por nombre Cuba. A través de su mirada inocente, el espectador viajará por las raíces, la evolución y la riqueza cultural de la isla caribeña: "Es un proyecto hermoso porque la danza no es solo técnica. Es transmitir felicidad, disfrutar del escenario y compartir mis raíces con el público", confiesa Zaida. El espectáculo se ha diseñado para que haya una transición fluida entre los diferentes estilos de la escuela.

La propuesta artística es un derroche de versatilidad que arranca con la lírica del ballet clásico para ir abriéndose paso hacia el folclore cubano, la danza contemporánea y la energía de los ritmos urbanos. Todo ello, acompañado por una banda sonora que rinde tributo a leyendas como Celia Cruz y Benny Moré, donde el son tradicional y la timba cubana marcarán el ritmo.

El escenario elegido para esta gran fiesta no podía ser otro que el Teatro López de Ayala. La cita tendrá lugar este sábado 6 de junio a las 20.00 horas. Llevar a cabo un evento de estas dimensiones es una auténtica obra de ingeniería logística. Sobre las tablas habrá unos 160 alumnos de todas las edades: desde los más pequeños de 3 años -encargados de abrir la función- hasta los grupos avanzados de adultos. Detrás de la escena, las profesoras -todas cubanas- estarán pendientes de los detalles.

La Escuela de Danza de Zaida Ortiz se prepara para vestirse de gala y realizar un gran despliegue de ritmo y color. Los espectadores serán testigos del triunfo de la constancia, el mestizaje cultural y el amor por el movimiento de una escuela que ya forma parte de la identidad de Badajoz.

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